viernes, 4 de abril de 2025

MES EUCARÍSTICO - DÍA CUARTO

Dispuesto por el padre Diego Álvarez de la Paz SJ, reimpreso en Madrid en 1830.
     
MES EUCARÍSTICO, ESTO ES, PREPARACIONES, ASPIRACIONES Y ACCIÓN DE GRACIAS PARA ANTES Y DESPUÉS DE LA SAGRADA COMUNIÓN

DÍA CUARTO

PREPARACIÓN
I. ¿Quién viene a mí en este Sacramento? Cristo, amigo fiel, al que ninguno puede igualar: que con todo de haberlo dejado yo muchas veces, y sufrido mil descortesías, no me deja ni abandona; antes bien me busca, y quiere hacerme con su Sangre, del mayor enemigo, su mas íntimo y familiar amigo (Eclesiástico 6, 15).

II. ¿A quién viene? Al traidor alevoso, que despreció tantas veces su amistad, que antepuso el pecado a su gracia, y trocó su trato por el ruin comercio de las criaturas.

ΙΙΙ. ¿A qué viene? A ser su buen amigo y poderoso resguardo; el que una vez hallado, se logra un tesoro, y se consigue su más estrecha unión por amor (Eclesiástico 6, 14).

Aspiración: Muéstrame, Señor, tu semblante; suene en mis oídos tu voz, porque tu voz es dulce, y tu rostro hermoso sin igual (Cánticos 4, 14). Si tanto dominio tiene la hermosura sobre las voluntades, ¿cómo no quedas cautiva, alma mía, de la imponderable hermosura de tu Criador? ¡Oh fuente de belleza, de la que manan todas las otras hermosuras criadas! ¡Oh hermosura tan antigua y tan nueva, qué tarde te conocí, y qué tarde te amé! De Ti solo pudo decir la Esposa: mi dilecto es blanco y colorado, y escogido entre millares (Cánticos 5, 10). Sin embargo, teniéndote tan a mano en este Sacramento, no he hecho caso de Ti; y antes quise fiar por esclava mi voluntad a la torpe pasión, que a tu casto amor. La belleza de Judit cautivó a Holofernes (Judit 10, 17): la hermosura de Ester ablandó el pecho airado de Asuero (Ester 15, 11); y a pesar de un precepto que impusiste a Eva, la hermosura del fruto cautivó su alma (Génesis 3, 6). Mas ¡oh indecible dureza!, ni tu infinita belleza, ni tu incomparable hermosura, ni el rigoroso precepto de que a Ti solo ame, han bastado a cautivar mi rebelde voluntad, mi duro corazón; pero en adelante, mi Dios, no será así. Desde este mismo instante Te ofrezco por esclava mi voluntad: con toda ésta Te prometo servir; y para mejor asegurar tu amistad, Te recibiré a menudo en este Sacramento de perfecta unión. Tu misericordia, Dios bueno, no me desampare.
   
ACCIÓN DE GRACIAS
I. Considera, alma mía, con viva fe a Jesucristo en medio de tu corazón, como a un amigo el más constante y fiel: que con ser tú el siervo más inconstante e infiel, te levanta al más íntimo grado de su amistad. Considérate a ti como amigo solo de la mesa, o como a un mercenario vil, que precisamente Lo amas cuando te consuela y regala; pero que en castigándote para tu corrección, luego te entibias en su amor, y Lo dejas.

II. Ámalo con todas tus fuerzas de un modo tan singular, que con todas las potencias de tu alma, con todos los sentidos y órganos de tu cuerpo te ofrezcas, te estreches y unas a Dios: propón después guardarle tanta fidelidad que nunca quieras usar de la mínima de tus facultades, sino para su mayor obsequio y servicio.

III. Pide te conceda el don de Consejo, para acertar a elegir los medios más oportunos al bien de las almas que están a tu cargo, sin descuidar de la tuya.

Aspiración: Mi amado es para mí, y y yo para él (Cánticos 7, 10); pues recibiéndolo en el Sacramento, queda todo en mí, y yo todo en él (San Juan 6, 57). El fiel, Dios mío, os posee por la fe (1.ª Corintios 3, 17), y el justo por caridad; pero esta posesión solamente se hace por la conformidad de las voluntades entre sí, mas no por la unión de las sustancias: mas cuando os recibo en la Eucaristía, ¡oh suma bondad!, os poseo tan perfectamente, que tengo dentro de mí mismo vuestro real y verdadero Cuerpo, vuestra Alma, vuestra Divinidad, y todos vuestros atributos con todas sus perfecciones. ¡Oh riqueza inestimable! Bienaventurada el alma que os posee. ¡Oh bien sumo!, ¡oh delicias del corazón mío! No tuve razón para dejaros, poseyéndolo todo en solo Vos. Vuestra amistad quiero, no la del mundo, que al fin de nada me puede servir, sino para separarme de Vos. Ingrato fui, cuando por el amor a las criaturas rehusé vuestra amistad; pero ya en adelante os prometo seros fiel: y si tus amigos son los que hacen tu voluntad (San Juan 15, 14), manda cuanto quieras, que yo lo cumpliré. Gracias infinitas os doy por tanto amor como me mostráis.

NOVENA EN HONOR A LA ENTRADA DE NUESTRO SEÑOR A JERUSALÉN

Novena dispuesta por un devoto a mediados del siglo XVIII, y publicada en Lima por la Imprenta de la Calle del Tigre, con licencia eclesiástica. El Ilmo. Señor Doctor D. Pedro Antonio Barroeta y Ángel, Arzobispo de Lima, concede cuarenta días de Indulgencia para cada día que rezaren esta Novena.
  
NOVENA AL DULCÍSIMO JESÚS, CELEBRANDO LA ENTRADA QUE HIZO EN JERUSALÉN EL DOMINGO QUE LA IGLESIA LLAMA DE LAS PALMAS
   

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Creo en Dios, fortaleced, Señor, mi fe. Espero en Dios, formad, Señor, mi esperanza: Amo a Dios sobre todas las cosas: encended, Señor, mi amor. Pésame de haber ofendido a Dios, por ser Dios quien es, aumentad, Señor, mi arrepentimiento, que yo propongo firmemente con tu divina gracia, nunca más volveros a ofender: tened, Señor, piedad y misericordia de mí. Amén.

DÍA PRIMERO
HUMILDAD
¡Oh mansísimo Jesús!, que después de habernos dicho que aprendiésemos de Ti a ser mansos y humildes de corazón, el día en que triunfante entraste a Jerusalén, nos volviste a enseñar con el ejemplo esta virtud, viniendo en un jumento despreciable, en que solo andan los hombres plebeyos y bajos, no obstante de entrar como Rey supremo del Cielo y de la tierra, y como tal aclamado de grandes y pequeños: concédenos piadoso esta santa virtud, por el infinito mérito de la tuya, y también lo demás que Te pedimos en esta Novena, si fuere conveniente. Amén.
    
Aquí se reza un Credo al Señor presentando su fe, y tres Ave Marías a Nuestra Señora, que no quiso asistir a esta entrada, por que toda la honra y gloria de este día fuese de su Hijo, y se pide primero a Nuestra Señora con la Oración siguiente que es de San Buenaventura:
¡Oh María dulcísima!, Paraíso de deleites, pon en mí tus ojos de misericordia, por el mismo gozo que te cupo, aun estando ausente, de la triunfante entrada que tu divino Hijo Jesús hizo cinco días antes de morir por el ingrato del hombre en la Corte de los judíos: enséñame, alúmbrame, encamíname, ayúdame, defiéndeme y sálvame. Sean por tus ruegos perdonadas mis culpas, pues eres el camino de la Gloria eterna, que se goza en la Jerusalén triunfante. Amén.
  
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Oh Soberano Redentor de nuestras almas, que quisiste entrar en Jerusalén alabado de los hombres y conocido de tus discípulos por Señor de las virtudes, porque asimismo habías de penetrar los Cielos, celebrado de los Ángeles, y que con tu liberal magnificencia la gloria de este día la comunicaste a los Padres del Limbo, y a proporción también a cuantos en el mundo tenían tu fe, haciendo el milagro de que en todo él nadie muriese, y que todos los demonios que infestaban la tierra bajasen al Infierno para que te manifestase el triunfo que conseguías del demonio y de la muerte, concédenos piadoso el que sepamos imitar tus virtudes, para que triunfando de la muerte del pecado, del demonio y de nosotros mismos, entremos en tu Gloria, a siempre verte y alabarte. Amén.
   
GOZOS
    
Jesús mío, pues triunfando
Entraste en Jerusalén,
Ven Señor, a mi alma, ven,
Que ya te estoy esperando.
    
Con palmas te recibieron
Haciéndose de tu bando,
Aun los que estaban pensando
En lo que después hicieron,
Enemigos de su bien.
Ven Señor, a mi alma, ven,
Que ya te estoy esperando.
    
Los vestidos en el suelo
Festivos iban echando,
Para que fueses pisando
Como Rey de su consuelo
Adorado ya en Belén.
Ven Señor, a mi alma, ven,
Que ya te estoy esperando.
    
Que eras enviado de Dios
Y bendito iban cantando,
Y todo el pueblo expresando
Tus grandezas a una voz
Con elogios más de cien:
Ven Señor, a mi alma, ven,
Que ya te estoy esperando.
    
Ramos de árboles cortaron
Para ir la tierra adornando,
Y al mismo tiempo adorando
Al que tan presto negaron
Después de tal parabién:
Ven Señor, a mi alma, ven,
Que ya te estoy esperando.
    
Los niños, que en inocencia
Iban a Dios alabando,
También iban condenando
De la judaica demencia
El más ingrato desdén.
Ven Señor, a mi alma, ven,
Que ya te estoy esperando.
    
Con tan gran celebración,
Te tuvieron ayunando,
Pues ninguno convidando
Quiso darte refacción
En todo Jerusalén:
Ven Señor, a mi alma, ven,
Que ya te estoy esperando.
    
Sobre la ingrata ciudad
Muchos te vieron llorando,
Y al mismo tiempo anunciando
Su ruina y cautividad,
Sin el cuándo, ni el por quién:
Ven Señor, a mi alma, ven,
Que ya te estoy esperando.
    
También con celo divino
Penaste a los que tratando,
Iban tu Templo violando,
Mudándole su destino
De Oratorio en almacén:
Ven Señor, a mi alma, ven,
Que ya te estoy esperando.
    
Apiádate, oh gran Señor,
De quien pide suspirando
Cuando te está celebrando
Una limosna de amor
Con que viva y muera. Amén.
Ven Señor, a mi alma, ven,
Que ya te estoy esperando.
    
℣. Hosana al Hijo de David.
℟. Bendito el que viene en el nombre del Señor.
   
ORACIÓN
Oh Dios, a quien es justo amar con todo el corazón, multiplica en nosotros los dones de tu inefable gracia, y pues en la muerte de tu Hijo nos hiciste esperar lo que creemos, haz que resucitando Él mismo, lleguemos al fin a que caminamos. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
POBREZA
¡Oh clementísimo Jesús!, que no contento de entrar en Jerusalén en lo despreciable de un jumento, quisiste también que no fuese tuyo sino prestado y pedido de limosna, para mayor ostentación de tu singular pobreza: concédenos benigno esta santa virtud por el infinito mérito de la tuya, y también lo demás que Te pedimos en esta Novena, si fuere conveniente. Amén.
  
Rezar un Credo al Señor presentando su fe, y tres Ave Marías a Nuestra Señora. Las Oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA TERCERO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
OBEDIENCIA
¡Oh amabilísimo Jesús, norma de obedientes y obediente hasta la muerte!, que en la entrada que hiciste en Jerusalén, no solo obedeciste a tu Eterno Padre, por cuya disposición y providencia se ejecutó todo, sino que quisiste que tus discípulos Te hicieran subir en el jumento, como que Te lo mandaban, como lo cuenta San Mateo: concédenos piadoso esta virtud, por el infinito mérito que alcanzaste con ella, y también lo particular que Te pedimos en esta Novena, si fuere conveniente. Amén.
  
Rezar un Credo al Señor presentando su fe, y tres Ave Marías a Nuestra Señora. Las Oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA CUARTO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
DESPRECIO DEL MUNDO
¡Oh poderosísimo Jesús, que entre los aplausos y glorias humanas con que Te recibían en Jerusalén, quisiste entrar en un contentible jumento, como despreciándolo todo, y que si admitiste este obsequio por la honra de tu Padre, fue también para que fuese después más ignominiosa y despreciable tu muerte, y los mortales conociesen los fines tan funestos con que acaban los aplausos del mundo: concédenos piadoso esta virtud, por el infinito mérito que adquiriste con ella, y también lo particular que te pedimos en esta Novena, si fuere conveniente. Amén.
  
Rezar un Credo al Señor presentando su fe, y tres Ave Marías a Nuestra Señora. Las Oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA QUINTO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
CELO DE LA HONRA DE DIOS
¡Oh justísimo Jesús!, que aun habiendo recibido tantas honras de los judíos el día de tu entrada en Jerusalén, luego que los hallaste en el Templo vendiendo y comprando, y haciendo cueva de ladrones, como les dijiste, la que solo era Casa de Oración, no pudo el celo de la honra de tu Padre contenerse, obligándote a derribar las mesas y cátedras de la contratación, y a los que vendían y compraban, con uno como azote echarlos fuera de lugar tan sagrado: concédenos piadoso esta virtud por el infinito mérito que ganaste con ella, y también lo particular que Te pedimos, si fuere conveniente. Amén.
  
Rezar un Credo al Señor presentando su fe, y tres Ave Marías a Nuestra Señora. Las Oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA SEXTO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
MORTIFICACIÓN
¡Oh prudentísimo Jesús!, que siendo el día de tu entrada en Jerusalén de tanto aplauso, todo lo pasaste sin comer ni beber, disponiendo que de tantos, ninguno Te convidase con su mesa, por cuya causa la mañana del día siguiente, Te hallaste tan necesitado que fuiste a buscar en la infructuosa higuera el alimento: concédenos piadoso esta tan necesaria virtud, por el infinito mérito que tuviste con ella, y también lo particular que Te pedimos, si fuere conveniente. Amén.
  
Rezar un Credo al Señor presentando su fe, y tres Ave Marías a Nuestra Señora. Las Oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
ORACIÓN
¡Oh sapientísimo Jesús!, que en medio de tanta conmoción, voces y aplausos que tuvo el día de tu entrada en Jerusalén, por ir sin duda en la santísima contemplación de tu Padre Dios, todo suspenso y embebido, nadie Te oyó decir una palabra fuera de las dos reprensiones que diste a los que impedían la Oración vocal y la mental: concédenos piadoso esta virtud, tan necesaria e importante, por el infinito mérito que tuviste con ella, y también lo particular que Te pedimos, si fuere conveniente. Amén.
  
Rezar un Credo al Señor presentando su fe, y tres Ave Marías a Nuestra Señora. Las Oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA OCTAVO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
PIEDAD
¡Oh milagrosísimo Jesús!, que con la caridad y amor que en tu pecho divino ardía, aún en medio de los aplausos que chicos y grandes Te dieron el día que entraste en Jerusalén, no olvidaste a los necesitados, pues curaste y sanaste todos los ciegos y cojos que llegaron a Ti, como dice San Mateo: concédenos piadoso esta virtud de inclinarnos a favorecer, socorrer y amparar a los necesitados en cuanto alcanzaren nuestras fuerzas, por el infinito merecimiento que tuviste con ella, y lo particular que Te pedimos, si fuere conveniente. Amén.
  
Rezar un Credo al Señor presentando su fe, y tres Ave Marías a Nuestra Señora. Las Oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA NOVENO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
REGLAS QUE DIO A SÚBDITOS Y PRELADOS
¡Oh suavísimo Jesús!, que entrando como Rey y Superior de todo el universo en Jerusalén, fue tan humilde y moderado tu porte, que los Ángeles quedaron absortos y los hombres de entendimiento asombrados, y que si castigaste fue con piedad y no con azote cumplido, beneficiando y premiando al mismo tiempo con plenitud, para dar reglas a los Superiores, y que también dispusiste que todos tus Súbditos y Vasallos, después de alabarte y bendecirte, pusiesen debajo de tus pies sus ropas, para que conociesen el respeto con que deben hablar de los que mandan y la sujeción que han de tener en sus personas y en sus bienes: concédenos piadoso por esta doctrina tan sagrada, y por el infinito merecimiento de ella, que así los Prelados como los Súbditos puntualmente se arreglen a ella, y también lo particular que Te pedimos, si fuere conveniente. Amén.
  
Rezar un Credo al Señor presentando su fe, y tres Ave Marías a Nuestra Señora. Las Oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.

jueves, 3 de abril de 2025

INVOCAN AL DIABLO EN PARTIDO DE FÚTBOL

ADVERTENCIA: Rezar la oración a San Miguel Arcángel y un Ave María antes de leer el siguiente artículo. Precaución con los menores y personas altamente impresionables.
   
Los ultras del equipo de fútbol alemán 1. FC Kaiserslautern realizaron una coreografía satánica invocando al diablo durante su más reciente partido de local el 29 de Marzo, informó Life Site News.
   

Antes de iniciar el partido contra el Fortuna Düsselsdorf en la segunda división (donde ascendió en 2022 después de tener el dudoso “honor” de ser el primer equipo fundador de la Bundesliga en caer a tercera), los ultras del 1. FC Kaiserslautern hicieron honor a su apodo “Los diablos rojos” al convertir la Curva Oeste del Estadio Fritz Walter en una superficie negra de la que emergió un pentagrama rojo invertido bajo el cual se desplegó una pancarta con las palabras en latín: «Exáudi nos, Lucífer, et surge ex abýsso, sume ánimas nostras» («Escúchanos, Lucifer, levántate del abismo y acepta nuestras almas»).

Poco después, un tifo con una criatura gigante de aspecto diabólico y la camiseta del equipo emergió del pentagrama, simbolizando la invocación de Satanás. Mientras esto ocurría, se desveló un segundo estandarte, también en latín, que decía: «Ad lucem nos trahe, orbem mundi regna, surge ex flammis et appáre». («Atráenos a la luz, gobierna el globo del mundo, levántate de las llamas y aparece»).
  
El equipo de Cesárea del Lauter derrotó 3 goles a 1 a su contraparte de Düsseldorf después de remontar el 1 a 0 del primer tiempo. Su entrenador Markus Anfang, calificó la coreografía satánica como un «momento de escalofríos» y dijo: «Fue simplemente divertido estar hoy en este estadio».
   
Por su parte, el filósofo católico Sebastian Ostritsch comentó en Die Tagepost advirtiendo sobre el actuar del diablo en especial cuando no se le reconoce su realidad:
«Sería absurdo pensar que decenas de miles de auténticos satanistas se habían reunido allí. Por el contrario, podemos asumir que los aficionados involucrados no creen en la existencia del diablo y, por lo tanto, no comprenden qué podría ser ofensivo o incluso peligroso en sus acciones. Para la mayoría de la gente, el diablo es tan real como Rumpelstiltskin o Harry Potter. El diablo es simplemente una metáfora del fútbol peligroso y salvaje, y combina especialmente bien con la camiseta roja del club.
  
Sin embargo, como cristiano, no podrás estar de acuerdo con esta teoría de la diversión inofensiva. Porque el cristiano no solo conoce la existencia real del diablo y el infierno, sino también que las batallas decisivas que las personas deben librar en sus vidas son espirituales».
Citando Efesios 6, Ostritsch advirtió que «cualquiera que no crea en la existencia del enemigo está indefenso contra él»:
«Quienquiera que –metafóricamente hablando– lo invite a entrar con la puerta abierta, no debería sorprenderse cuando realmente entre.
  
“El mejor truco del diablo es hacer creer a la gente que no existe”. Esta frase, basada en un poema en prosa del poeta francés Charles Baudelaire (1821-1867) [El spleen de París o Pequeños poemas en prosa, poema XXIX “El jugador generoso”] es más que una simple frase ingeniosa. Contiene una verdad que debe recordarse, especialmente en tiempos de secularización progresiva y descristianización social».

NOVENA EN HONOR AL BEATO ÁNGEL CARLETTI DE CHIVASSO

Traducción de la Novena dispuesta por el canónigo Domenico Andrea Bottieri, publicada en Cúneo por la imprenta de Pietro Rossi en 1814, con las debidas licencias.
  
INTRODUCCIÓN
El piadosísimo Dios da a los fieles los Santos como protectores a los que recurran, y como ejemplos que imitar. El Beato Ángel fue protector benéfico de la ciudad de Chivasso, donde nació, y de Cúneo, donde se conserva su cuerpo entero y palpable, y también de quien ha recurrido a él. Él fue también uno de los hombres más insignes y acreditados, que por santidad y doctrina ilustraron la Iglesia Católica en el siglo XV. Ahora te propongo, devoto Lector, algunos obsequios para practicar en su honor para merecer su patrocinio, y a fin de hacerte más fácil la imitación, he presentado en consideraciones sus principales virtudes y acciones. Procura de prepararte a su fiesta con fervorosa novena, que comienza a tres de abril:
  1. En cada día de ella, lee atentamente y con reflexión una de las siguientes consideraciones, y figúrate que el Beato te diga  como San Pablo escribiera a los cristianos de Corinto, 1 Cor. 4: «Rogo vos, imitatóres mei estóte, sicut et ego Christi. Os ruego que seáis imitadores míos, como yo lo soy de Cristo».
  2. Invócalo a conciencia, y ten en tu habitación su imagen.
  3. Además, cada día asiste en su honor a la Santa Misa, ve a visitar a Jesús Sacramentado, haz alguna limosna u otro acto de caridad, o de mortificación.
  4. Recita la oración que abajo aparece, y tres Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patri en honor a la Santísima Trinidad, en agradecimiento de los dones que concedió al Beato Ángel.
  5. Y en el día de su Fiesta, acércate a recibir los Santos Sacramentos.

  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
     
AFECTO A JESÚS EUCARISTÍA
Jesús mío, Hijo unigénito del divino Padre, e Hijo de María Virgen, yo os adoro aquí en realidad presente en el Sacramento de la Eucaristía, y uno esta mi adoración a las que os hicieron los tres Magos allá en Belén, cuando os ofrecieron oro, incienso y mirra, y os reconozco como verdadero Dios y verdadero hombre, mi Señor supremo y mi Juez; la uno a las adoraciones que Santa María Magdalena y las otras piadosas mujeres bajando del Calvario hicieron a Vos resucitado en la mañana de vuestra gloriosa Resurrección; la uno también a las adoraciones que ahora os hacen los Ángeles y los Santos en el Paraíso. Os agradezco por la gran benevolencia que nos demostráis al estar de continuo con nosotros, a fin de alimentar nuestras almas y de beneficiarnos. Vos nos habéis dicho: «Pedid y recibiréis. Petíte, et accipíetis» (Joan. 16). Confiado a esta promesa por vuestra misericordia, os pido la remisión de mis pecados, los cuales odio y detesto sumamente, porque fueron ofensas de vuestra bondad infinita, y os pudo perdón y propongo con vuestra ayuda no ofenderos más. Os pido perdonarme, como perdonasteis a la mujer pecadora, y a vuestro Apóstol Pedro. Además os pido vuestra amistad perpetua… ¡Ah!, sí, os amo con todo el corazón, deseo amaros de veras y crecer cada día en vuestro santo amor, y de amaros siempre más en esta vida y en la otra. Os pido la gracia de recibir con las convenientes disposiciones y con fruto los últimos Sacramentos de la Iglesia, cuando estaré cerca de partir para la eternidad bienaventurada. Os pido finalmente todas aquellas otras gracias que me son necesarias o útiles para constantemente vivir y morir como justo, suplicándoos darme vuestra santa bendición, y con ella a conformarme en estos buenos sentimientos… Sí, bendecidme como bendeciréis a vuestros elegidos en el Juicio Universal; bendecid también a todos mis parientes, bienhechores, amigos, todos los enfermos y agonizantes, y todas las personas que se encomiendan a mis oraciones, y las Ánimas del Purgatorio.

Rezar tres Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patri en honor a la Santísima Trinidad, en agradecimiento de los dones que concedió al Beato Ángel.
    
DÍA PRIMERO – 3 DE ABRIL
VIRTUD DE LA FE EN EL BEATO ÁNGEL

CONSIDERACIÓN
I. Considera, oh Cristiano, que el Beato Ángel tuvo una fe divina, esto es, él conservó siempre pura aquella santa fe de la cual le fue infuso el hábito en el bautismo, creyendo firmemente la existencia de Dios, y todas las verdades que la Iglesia Romana propone creer como reveladas por Dios, y se aplicó voluntario y largamente, y con mucho estudio a aprender todos los artículos, todos los dogmas y todas las cosas que ella abarca, de modo que devino solemne maestro, y para instrucción de otros las explicó en sus libros: que la creía, movido no ya por humanas razones, sino más por la infalible veracidad y autoridad de Dios, que no puede ser engañado ni engañar a los demás, el cual las ha revelado a su Iglesia, y por medio de ella nos la revela a nosotros. Asimismo procura aprender y hacer que tus hijos y las personas que te estén sujetas el Símbolo de los Apóstoles, la Oración Dominical y la Salutación Angélica, los Mandamientos de Dios y de la Iglesia, los Sacramentos, su eficacia, las disposiciones convenientes para recibirlos útilmente, y los deberes de su estado, como cosas totalmente necesarias que debe saber un buen Cristiano. No basta que tú las creas porque te las ha enseñado el padre o el catequista, puesto que esta sería fe humana, sino que debes creerlas con fe divina, esto es, porque Dios las ha revelado. Este es el motivo por el que debes creerlas. ¿Y si alguien te interrogase por qué crees que hay un solo Dios en tres personas realmente distintas?… ¿que Jesucristo está realmente presente en la Sagrada Eucaristía?, debes responderle: «Yo creo porque Dios lo ha revelado». Y para instruirte plenamente de los deberes del Cristiano, ve a la Doctrina, o al menos léela en los libros  que la explican claramente. Resuelve usar diligencia para aprenderlas bien, y ora al Señor para que aumente tu fe, como una vez lo pidieron sus Discípulos: «Adáuge nobis fidem» (Luc. 17).

II. Considera, que el Beato Ángel tuvo una fe tan firme, que sin punto de duda de algún misterio aunque sea profundo y superior al humano entendimiento, creía más firmemente que aquellas cosas que veía con los ojos y penetraba con el intelecto, estando persuadido que Dios, que es la verdad por esencia, merece mayor creencia que los sentidos y la razón, que pueden a veces ser falaces. Esta firmeza lo indujo a desear ardientemente a derramar su sangre para sostenerla y defenderla, y dilatarla abiertamente; lo indujo a emprender largos viajes para predicar, a derramar sudores, afrontar fatigas y padecimientos para confutar a los herejes valdenses y los mahometanos, con peligros de la vida, y para mantenerla pura en los Católicos. Se lee en la historia de su vida que fue un incansable defensor, propagador y celosísimo predicador de la fe santa. ¿Tienes por cierto lo que se contiene en la Sagrada Escritura, y que la Santa Iglesia ha definido, como revelado por Dios? Has de saber que negar un solo artículo o dudarlo, te haría perder totalmente la fe, precisamente como un pecado mortal te haría perder la caridad. ¿Estás dispuesto a derramar tu sangre, a dar la vida antes que renegar la fe católica?… ¿Estás persuadido que sin la fe no puedes agradar a Dios? El doctor de las gentes San Pablo te lo dice: «Sine fide impossíbile est plácere Deo…» (Hebr. 11). Haz hoy muchas veces esta protesta: «Dios mío, daré mi vida para sostener vuestra santa fe».

III. Considera que el Beato Ángel tuvo además una fe viva, esto es, unida a la caridad y a las buenas obras, de manera que mantiene constantemente la gracia santificante, y su vida fue un ejercicio continuo de actos de religión, de misericordia, de humildad, de mansedumbre, de mortificación y de obras virtuosas. Tomaba por regla de sus acciones la doctrina y los ejemplos de Jesucristo. Al administrar el sacramento de la penitencia a los pecadores, se imaginaba reavivar aquellas almas muertas y reconciliarlas con Dios y abrirles las puertas del Paraíso; y al administrarlo a los justos, se imaginaba purificarlas más y aumentar en ellas la gracia habitual. Miraba al Templo como casa de Dios, y a los prójimos como imágenes de Dios. Esta sí que es fe viva, y puede decirse que vivía de la fe, como lo enseña el Espíritu Santo: «Justus áutem meus ex fide vivit» (Hebr. 11). ¿Y tú vives establemente en la gracia de Dios? Ay de ti si estás en pecado, o si no hicieses las obras de un buen Cristiano, porque tu fe, según el Apóstol San Santiago, estaría muerta y no bastaría para salvarte: «Fides, si non hábeat ópera, mórtua est… Quid prodest, fratres mei, si fidem quis dicat se habere, opera áutem non habeat? Númquid póterit fides salvare eum?» (Jac. 2). La fe sin buenas obras es como un cuerpo sin alma: «Sicut corpus sine spíritu mórtuum est, ita et fides sine opéribus mórtua est». Toma por regla de tus costumbres las máximas de la fe, y según ellas juzga tus asuntos, y entonces aspirarás a los bienes eternos, sin aferrarte a los temporales, mirarás al prójimo según Dios, y le perdonarás las injurias, socorrerás a los miserables, respetarás los templos y resistirás las tentaciones. Ahora San Pablo te interroga: ¿Así es tu fe? Examínate: «Vosmetípsos tentáte, si estis in fide: ipsi vos probáte» (2. Cor. 13). Y si la reconoces en ti débil e imperfecta, recurre al Beato Ángel, a fin que ruegue al Altísimo para fortificarla en ti y perfeccionarla; propón en recitar cada día los actos de Fe, Esperanza y Caridad.
    
COLOQUIO
Ah sí, aunque es pequeña y débil mi fe, y por eso estoy aburrido de una prédica, de una misa larga y de las funciones eclesiásticas, de las prácticas de piedad, y estoy tibio en el divino servicio... ¡Ah! Vos, mi, caro Protector, obtenedme una fe divina, firme y viva, como la tuvisteis vos; una fe que dirija toda acción mía; una fe que por medio de la caridad me haga obrar santamente y con fervor, y que me salve.

RESPONSO Gemma lucens paupertátis
  
LATÍN
Gemma lucens paupertátis,
Rosa rubens charitátis,
Sóboles Clavásii,
Vas tótius bonitátis,
Speculúmque puritátis,
Cuneénsium glória,
Decus morum, et Minórum.
Prædicátor verbi Dei,
Extírpator hærésum,
Turcárum profligátor,
Tu forma sanctitátis,
Tu doctor populórum,
Ángele Beatíssime,
Semper precáre pro nobis Fílium Dei.

TRADUCCIÓN
Gema resplandeciente de la pobreza,
Rosa roja de la caridad,
Linaje de Clavasio,
Vaso de toda bondad
Y espejo de pureza.
Gloria del pueblo de Cúneo,
Adorno de las costumbres y de los Frailes Menores.
Predicador de la palabra de Dios,
Desarraigador de las herejías,
Destructor de los turcos,
Tú eres la imagen de la santidad,
Tú eres el maestro de los pueblos,
Ángel bienaventurado,
Ruega siempre por nosotros al Hijo de Dios.
   
℣. Ruega por nosotros, beato Ángel.
℟. Abrase la tierra y brote al Salvador.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que confirmaste la invicta fortaleza de tu bienaventurado Confesor Ángel para combatir a los enemigos de tu Iglesia, concédenos por sus méritos e intercesión, que vencidas las insidias de los enemigos, gocemos de la paz perpetua. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO – 4 DE ABRIL
Por la señal
Afectos a Jesús Eucaristía, tres Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patri.

VIRTUD DE LA PRUDENCIA EN EL BEATO ÁNGEL

CONSIDERACIÓN
I. Considera que la prudencia cristiana propone el último fin de toda la vida humana, que es Dios, o sea, la gloria y la posesión de Dios, por tanto prescribe los medios apropiados a este fin. Y precisamente el Beato Ángel casi desde joven se propuso querer servir únicamente a Dios como a su primer principio y a su último fin, y de salvar su alma, y a ese fin enderezó sus pensamientos, sus palabras y sus acciones en todo el curso de su vida. Él fue obediente y respetuoso hacia los mayores, asiduo en el orar y en el leer libros espirituales, fue devoto al recibirlos santos Sacramentos, dedicado al ejercicio de obras salvíficas, aplicado al estudio y siendo tan ingenioso en las ciencias, hizo tan grandes progresos que fue laureado en Teología y ambos Derechos en la universidad de Bolonia. Para no desviarse nunca de estos fines huyó de las malas compañías, el ocio, los juegos, las ocasiones y los peligros, en los cuales se puede fácilmente perder la inocencia. Por así decir, unió a la prudencia de la serpiente la sencillez y la inocencia de la paloma, como el Redentor exhortaba a hacer a sus Apóstoles: «Estóte prudéntes sicut serpéntes, et símplices sicut colúmba» (Matth. 10). Esta es la verdadera prudencia, o sea la ciencia de los Santos, el servir a Dios y salvar el alma: «Sciéntia Sanctórum prudéntia» (Prov. 9). Este el negocio más importante de todos; porque si se salva el alma, será salvo el cuerpo, que en el día del Juicio universal resurgirá glorioso, impasible e inmortal, y será admitido a participar de la gloria del alma eternamente en el Cielo. Al contrario, si se pierde el alma se perderá igualmente el cuerpo, que resurgirá inmortal, sí, pero pasible y deforme, condenado a los tormentos eternos. ¡Oh, qué gran desgracia será esta! Pondera aquella sentencia evangélica: «Quid prodest hómini, si mundum univérsum lucrétur, ánimæ vero suæ detriméntum patiátur?» (Matth. 16). ¿Qué te aprovechará convertirte en un gran señor, gran letrado, rico y feliz en el mundo, si después perdieses el alma? Por tanto, conviértete a cuenta de salvarla, y para salvarla ejecuta los medios oportunos, como son la oración cotidiana, la lectura de libros de piedad, la frecuencia de los Sacramentos y la práctica de buenas obras, como hizo el Beato Ángel, y así te salvarás con la ayuda de Dios, que no te faltará. Resuélvete a hacerlo así.
    
II. Considera que por la muerte de sus padres, el Beato Ángel se halló en libertad, único, noble y rico señor de amplio patrimonio y Senador, y a la edad de treinta años abandonó rodo para alejarse de los muchos peligros del siglo; y para asegurarse mayormente su salvación en un estado de vida más perfecto, siguiendo el consejo evangélico y la divina vocación, renunció una parte de sus bienes a sus consanguíneos, y vendiendo el remanente, distribuyó el precio a los pobres, dio su casa a su patria Chivasso para uso de los consejos públicos y de las escuelas, y en el año 1441 entró en la Orden de los Menores Observantes. Pronto por la humildad, afabilidad, la unión con Dios, y por la exacta observancia de la regla devino ejemplar en todo género de virtudes, y resplandeció entre los Religiosos fervorosos como el sol entre las estrellas; y acabado su noviciado fue admitido a la profesión religiosa, y después al sacerdocio. Esto ciertamente fue acto heroico de virtud al cual no todos son llamados. Es por eso que San Pablo, doctor de las gentes, aconseja a cada uno seguir la vocación de Dios: «Unumquémque sicut vocávit Deus, ita ámbulet» (1. Cor. 7, 17), puesto que en todo estado uno puede salvarse, y hay Santos en todos los estados. ¡Bien por ti si abrazas aquel estado al que Dios te ha destinado!, porque de eso depende tu tranquilidad en esta vida, y tu eterna salvación en la otra. Pero me dirás: ¿Cómo podré conocer a qué estado Dios me llama? Y yo te respondo: 1.º Pide luz al Espíritu Santo para conocerlo, como hacía el Santo David: «Notam fac, mihi viam, in qua ámbulem, quía ad te levávi ánimam meam» (Psal. 142). 2.º Escucha las inspiraciones interiores. 3.º Piensa confrontando las obligaciones del estado y tus fuerzas. 4.º Reflexiona sobre el fin de tu vida, en qué estado querrías haber servido a Dios. 5.º Consulta a tu Confesor, como el Eclesiástico te exhorta a hacer en toda deliberación relevante: «Fili, sine consílio nihil fácias, et post factum non pænitébit» (Eccli. 32). Y Dios te iluminará para conocer su voluntad, y después que con estos medios sugeridos de la prudencia hayas elegido y tomado un estado, el mismo San Pablo te aconseja a permanecer en él y cumplir perfectamente los deberes: «Unusquísque in qua vocatióne vocátus est, in ea permáneat» (1. Cor. 7, 20).
    
III. Considera la prudencia del beato Ángel en conducir a buen término los distintos y graves asuntos que le fueron planteados. Él primeramente refería el asunto a Dios, en la misma forma que la brújula está continuamente señalando hacia el polo, y después orando imploraba su ayuda, y luego realizaba con diligencia los medios convenientes para hacerlo salir en sí perfecto, a fin que volviese a la gloria de Dios y a provecho del prójimo. Con similar prudencia diríase santamente en el tribunal de la Penitencia los innumerables penitentes que a él recurrían y entre otros el duque Carlos I de Saboya y otros príncipes, y la Beata Paula, condesa de Bene, la cual bajo su dirección subió a tan alto grado de virtud, que devino un espejo de humildad, de caridad y de paciencia a las damas cristianas, y aprobó el espíritu y la conducta de Santa Catalina de Génova, la cual comulgaba cotidianamente. Fue enviado por mandato de los Sumos Pontífices a distintos lugares como Nuncio y Comisario Apostólico, y felizmente resolvió cualquier negocio aunque difícil. Fue elevado cuatro veces a los primeros cargos de su Orden, y siempre gobernó con paz y tranquilidad a sus súbditos religiosos, y se hizo estimar, amar y reverenciar. No se te haga maravilla esto, puesto que el Espíritu Santo con sus siete dones habitaba en él como en su templo viviente, y lo iluminaba, y lo movía a obrar prudentemente. Ahora tú, si quieres salir bien en tus obras, persuádete que la prudencia en los negocios es tan necesaria como lo es la sal en las comidas; antes de comenzarlas haz un ofrecimiento a Dios, después pídele su auxilio, y luego pon toda la aplicación y diligencia para hacerlas perfectas en sí, sabiendo que con una obra así sea pequeña sirves a Dios, que merece ser perfectamente servido: «In ómnibus opéribus tuis præcéllens esto» (Eccli. 33). Y guárdate de la inconsideración, de la precipitación y la negligencia, que son vicios opuestos a la prudencia e impiden la perfección de las acciones; y entre tanto pide al Beato Ángel que te sirva de ejemplo.
    
COLOQUIO
Vos, mi iluminado maestro, que tuvisteis siempre la mente vuelta al Cielo en todas vuestras empresas, y con los medios oportunos las condujiste a su propio feliz término, sedme guía y enseñadme con vuestro ejemplo para obrar prudentemente, esto es, para gloria de Dios, la salvación de mi alma, a obrar con diligencia y con la conveniente perfección, y conducir a buen fin, toda empresa mía.
    
Concluir con el Responso y la Oración.
   

MES EUCARÍSTICO - DÍA TERCERO

Dispuesto por el padre Diego Álvarez de la Paz SJ, reimpreso en Madrid en 1830.
     
MES EUCARÍSTICO, ESTO ES, PREPARACIONES, ASPIRACIONES Y ACCIÓN DE GRACIAS PARA ANTES Y DESPUÉS DE LA SAGRADA COMUNIÓN

DÍA TERCERO

PREPARACIÓN
I. ¿Quién viene a mí en este Sacramento? Cristo, Maestro que enseña cosas útiles, que nos instruye antes con obras que con palabras, y que da su Gracia para que obremos lo que enseña (Isaías 48, 17).

II. ¿A quién viene? Al discípulo de la ínfima clase, que tarde o nunca acude a su escuela para oír la doctrina de las virtudes, y de las que ha oído presto se aparta por su liviandad de corazón.

III. ¿A qué viene? A que sus ojos vean a su Preceptor, y sus oídos oigan las palabras del que habla bajo los velos de los accidentes, y para esto le amonesta, diciendo: mira, este es el camino (la conversación de Cristo), camina por él (Isaías 30, v. 20 y 21).

Aspiración: Venid, y subamos al monte del Señor, y a la casa del Dios de Jacob, y nos enseñará sus caminos (Isaías 2, 3). ¡Oh convite de gran misericordia! Subido he al monte santo de la Eucaristía, y he hallado a Vos, que sois camino, verdad y vida (San Juan 14, 6). Vuestros propios enemigos os confesaron Maestro, y aseguraron decíais verdad en cuanto enseñabais (San Lucas 20, 21). Yo sin embargo huí de vuestra escuela, porque la ley del amor puro, que me dictabais, contradecía a la falsa ley del amor impuro, que yo quería. No me enseñabais cosa que de antemano no hubiese sido confirmada con vuestro ejemplo; pero ni ejemplos ni palabras hicieron en mí fruto. Muy mal Te he pagado, amor mío: confieso mi yerro, y confío con tu gracia enmendarlo. Pero supuesto sabéis Vos que no bastan vuestros preceptos ni vuestros avisos, si no llegan vuestros auxilios, dispensadme los necesarios para seros agradecido: dádmelos tan poderosos y eficaces, que no pueda resistirlos. Y pues sois Maestro tan consumado, novérim me, &c. novérim te: haced aprenda con perfección el arte dificultoso de conocerme a mí y de conocer a Vos. En conociendo a Vos, por fuerza os tengo de amar; y amándoos, estaré seguro de gozaros, como ahora en la santa Eucaristía, después en la gloria. Gracias infinitas os doy por vuestra inmensa bondad. Tu misericordia no me desampare.
   
ACCIÓN DE GRACIAS
I. Considera, alma mía, con viva fe a Jesucristo en medio de tu corazón, que como Maestro te enseña el camino de la virtud, y te instruye en lo que debes hacer u omitir; y a ti, como a otra Magdalena, sentado a sus pies, escuchando con atención sus palabras, que son de vida eterna, y aprendiendo con mucho cuidado aquel uno necesario de tu salvación (San Lucas 10, 39 y 42).

II. Ámale con toda tu alma, hasta unirte a Jesucristo por medio de una caridad muy encendida, que encenderá en tu corazón el fuego que levantan los pensamientos santos: no dejes de suspirar siempre por la adquisición de las riquezas del Cielo, y anda de continuo en busca de la paz y pureza de intención.

ΙΙΙ. Pide te conceda el don de sabiduría, para distinguir lo verdadero de lo falso, y para conservarte firme en cuanto enseña nuestra fe.

Aspiración: Enséñame, Señor, tus caminos, y muéstrame tus pasos (Salmo 24, 4), porque Tú solo, Maestro mío, enseñas el camino de Dios en verdad (Salmo 21, 21): fuera de Ti no hay salud. Por este camino entrarán los justos a comer los pastos de vida eterna. Tú solo eres la fuente de vida (Salmo 35, 10): no me niegues tus aguas, pues que ya Te dignaste llenar mi espíritu con tu venida a mi pecho. Dámelas a beber con aquella abundancia con que las diste a tus Discípulos en la última Cena, y a la dichosa Magdalena cuando Te hospedó en su casa. A tus pies estaré como ella, para que oyendo tus castos eloquios probados con el fuego de la caridad (Salmo 11, 7), salga de tu presencia tan abrasado mi corazón, que sin Ti no pueda estar, y por Ti solo me muera de puro amor. ¡Oh Bien mío, que en mi pecho estás, no te canses de enseñarme a hacer con perfección tu voluntad!

miércoles, 2 de abril de 2025

LA COMUNIÓN FUERA DE LA MISA

Józef Szermętowski (La comunión)
   
Antes de extenderse la práctica de la Comunión sacramental durante la Misa, era usual que la Comunión se distribuía fuera de esta, para lo cual el Ritual Romano tradicional prevé lo siguiente:

El sacerdote, lavadas sus manos y revestido de roquete y la estola del color de la Misa del día, se dirige al altar que tendrá dos cirios encendidos (empezando por el lado del Evangelio), llevando consigo la bolsa con el corporal. Hecha la debida reverencia, extiende el corporal y se pone en pie en medio del altar donde el ministro (preferiblemente revestido con sobrepelliz), puesto de rodillas en el lado de la Epístola, reza en voz clara el Confíteor:
Confíteor Deo omnipoténti, beátæ Maríæ semper Vírgini, beáto Michaéli Archángelo, beáto Joánni Baptístæ, sanctis Apóstolis Petro et Paulo, ómnibus Sanctis, et tibi, pater: quia peccávi nimis cogitatióne, verbo et ópere: mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ideo precor beátam Maríam semper Vírginem, beátum Michaélem Archángelum, beátum Joánnem Baptístam, sanctos Apóstolos Petrum et Paulum, omnes Sanctos, et te, pater, oráre pro me ad Dóminum, Deum nostrum [Yo pecador me confieso a Dios todopoderoso, a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado San Miguel Arcángel, al bienaventurado San Juan Bautista, a los santos Apóstoles San Pedro y San Pablo, a todos los Santos y a vos, Padre, que pequé mucho con el pensamiento, palabra y obra; por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa. Por tanto, ruego a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado San Miguel Arcángel, al bienaventurado San Juan Bautista, a los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo, a todos los Santos y a vos, Padre, que roguéis por mí a Dios Nuestro Señor].
   
Al mismo tiempo, el sacerdote abre la puerta del tabernáculo y hace la genuflexión, sacando la píxide y la pone sobre el corporal. Luego, retira primero el conopeo y lo pone fuera del corporal, y luego levantando la tapa de la píxide, la pone sobre el corporal, realizando nuevamente la genuflexión (en caso de que haya el Santísimo en reserva, cierra la puerta al extraer la píxide) y desde el lado del Evangelio, con las manos juntas ante el pecho, dice vuelto a los comulgantes:
℣. Misereátur vestri omnípotens Deus, et, dimíssis peccátis vestris, perdúcat vos ad vitam ætérnam [Dios Todopoderoso tenga misericordia de vosotros y, perdonados vuestros pecados, os lleve a la vida eterna].
℟. Amen.
℣. Indulgéntiam, ✠ absolutiónem et remissiónem peccatórum vestrórum tríbuat vobis omnípotens et miséricors Dóminus [El Señor omnipotente y misericordioso nos conceda el perdón,la absolución y remisión de nuestros pecados].
℟. Amen.

El sacerdote, tomando de la píxide una Hostia, la eleva un poco sobre esta (en caso que en ese mismo momento se diga Misa en un altar próximo y tenga lugar la Elevación, se vuelve hacia dicho altar y la eleva otro tanto) diciendo tres veces: Ecce Agnus Dei, ecce, qui tollit peccáta mundi. Dómine, non sum dignus, ut intres sub tectum meum, sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea.

Y luego, empezando desde el lado de la Epístola, administra la Comunión a los fieles diciendo: Corpus Dómini nostri Jesu Christi custódiat ánimam tuam in vitam ætérnam. Amen.
   
Los clérigos y religiosos pueden recibir la Comunión en las gradas o incluso cerca del altar, y siendo sacerdotes, ciñendo la estola. Los laicos, a excepción del ministro, deben recibirla en el comulgatorio. Si la Comunión es administrada por el obispo, se besa su mano antes de recibir.
  
Acabada la Comunión, el sacerdote regresa al altar y pone la píxide sobre el corporal, y revisa diligentemente si no ha quedado en sus dedos algún fragmento del Santísimo Sacramento, en cuyo caso los depone en la píxide, y hace la ablución en un vaso dispuesto para tal fin y se seca los dedos con el purificador. Entre tanto, cierra la píxide y hace genuflexión, y dice la antífona siguiente:
  
Antiphona: O sacrum convívium, * in quo Christus súmitur: recólitur memória passiónis ejus: mens implétur grátia: et futúræ glóriæ nobis pignus datur [¡Oh sagrado banquete, * en que Cristo es nuestra comida, se celebra el memorial de su pasión, el alma se llena de gracia y se nos da la prenda de la gloria futura!] (T. P. Allelúja).

℣. Panem de cœlo præstitísti eis [Les diste el pan del cielo] (T. P. Allelúja).
℟. Omne delectaméntum in se habéntem [Que contiene en sí todo deleite] (T. P. Allelúja).
℣. Dómine, exáudi oratiónem meam [Señor, escucha mi oración].
℟. Et clamor meus ad te véniat [Y mi llegue a Ti mi clamor].
℣. Dóminus vobíscum [El Señor esté con vosotros].
℟. Et cum spíritu tuo [Y con tu espíritu].

Orémus.
  
Y vuelto hacia el altar, dice la oración:
ORATIO
Deus, qui nobis sub Sacraménto mirábili passiónis tuæ memóriam reliquísti: tríbue, quǽsumus, ita nos Córporis, et Sánguinis tui sacra mystéria venerári; ut redemptiónis tuæ fructum in nobis júgiter sentiámus: Qui vivis et regnas cum Deo Patre, in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum [¡Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión!; te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu cuerpo y de tu sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios, por todos los siglos de los siglos]. ℟. Amen.

En tiempo pascual se dice la siguiente oración:
Spíritum nobis, Dómine, tuæ caritátis infúnde: ut, quos sacraméntis paschálibus satiásti, tua fácias pietáte concórdes. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte ejúsdem Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum [Infudenos, Señor, el Espíritu de tu caridad, para que hagas concordes en tu piedad a los alimentados con los misterios pascuales. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por todos los siglos de los siglos]. ℟. Amen.

Dicha la oración, guarda la píxide, ya cubierta con el conopeo, en el tabernáculo, hace la genuflexión y cierra el tabernáculo con llave. Y sin besar el altar, extiende las manos y eleva los ojos hacia el crucifijo. Luego, juntando sus manos, se vuelve hacia el pueblo desde el lado derecho diciendo: Benedíctio Dei omnipoténtis, y da la bendición Patris, et Fili, ✠ et Spíritus Sancti; luego junta sus manos y concluye con descéndat super vos et máneat semper, a lo cual el ministro responde Amen y apaga los cirios desde el lado de la epístola. Luego el sacerdote, vuelto hacia el altar, dobla el corporal, lo guarda en la bolsa y, descendiendo las gradas, hace reverencia y regresa a la sacristía.
   
La Comunión se puede administrar tanto antes como después de la Misa en los horarios en que es lícito decir Misa. No está permitido administrar ni en la noche de Navidad a no der que se cuente con indulto pontificio; ni desde la reposición del Santísimo luego de la Misa del Jueves Santo hasta después de la Misa del Sábado Santo, a menos que sea en viático a enfermos en peligro de muerte.

Según decreto del 27 de Junio de 1868, ratificado el 23 de Julio de ese año, en caso de misas de difuntos, se puede administrar la Comunión con ornamentos negros después de la Misa, o antes si hay causa razonable. En uno y otro escenario, se omite la bendición.
  
A excepción de un caso de necesidad, los diáconos en el orden del diaconado no pueden administrar la Comunión a los fieles.

PRESBÍTERO MUERTO A PEDRADAS EN FRANCIA


Antier 31 de Marzo hacia las 14:00h, dos personas mayores, el presbítero Pierre Panon y una compañera, fueron apedreados hasta la muerte en el pueblo de Xertigny de los Vosgos, en el noreste de Francia.

Pierre Panon nació en Estrasburgo el 4 de Octubre de 1948 y fue “instalado” presbítero en la Diócesis de Nancy-Toul el 23 de Junio de 1974 con el rito montini-bugniniano (nunca fue sacerdote católico). Sirvió en varias parroquias y ocupó el cargo de vicario general de la diócesis (2012-2018).

El ataque tuvo lugar en una pequeña calle lateral lejos del centro del pueblo. Ambas víctimas fueron encontradas tumbadas en el suelo. Las piedras manchadas de sangre yacían cerca.

Una fuente cercana a la investigación describió el ataque a los medios franceses como «un gesto muy violento, no premeditado e impulsivo». 

Del presunto asesino, cuya identidad no se reveló, el fiscal de Épinal, Frédéric Nahon, dijo que es de 34 años, oriundo del departamento de ultramar de Mayotte (donde el 95% de la población es musulmana, en su mayoría inmigrantes ilegales), y había sido condenado en 2018 por allanamiento de morada, y tenía otros ocho casos entre los años 2009 y 2022, entre ellos dos por allanamiento de morada.
  
El día anterior al doble asesinato, okupó un refugio abandonado de la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses. Habiendo sido detenido en casa del hermano de la femenina occisa en medio de gritos y una bofetada a un policía, no se le halló alcoholizado pero sí que había consumido marihuana, por lo que fue trasladado al hospital psiquiátrico de Ravenel, en Mirecourt.

JUEZ ARCHIVA CASO POR BLASFEMA EXPOSICIÓN

El juez de instrucción de Módena (Italia) Andrea Scarpa archivó el pasado 28 de Marzo el proceso penal contra el arzobispón-abad de Módena-Nonantola y obispón de Carpi Erio Castellucci, el “artista” Andrea Saltini, el presbítero Carlo Bellini y Cristina Muccioli por el delito de ofensa a los sentimientos religiosos (art. 403 del Código Penal italiano) a causa de la blasfema exhibición “Grátia plena” de Saltini organizada por Bellini y Muccioli en el Museo Diocesano de Arte Sacro “Cardenal Rodolfo Pío” de Carpi (antigua iglesia de San Ignacio de Loyola) el año anterior.
  

Según Scarpa, que dijo que su tarea «no consiste en evaluar artísticamente la obra impugnada (sobre la que, por lo tanto, no se emite ningún juicio de valor) ni en ahondar en una disputa entre sectores conservadores/tradicionalistas y reformistas/progresistas existentes dentro de la Iglesia Católica», si el hecho según el ente acusador no constituye delito por falta del elemento subjetivo del mismo, subsiste una ambigüedad en cuanto a que
«si podemos estar ampliamente de acuerdo con la voluntad del autor, con las obras mostradas en la ocasión en su conjunto, de “provocar” –también presumiblemente con fines publicitarios: objetivo, de hecho, ampliamente alcanzado–, no se puede afirmar del mismo modo y como consecuencia inevitable, por las razones que acabamos de exponer, también la voluntad de “vilipendiar”, que no se puede afirmar con certeza ni en la intención del artista ni menos aún en la de la organizadora de la exposición Cristina Muccioli y más aún en la de Don Carlo Bellini, para quien la atribución de una intención maliciosa de llevar a cabo actividades de difamación de la religión católica contrasta totalmente con su compromiso pastoral global».
Es precisamente sobre esa “ambigüedad” que la Curia diocesana de Carpi podía y debía vigilar y prevenir la obscenidad que se mostraba en la exposición. Aunque eso, por lo visto, TAMBIÉN les quedó grande.
  
«A la luz de las consideraciones hasta aquí realizadas, se entiende que la solicitud de archivo de las actuaciones presentada por el Ministerio Público merece ser compartida y aceptada», concluyó Scarpa su providencia de tres folios.

CASTILLO MATTASOGLIO TUERCE LA PARÁBOLA DEL HIJO PRÓDIGO: «EL HERMANO MAYOR MISALATINERO NO QUIERE QUE MOVAMOS EL POTO CON LAS GUITARRAS».


El cardenal pachamamista de Lima (Perú) Carlos Gustavo Castillo Mattasoglio usó el pasaje de la parábola del Hijo Pródigo (San Lucas XV, 11-32) para atacar a los católicos porque no son como él quiere que sean: progresaurios como él.
  
En su homilía del IV Domingo de Cuaresma (que en vez de San Juan VI, 1-15 como usa la Iglesia Católica todos los años, usaron el pasaje citado al estar en su “ciclo ‘C’” –la Iglesia Católica lo lee el sábado de la II semana de Cuaresma–), Castillo Mattasoglio aseguró que «el problema no era solamente del muchacho que era un ‘tendenciero’ y un loco… también el problema era el hermano mayor que se creía con una serie de derechos».

Según él, la actitud del hermano mayor que se quejaba de trabajar duro para no recibir ni un cabrito a cambio «pasa hoy en día con los sectores más antiguos de la fe cristiana que nos dicen que no debemos celebrar moviéndonos tanto y que ni bailemos ni cantemos… sino que quieren una misa en latín, tristes y que ni entienden siquiera y sin embargo se creen la divina pomada».

Para este militante del extinto Partido Comunista Revolucionario (brazo político de la organización terrorista marxista-leninista-maoísta “Sendero Luminoso”), esos católicos «antiguos» y «tristes» que no les dejan a ellos tocar las guitarras y las palmas en misa, «esos hermanos también están llamados a sentirse amados por Dios y a cambiar».
  
En el próximo cónclave, Castillo Mattasoglio, de 75 años (por lo que conoció esa Misa Latina Tradicional que tanto afea) no tendría muchas opciones de ser elegido, toda vez que ante lo que ha sido Bergoglio, no querrán tener otro sudamericano o, más ampliamente, de las “periferias”.

MES EUCARÍSTICO - DÍA SEGUNDO

Dispuesto por el padre Diego Álvarez de la Paz SJ, reimpreso en Madrid en 1830.
     
MES EUCARÍSTICO, ESTO ES, PREPARACIONES, ASPIRACIONES Y ACCIÓN DE GRACIAS PARA ANTES Y DESPUÉS DE LA SAGRADA COMUNIÓN

DÍA SEGUNDO

PREPARACIÓN
I. ¿Quién viene a mí en este Sacramento? Cristo, aquel Señor que impone a sus siervos el yugo suave y la carga ligera de sus santos mandamientos, y el que por unos breves servicios promete la gloria eterna (San Mateo 11, 30).

II.. ¿A quién viene? A su siervo contumaz, que desde el principio del uso de razón rompió el yugo de su ley, rompió sus ataduras, y dijo con descaro: no serviré (Jeremías 2, 20).

III. ¿A qué viene? A llevarlo para Sí en los lazos de Adán con las cadenas de su caridad, y una vez libre del yugo pasado de las pasiones, reducirlo a su santa servidumbre, más feliz que todo mando (Oseas 11, 4).

Aspiración: ¿Y de dónde a mí, que mi Señor y el Hijo de mi Dios venga a esta humilde morada? (San Lucas 1, 43). ¿Quién soy yo para hospedar a tan gran Señor? ¿Yo pecador, abismo de maldad, ejemplo de ingratitud, pensaré siquiera en ponerme a tu vista? ¿No sabéis, Señor, el mal uso que hice de mi libertad apenas tuve razón? Sin razón Te ofendí, y por lo mismo parece que Vos sin causa ni razón me queréis beneficiar. Sin embargo, aunque yo nunca la pude tener para ofenderos, Vos la tenéis para beneficiarme; pues la misma razón que hubo para amarme desde la misma eternidad en caridad perpetua (Jeremías 31, 3) subsiste hoy. De tu propia voluntad me hiciste objeto de tu amor; y como sin algún mérito precedente llamaste a los Apóstoles, sin embargo de saber que en el duro lance de la Pasión unos Te habían de desamparar, cual vender y cual negar; del mismo modo me llamaste a mí, con todo que sabías huiría de tu lado al tiempo de convidarme con tu cruz, que te negaría por un vil interés, y Te vendería por un deleite momentáneo. Verdaderamente que tus misericordias no tienen número. Multiplicadlas sobre mí, para que crezca en vuestro amor: así el yugo de vuestra ley será suave para mí, os obedeceré con perfecto corazón, Vos vendréis a ser Sacramentado, y de esta manera será una misma cosa con Vos. Tu misericordia no me desampare.
   
ACCIÓN DE GRACIAS
I. Considera, alma mía, con viva fe a Jesucristo en medio de tu corazón, como a tu legítimo Señor, que con precio muy subido te ha comprado; y a ti como a siervo fugitivo, que de nuevo te quieres volver a Él con toda el alma (1.ª Corintios 6, 20).

II. Ámalo de corazón, encendiéndote tanto en llamas de su caridad, que llegues a ser como uno de aquellos que decían: ninguno de nosotros vive para sí, porque si vivimos, para el Señor vivimos; ni para sí ninguno muere, porque si morimos, para el Señor morimos (Romanos 14, v. 7 y 8).

III. Pide te conceda el don de temor a Dios, para huir de todo pecado por leve que sea, y temer á solo Dios con afecto puro. El temor del Señor ahuyenta el pecado (Eclesiástico 1, 27). Al que lo teme sucederá bien en la hora de la muerte (Ibid., 13).

Aspiración: Echa, Señor, a mis pies los grillos de tu temor, y ata mi cerviz con el collar de tu ley (Eclesiástico 6, 25); porque los que se alejaren de Ti sin duda perecerán (Salmo 72, 26). Bueno es a mí estar unido con Vos, mediante este Sacramento, porque el que así se une, un espíritu con Vos se hace (1.ª Corintios 6, 17). ¡Oh sumo, oh estupendo y admirable comercio! El Criador del linaje humano tomando cuerpo y alma se dignó nacer de Virgen, y saliendo verdadero hombre sin concurso de varón, con inaudita largueza nos dio en este Sacramento su divinidad. Solo Vos, Señor, que sois igualmente poderoso que bueno, pudierais haber obrado a favor de vuestras criaturas fineza tan desmedida; pero es una verdad eterna, que Vos mismo la decís: así como vivo yo de la misma vida que el Padre que me envió, de igual modo el que me come vivirá por mí. Os he recibido bajo de estos humildes accidentes, y sé muy cierto que este es el Pan que del Cielo descendió, no como el que comieron mis Padres en el desierto, que como no les podía dar vida, murieron: el que comiere este Pan, eternamente vivirá (San Juan 6, 58 y 59). ¡Oh vida, verdadera vida, y cuán poco deseada eres de las criaturas! ¿En qué entendimiento humano ni angélico pudiera caber, que todo un Dios tomara carne humana, para darse en calidad de manjar a sus criaturas; y en este mismo punto darlas su propia vida? Pero así lo quisisteis, amor santo, y después de lo infinito que os humillasteis en la Encarnación, ningún rastro de duda nos puede quedar. Sí, Padre mío; sobradamente creíbles se han hecho vuestros testimonios (Salmo 92, 5): solo falta inclinéis mi corazón a creerlos; según deseáis. Apártame de todo error, asegúrame en tus caminos, y venga sobre mí tu misericordia, porque siempre fié en tus palabras (Salmo 118, v. 36, 37, 41 y 42). Gracias infinitas Os doy, pues así Os portáis con quien nada merecía.

martes, 1 de abril de 2025

LO OCULTO DE LA CAUSA CARLO ACUTIS: EL “HOMBRE DE McCARRICK”, MADRE ADINERADA, Y SUS AMIGOS NO SABÍAN QUE ERA RELIGIOSO

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
   

The Economist publicó el 28 de Marzo un artículo sorprendentemente neutral sobre la próxima canonización de Carlo Acutis, que murió de leucemia en 2006 a la edad de 15 años. Puntos principales:
  • Antonia Salzano, la adinerada madre de Carlo, fue una fuerza impulsora de la beatificación en 2020 y de la próxima canonización.
  • Ella contrató a periodistas para que escribieran libros sobre él y a diseñadores y artistas para que crearan cuadros, carteles y estampas con su imagen.
  • Otra figura clave en la promoción del culto a Carlo fue monseñor Anthony Figueiredo, un presbítero de unos 60 años.
  • Figueiredo se trasladó a Asís en 2020 tras conducir ebrio y chocar contra el coche de una abogada embarazada (que escapó sin heridas graves).
  • Viajó a varios países con las reliquias de Carlo y escribió el libro “Beato Carlo Acutis: 5 pasos para ser un santo”.
  • Monseñor Figueiredo describió a Carlo de una forma extrañamente inarticulada: «Traspasa las fronteras, los credos, porque es, ¿cuál es la palabra que quiero? No es indefenso… No hay nada en él que pueda causar un problema».
  • Figueiredo, que fue “instalado” presbítero por el arzobispón Theodore McCarrick, trabajó como secretario de McCarrick durante varios meses en la década de 1990. Permaneció leal a McCarrick después de que fuera trasladado para trabajar en la Curia Romana: «Yo era el hombre de McCarrick en Roma», dijo.
  • Alrededor de 2008, Figueiredo fue asignado para traducir y entregar una carta al Secretario de Estado del Vaticano en la que McCarrick escribía que, si bien a veces había compartido la cama con seminaristas, cualquier rumor de abuso era falso.
  • Ningún amigo del colegio de Carlo recordaba que Acutis hubiera sido públicamente devoto.
  • El mejor amigo de Carlo, Federico Oldani, dijo que no le había conocido «comportándose como un chico muy piadoso» y que ni siquiera sabía que Carlo fuera religioso.
  • Oldani y Acutis compartían la pasión por los coches deportivos.
  • Carlo era conocido por su afición a la comedia. Cada semana había un programa de monólogos italianos en la televisión, que era su favorito. Lo que más le gustaba era el tipo de comedia de “Los Simpson”: autorreferencial, absurda, llena de sutiles cambios de tono y registro. Grababa DVD de sus episodios favoritos para sus amigos.
  • Oldani recuerda un día en la escuela en el que todos estaban enfrascados en una charla ladina, y Carlo soltó de repente que pensaba que estaba mal tener relaciones sexuales antes del matrimonio. El grupo empezó a burlarse de él. Carlo se puso tan nervioso que abandonaron el tema.
  • Carlo nunca habló de Cristo con Oldani. Oldani sabía que los padres de Carlo eran religiosos y que Carlo era culturalmente cristiano, pero no tenía ni idea de que Carlo fuera un ferviente creyente.
  • Otro amigo de Carlo, Michele del Vecchio, dijo que él y Carlo montaban juntos vídeos divertidos de sus mascotas.
  • En la escuela secundaria, los chicos alquilaban las comedias subidas de tono de principios de los 90 y las llevaban a casa de Carlo para verlas. Oldani y del Vecchio recordaban haber visto “Euroviaje censurado”, una comedia que empieza con Donny (Matt Damon) cantando sobre su aventura con la novia del protagonista (cita: «No puedo creer que esté tan confiado/Mientras yo estoy detrás de ella empujando»). La trama episódica implica después que el héroe se convierta accidentalmente en papa. A Carlo no parecía importarle.
  • Las hagiografías dicen que la fe era el centro de la vida de Carlo. Puede que sus padres lo vieran así. Pero en su escuela católica, su reticencia al tema era tan completa que cuando Carlo le dijo a Oldani que estaba haciendo una página web catalogando milagros, Oldani lo vio más como una expresión de la pasión de su amigo por la programación informática que otra cosa.
  • Del Vecchio era el único miembro no bautizado de la clase de Carlo. La gente se burlaba de él, diciendo que no era hijo de Dios. «Recuerdo que Carlo era el único —el único en mis cinco años de escuela— que nunca le dio importancia».
  • Carlo nunca intentó evangelizar a del Vecchio, mientras que la madre de Carlo era la que más ansiaba convertirlo. «Carlo a veces tenía que retenerla porque ella le decía: “¡Oh, Michele, rezo tanto por ti!”».
  • La versión de Carlo que se presentó para el proceso de beatificación es irreconocible para sus amigos.
  • Cuando le preguntaron al profesor de religión de Carlo si éste hablaba abiertamente de su fe en la escuela, respondió: «Que yo sepa, no». Fue testigo de que «era muy reservado. Era un poco “No dejes que la mano derecha sepa lo que hace la izquierda”».
  • Cuando su madre fue confrontada con la pasión de Carlo por “Los Simpson”, ella negó: «No tenía tiempo para ver la televisión. Enseñaba el catecismo, iba todos los días a misa. Y luego las oraciones. Y luego todas las buenas obras que hacía… Eso le ocupaba mucho tiempo».
  • Cuando le preguntaron por qué Carlo no compartía su fe con sus amigos del colegio, su madre insistió en que “tocaba” la vida de sus amigos.

ELOGIOS VATICANOS A TEILHARD DE CHARDIN

Noticia tomada de GLORIA NEWS. Comentario propio.
  

El cardenal José Tolentino Calaça de Mendonça, Prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, escribió un prefacio al libro de Mercè Prats, “Pierre Teilhard de Chardin. Una biografía”, publicado por la Libreria Editrice Vaticana.
  

El padre Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955), jesuita, filósofo y paleontólogo, fue censurado por el Santo Oficio por sus disparatadas ideas sobre la relación entre fe y ciencia, en particular por su creencia en el mito de la evolución.

Durante su pseudopontificado, el despistado Bergoglio se ha mostrado repetidamente “abierto” a la ideología de Teilhard, por ejemplo durante su viaje a Mongolia de 2023, citó su “Misa sobre el mundo” que dijo en el desierto de Ordos (en chino 鄂爾多斯/Èěrduōsī, préstamo del mongol ᠣᠷᠳᠣᠰ/ордос; del túrquico 𐰆𐰺𐰑𐰆/Ordu) cien años atrás.

Tolentino llama a Teilhard «una de las figuras más fascinantes y complejas del pensamiento del siglo XX».

Teilhard creía en el cuento de que el universo evolucionaba constantemente hacia una mayor complejidad y una conciencia más profunda:
«Esta “teología de la evolución”, como fue frecuentemente llamada, es una de sus percepciones más originales y provocativas. Para Teilhard, la evolución no es simplemente un proceso biológico, sino un movimiento cósmico que envuelve toda la creación», dijo Mendonça.
También ha reinterpretado la fe católica a la luz de los descubrimientos científicos [falsificados], provocando reacciones justificadas en el seno de la Iglesia.

En el artículo Dangerous Tendencies of Cosmic Theology: The Untold Legacy of Teilhard de Chardin”, John P. Slattery ha demostrado que Teilhard «apoyó inequívocamente las prácticas eugenésicas racistas» y «alabó las posibilidades de los experimentos nazis y menospreció a los que consideraba seres humanos imperfectos».
  
Estas ideas constituyen explícitamente la base de la teología cosmológica de Teilhard. Teilhard creía en la desigualdad racial, la aceptación de la violencia y el uso de la eugenesia para crear una humanidad más perfecta.
  
COMENTARIO: Hace 58 años, Fulton Sheen, ese héroe de los neocones y pseudotradicionalistas, le dedicó a Teilhard de Chardin (que inspiró Gáudium et Spes, como admitió Ratzinger) el capítulo sexto de su obra Huellas en un bosque oscuro, donde hace esta “profecía”:
«Al observar las diversas tendencias actuales, se observa que la concepción de la espiritualidad de Teilhard está en primer plano. Sabía que debía superar muchos obstáculos, pero se dirigía principalmente al mundo cósmico. Otros se han dirigido al mundo humano. Esto no quiere decir que Teilhard se limitara a la antropología y la física. Su orientación fundamental era alcanzar el cielo mediante la plenitud de la tierra. Cristificar la materia.
  
Es muy probable que dentro de 50 años, cuando todas las triviales y verbosas disputas sobre el significado del “desafortunado” vocabulario de Teilhard hayan desaparecido o hayan quedado relegadas a un segundo plano, Teilhard aparezca, como Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila, como el genio espiritual del siglo XX» [Mons. FULTON J. SHEEN, Footprints in a Darkened Forest (Huellas en un bosque oscuro), parte 2.ª “El hombre en la sociedad”, cap. VI “El origen del hombre en la sociedad”. Nueva York, Meredith Press, 1967, pág. 73 – Traducción propia).
Y Prats, en su entrevista con Pierantonio Piatti, secretario de la Pontificia Comisión para las Ciencias Históricas en L’Osservatore Romano (que le dedicó dos páginas a Teilhard de Chardin con el rótulo DESTACADO), lo llamó «un Moises del siglo XX». No, ya, que lo “canonicen” entonces como patrono de los racistas, eugenistas y psicofantes.