sábado, 25 de junio de 2011

¿A QUÉ LE HACEN PROPAGANDA?

Esta nota breve surge de una foto que encontré por casualidad.

Resulta que la marca de automóviles KIA sacó un anuncio impreso para promocionar un nuevo modelo de carro que "posee doble direccionamiento de aire acondicionado" (no entiendo lo que quiere decir, pero creo que habla del control de temperatura dentro del vehículo). Pero la forma en la que lo presenta puede prestarse para la doble interpretación, dadas las imágenes que muestra: 


Dejamos al lector que saque sus conclusiones.

viernes, 24 de junio de 2011

DE “LA SANTA MUERTE” COMO CULTO FALSO

La “Santa Muerte” en versión sedente (sentada en un trono)

En este escrito procuraremos hacer algunas reflexiones tocante a la superstición de culto que se esta dando a “la Santa Muerte” como si fuera esta, un santo de la Iglesia Católica. En los siguientes reglones se demostrará a grandes rasgos la falsedad de esta supuesta devoción y en la gravedad del pecado que incurren ciertos católicos despistados por su ignorancia religiosa al rendirle este falso culto a la Santa Muerte.
  • ¿Quién es “la Santa Muerte”? ¿De dónde viene? ¿Es una entidad buena o mala? Son muchas las preguntas que la gente se hace y pocas son las respuestas.
  • Quienes caen en este tipo de culto son personas que se encuentran desesperadas, pero no por una crisis económica, sino por una crisis de fe.

Los católicos que caen en este culto deben saber que es un pecado grave: de idolatría (“devoción popular” sin ningún soporte doctrinal ni justificación teológica).

Los seguidores de la “Santa Muerte” deben de tener cuidado ya que “esto no es un juego, ni la Muerte es una deidad divina, detrás de ese culto hay algo diabólico y la gente debe tener mucho cuidado. Detrás de esto está el reino del maligno y la gente puede ser víctima de una posesión diabólica”.

Esta falsa devoción de adorar a la “Santa Muerte”, realmente representa un peligro, dado que esto trae como consecuencia pérdidas de algún familiar o desgracias en los hogares.

Un culto muy extendido
En los últimos años se ha venido difundiendo con una virulencia creciente una forma de “devoción popular” que sin ningún soporte doctrinal ni justificación teológica ha logrado penetrar en capas pobres de la sociedad sedienta de Dios en las zonas centro y norte de México.

El constante flujo migratorio ha logrado que esa falaz devoción se haya ido extendiendo al sur de Estados Unidos, Centroamérica y España. Se trata del “culto” a la así llamada “Santa Muerte” a través de uno de los grupos promotores de esta falsa devoción, la autodenominada “Iglesia católica tradicional, misioneros del Sagrado Corazón y de san Felipe de Jesús”.

Sus orígenes se remontan a la fusión de las culturas prehispánicas con las primitivas creencias de los esclavos africanos y la religión católica en el siglo XVI y XVII. Sin embargo, hasta la década de los 60´s del siglo pasado comenzó a estructurarse más ordenadamente.

El culto a la “Santa Muerte” surge como fruto del sincretismo religioso que se dio entre las culturas maya-azteca, el animismo africano y la religión católica (mal interpretada por el pueblo ignorante, desde luego)

No hace muchos meses, se le ha reivindicado al grado de constituir un grupo que exige el reconocimiento público en México como religión.

El culto a “Santa Muerte” está de moda, por lo menos en México. En los puestos de periódicos es fácil encontrar folletos y revistas, que se ocupan de promover la “devoción” a la santa muerte. Su culto se ha difundido tanto que encontramos comunidades virtuales en Internet que propagan esta superstición.

Sus imágenes y todo lo relacionado con esta superstición pueden conseguirse con suma facilidad en las tiendas esotéricas y en los mercados populares.

Tanto se ha extendido su culto que muchos católicos la consideran un santo más de la Iglesia Católica, tal vez porque sus promotores se encargan de difundirla con estas características, precisamente para atraer y atrapar a los católicos más desprevenidos.
 
El culto a la “Santa Muerte”, al imitar las prácticas católicas, lo único que busca es enredar a los incautos

No falta por ejemplo, que algún católico “despistado” lleve a bendecir la imagen de la santa muerte al templo parroquial, o le construya en su casa “un altar”.

Estos tipos de grupos no son ninguna religión sino “simples sectas”
La religión es el conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para dar culto. Es, además, una virtud que mueve a dar a Dios el culto debido.

El culto a la así llamada “Santa Muerte” no es una religión. Ni sus creencias ni sus principios son acerca de la divinidad ni ofrece normas morales de conducta. Tiene, eso sí, rudimentarias prácticas rituales pero que guardan alguna relación o quieren asemejarse a las consolidadas y justificadas practicas católicas. Esto conlleva a analizar más de cerca algunos errores que pueden ayudar a discernir, reflexionar y compartir para ayudar a otros hombres y mujeres que sin rigor y preparación creen en esta falacia.

La religión pende de una causa y principio: Dios. En los grupos que nos ocupan el principio se asienta totalmente en la “santa muerte”. Es decir, la personificación de la muerte ha venido a conquistar el lugar que le corresponde únicamente a Dios. Y esto conlleva a un problema más: cómo justificar a la muerte personificada como creadora y omnipotente, como omnisciente y omnipresente, esto es totalmente un absurdo.

Debemos buscar siempre el bien y no el mal
Hablar de Dios es hacerlo del bien. Donde está el bien, es regla lógica, no está el mal. Del bien no procede el mal, al bien no le sigue el mal.

Donde está Dios, el mal no tiene NI PUEDE tener cabida

En el culto a la así llamada “Santa Muerte” se asegura que ésta puede alcanzar el mal. Más aún, los adeptos acuden a ella solicitándolo para aplicarlo a sus enemigos.

Frecuentemente, los devotos de la “Santa Muerte” acuden a ella para pedir males contra sus enemigos

No es una devoción católica
Sus promotores la presentan como una «entidad espiritual» que ha existido siempre, desde el principio de los tiempos hasta nuestros días, por lo que maneja una energía denominada «energía de la muerte», capaz de materializarse en una figura, que concentra tanto la fuerza creadora como la destructora del universo. Según ellos, el creyente en la Santa Muerte puede aprender a manejar esta fuerza, que emana de sus imágenes consagradas, puesto que la Santísima (otro de sus nombres) es una de las protecciones más fuertes que existen.

Es erróneo asociar el culto a la “santa muerte” con cualquier aspecto del catolicismo. Así, asociar el culto a la personificación de la muerte con el culto católico, es un error. Lo católico emana de la Revelación hecha por Dios a través de la Biblia, de la Tradición y del Magisterio de la Iglesia. No consta, ni en la Biblia, ni en la Tradición, y mucho menos en el Magisterio, la prescripción de un culto a la muerte personificada.

¿Qué decir al respecto? Que se trata de una superstición más, que en este caso se manifiesta dando características humanas y divinas a un fenómeno tan natural como la muerte, que no es ni una persona ni siquiera una cosa o fuerza. Podríamos definirla simplemente como el término de la vida.

Conviene señalar que los católicos que rinden culto a la Santa Muerte y a sus imágenes, están haciendo un pecado gravísimo, pues les están atribuyendo poderes que no tienen ni tendrán jamás. Por otra parte, en vez de poner la propia confianza en Dios, la ponen en una supuesta entidad (o ser) espiritual que, sencillamente, no existe. En realidad, la Santa Muerte no es una persona. Es sólo un fenómeno natural como el nacer o el crecer (el inicio y el desarrollo de la vida), aunque nunca se habla del Santo Nacimiento o Santo Crecimiento.

El católico que rinda culto a la “Santa Muerte” comete idolatría, pues le atribuye a un fenómeno natural la honra incomunicable de Dios

¿Qué es la muerte para un católico?
Para la Iglesia Católica: La muerte es una consecuencia del pecado original. Es una privación de los bienes que tenían Adán y Eva antes de desobedecer a Dios Padre.

Adán y Eva, al desobedecer el mandato de Dios Padre, perdieron todos los bienes que Él les otorgó en el orden de la naturaleza y de la Gracia (entre ellos la inmortalidad)

Con la muerte se experimenta una separación real de cuerpo y alma. El cuerpo del hombre continúa un proceso de corrupción –como cualquier materia viva– mientras que su alma es juzgada por Dios en el juicio particular y después recibirá la sentencia de salvación o de condenación eterna según haya sido su muerte, ya en estado de pecado mortal o en gracia de Dios. Esta alma estará esperando en el Cielo o en el Infierno para reunirse con su cuerpo glorificado o condenado. Cuando se dé la resurrección de la carne, se juntarán otra vez el cuerpo y alma, la cual se realizará hasta la segunda venida de Cristo al final de los tiempos, los cuerpos de los bienaventurados quedaran hermosos y gloriosos y todo lo contario quedaran los cuerpos de los réprobos.

Dios nos dio una vida temporal en la tierra para ganarnos la vida sobrenatural. Con la muerte termina nuestra vida en la tierra. (Juan 5, 29).

Sólo tenemos esta vida para ser dignos de recibir una eternidad gloriosa en el Cielo

Puro negocio
Los milagros no se cumplen por la cantidad dejada. Otro de los hechos que llaman la atención es la errónea creencia de que a mayor cantidad de dinero ofrendado, mejores serán los resultados de los favores pedidos a la “santa muerte”.

Es bueno recordar que la limosna es un signo del desprendimiento y de la responsabilidad con que se quiere ayudar a mantener dignos y en buen estado los lugares para el culto a Dios además de solventar las necesidades de los ministros del mismo. Pero no queda dicho que la limosna sea una prescripción para obtener un milagro. Menos aún, cuando lo pedido pretende el mal de otro.

Este culto es un verdadero negocio para sus promotores. Por eso no extraña que afirmen que la santa muerte pueda ayudar en toda circunstancia, así que promueven rituales, imágenes, colores y vestimentas “para cada necesidad”.

Una de las imágenes más populares para este tipo de rituales es el de la llamada santa muerte de las “siete potencias”, que se caracteriza por estar pintada de siete colores y que debe ser empleada con incienso de las “siete potencias”, y el atomizador de la “siete potencias”. Claro que todo esto hay que comprarlo en lugares autorizados, pues de otra manera no se garantiza que funcionen.

La Santa Muerte de “las siete potencias” es una de las versiones más populares (y más vendidas) de esta falsa devoción

Muchos promotores han visto que el culto a la santa muerte puede ser un excelente negocio, por eso algunos se disputan el culto “autentico” a la santa muerte y cada uno de ellos se considera el único autorizado a realizar la así llamada “curación de su imágenes” o de ser sus verdaderos devotos.

Destaca la llamada Iglesia Católica Tradicional México-USA, cuyo líder saltó a la fama por haber celebrado la controvertida boda religiosa de Niurka y Bobby Larios (mismo líder cuyo nombre es David Romo que actualmente esta en la cárcel, por ser cómplice de una banda de secuestradores).

Hay que señalar que hay editoriales que también están en disputa y se consideran los más autorizados para señalar los rituales específicos que deben ser realizados siguiendo las instrucciones que ellos proporcionan “al pie de la letra”.

Hay otros que dicen que lo importante es la “fe” que cada uno tenga, de manera tal que uno mismo puede diseñar sus propios rituales. Eso sí, para que los rituales sean eficaces, deben adquirir las imágenes y todo lo necesario “exclusivamente con ellos”, de otra manera el ritual no surtirá ningún efecto.

Sólo a Dios se le da el culto
Hay una distinción tácita en la praxis católica que, en el caso de esta forma de culto y devoción, no se aprecia y más bien se pierde.

Adorar es reverenciar y honrar a Dios con el culto religioso que le es debido. Venerar es respetar en sumo grado a alguien por su santidad, dignidad o grandes virtudes, o a algo por lo que representa o recuerda. La adoración sólo es debida a Dios; la veneración corresponde a los santos y a las cosas de Dios.

Además, los santos interceden ante Dios, a través de ellos obtenemos gracias y favores pero el único capaz de dar es Dios. La doctrina de la única mediación de Cristo (cfr. 1 Tim 2,5), que no excluye otras mediaciones subordinadas, las cuales se realizan y ejercen dentro de la absoluta mediación de Jesús, aquí sencillamente no se da. Es la “santa muerte”, por sí misma, la que concede favores aunque no esté justificada ni bíblica ni teológicamente la causa de su poder.

Bien conocido es el pasaje del Evangelio en el cual un doctor de la Ley le pregunta a Jesús sobre cuál es el principal mandamiento de la Ley y la respuesta: “Amarás a tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y primer mandamiento”. (Mateo 22, 36-38).

Ya en el Antiguo Testamento, encontramos el mandato de Dios: “Yo, el Señor, soy tu Dios, que te ha sacado del país de Egipto, de la casa de la servidumbre. No habrá para ti otros dioses delante de mí” . (Ex. 20, 2)

Este mandato lleva como consecuencia la necesidad de vivir la fe, la esperanza y la caridad.

Así como la virtud de la religión.
La virtud de la religión es la virtud moral, por la cual el hombre tributa a Dios el culto que le es debido en justicia, como Creador y Ser Supremo.

Amar a Dios como al Ser supremo es una virtud. Podemos definir la virtud de la religión como el hábito de amar a Dios por encima de todo. Se exterioriza por medio de los actos de culto y por el cumplimiento de los Mandamientos.

El culto: son las acciones a través de las cuales el hombre expresa su relación de amor y respeto a Dios.

Existen diferentes tipos de culto:
  • Interno: culto que se rinde a Dios en la conciencia, en el corazón, en la inteligencia y la voluntad. Es el fundamento de la virtud. (Mateo 15,8) Como pueden ser la devoción, es decir, la disponibilidad y la generosidad ante lo referente al servicio a Dios, y la oración.
  • Externo: manifestaciones externas en actos visibles, de la relación que se vive con Dios.

Hay diferentes categorías de culto:
  • Adoración: culto interno y externo que se tributa a Dios y que en sentido estricto solo se debe a Él, porque como criaturas sólo existimos por Él. Se llama de “latría”.

SÓLO A DIOS (Padre, Hijo y Espíritu Santo) le corresponde culto de Latría (Adoración)

  • Veneración: culto que se tributa a los santos. A ellos nos encomendamos para que nos alcancen por su intercesión las gracias de Dios. Este culto se llama de “dulía”.

Los Santos (Ángeles, Profetas, Apóstoles, Mártires, Confesores y Vírgenes), por el hecho de ser intercesores nuestros ante Dios, reciben culto de Dulía (Veneración)

  • Una veneración especial: reservada a la Santísima Virgen por su dignidad de Madre de Dios. A este culto se le llama de “hiperdulía”.

A la Santísima Virgen María, Madre de Dios, le corresponde una veneración mayor que la de los santos; ésta veneración se le llama “Hiperdulía”

El culto a las imágenes sagradas, fundado en el misterio de la Encarnación del Verbo de Dios, no es contrario al primer mandamiento.

El que venera una imagen, venera en ella al modelo, a la persona que representa. Es una veneración respetuosa no una adoración que sólo corresponde a Dios.

No es ninguna santa la muerte
Recordemos que sólo la Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, tiene la facultad de proclamar la santidad de una persona. Cuando popularmente se tiene a un difunto como santo que no ha sido reconocido por la Iglesia, puede ser que:
  1. La devoción de la gente acierte y años más tarde el difunto sea oficialmente reconocido por la Iglesia como santo.
  2. Puede que el difunto sea santo pero que nunca sea reconocido canónicamente.
  3. Puede que la gente se equivoque. La gente se identifica con quien tuvo luchas, sufrimientos y tragedias.

Pero no es suficiente sufrir para ser santo, hace falta vivirlo todo con heroico amor y fidelidad a Jesucristo. La devoción a los verdaderos santos está orientada a imitarlos en su total obediencia a Dios.

La verdadera Santa Muerte
Para el católico, la verdadera Santa Muerte consiste en poder terminar la propia existencia en este mundo en amistad con Dios, para poder entrar en la vida eterna.

La Santa Muerte (o mejor dicho, la Muerte Santa) para el católico es terminar la vida terrena en Gracia de Dios, con los auxilios que la Iglesia Católica ofrece para tan crucial momento

Para lograrlo, tiene que vivir en conformidad con las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo, predicadas por la Iglesia Católica.

Esta dicha la tienen los católicos que tuvieron la dicha de morir bien preparados, tanto con la preparación remota de llevar una vida auténticamente cristiana en cumplimiento de los mandamientos de Dios y con la preparación próxima de recibir los santos sacramentos y bendiciones que administra la Santa Iglesia Católica; como es la Confesión, la Extremaunción, el Santo Viatico o Comunión en los últimos momentos de vida, la bendición Apostólica con la Indulgencia Plenaria en artículo de muerte.

Espero en Dios que estas reflexiones les den luz en lo referente a esta superstición que tanto ha estado avanzando hoy en día, y con la ayuda de Dios puedan mantenerse firmes en la fe católica para siempre.

Para la realización de este escrito nos apoyamos en parte en el libro “La Santa Muerte” de Jorge L. Zarazúa Campa.

Sinceramente en Cristo

+Mons. Martín Dávila Gándara
Obispo en Misiones

jueves, 23 de junio de 2011

LA REINTERPRETACIÓN ABERROSEXUALISTA DE LOS "DERECHOS HUMANOS"


NOTICIAS GLOBALES, Año XIV. Número 999, 31/11. Gacetilla n° 1114. Buenos Aires, 19 junio 2011. 1114).  Fuentes: Propias y A/HRC/17/L.9/Rev.1, 15-06-11.
Por Juan C. Sanahuja

La ONU se está tornando aberrosexualista a pasos agigantados (además de ya ser anticatólica e imperialista)

Con la excusa de la violencia y la discriminación contra los homosexuales el Consejo de Derechos Humanos de la ONU reinterpretó la Declaración Universal de Derechos Humanos entendiendo que en ella se incluye el supuesto derecho a la “orientación sexual” y a la “identidad de género”. Se aplicaría la legislación internacional a las llamadas prácticas homofóbicas y transfóbicas. Argentina, Brasil, Chile, Cuba, Ecuador, España, Guatemala, México y Uruguay votaron a favor; Colombia y Bolivia co-patrocinaron la resolución.

En el marco de su 17° período de sesiones, el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas aprobó el 17 de junio, en Ginebra, la resolución A/HRC/17/L.9/Rev.1 sobre “Derechos Humanos, orientación sexual e identidad de género”, presentada por Sudáfrica e impulsada por Estados Unidos.

La resolución hace referencia a “la universalidad, interdependencia, indivisibilidad e interrelación de los derechos humanos consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos”, y expresa que “todos los seres humanos han nacido libres e iguales en dignidad y derechos y que cada uno se puede beneficiar del conjunto de derechos y libertades (…) sin distinción alguna”, e implícitamente afirma que los documentos internacionales sobre derechos humanos, aunque no mencionen expresamente la “orientación sexual” o “la identidad de género”, hacen referencia a ellas.

Basándose en el mandato de la Asamblea General de la ONU, que dice que “el Consejo de Derechos Humanos tendrá la responsabilidad de promover el respeto universal por la protección de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales para todos, sin distinción de clase alguna, y de modo justo e igualitario”, la resolución aprobada ayer expresa su “grave preocupación por los actos de violencia y de discriminación, en todas las regiones del mundo, perpetrados en contra de individuos, debido a su orientación sexual y a su identidad de género”.

Por eso, el texto aprobado solicita al Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU que realice un estudio mundial sobre leyes y prácticas homofóbicas y transfóbicas, así como sobre el uso que puede darse a la legislación internacional para terminar con este problema. El Alto Comisionado es la sra. Navanethem “Navi” Pillay, que ha demostrado tener “una especial sensibilidad hacia los derechos LGTB”, Pillay deberá presentar el informe a fin de este año.

¿Qué se entiende por prácticas homofóbicas?

Reiteramos lo dicho en NG 1110, como consecuencia de la llamada “discriminación por orientación sexual e identidad de género” y de la “homofobia y transfobia”, califican de homofóbica y discriminatoria toda opinión en desacuerdo con el estilo de vida homosexual. Atentan contra la libertad religiosa, por ejemplo, oponiéndose a la predicación de la doctrina cristiana. En base a esos conceptos se arremete contra la libertad de los padres a educar a sus hijos y se desconoce la libertad de las instituciones de enseñanza, por sólo mostrar unos pocos botones de muestra. Ahora se le suma la aplicación de la legislación internacional sobre derechos humanos a todo lo que entiendan como trato violento o discriminatorio. ¿Serán pasibles de ser juzgados por la Corte Penal Internacional los padres de familia que se opongan a que sus hijos sean educados en la “normalidad” de la homosexualidad o las autoridades religiosas que prediquen la intrínseca maldad moral de la sodomía? Es muy distinto terminar con la injusta violencia a, por ejemplo, exigir libertad de acción, incluida la perversión de menores, o reclamar el “cupo gay” dentro del cuerpo de profesores de colegios y universidades. El lobby gay parece decir: “quien no apoya nuestro estilo de vida y todas nuestras pretensiones, está a favor de que se nos condene a muerte”.

Fue la representante de Estados Unidos, Eileen Chamberlain Donahoe, quien afirmó que la resolución es una aplicación de la Declaración Universal de Derechos Humanos, y que a partir de la universalidad de los derechos humanos “la violencia hacia cualquier persona basada en su orientación sexual es una violación de los derechos humanos. El derecho a elegir a quien amar es sagrado”.

Es de notar que Juan José Gómez Camacho, representante de Méxicopaís que reformó hace pocas semanas su Constitución incluyendo en ella los tratados de internacionales de derechos humanos, afirmó en Ginebra que “la no-discriminación es un valor absoluto“, una definición más que clara para aquellos que se empeñan en ver la reforma de la constitución mexicana como algo “positivo”.

Por su parte en Argentina, el mismo día 17 de junio, ante el requerimiento de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), el Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación, Aníbal Fernández, confirmó el apoyo y voto afirmativo a la resolución del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

La votación

La iniciativa fue aprobada con 23 votos a favor, 19 en contra y tres abstenciones.

A favor: Argentina, Bélgica, Brasil, Corea del Sur, Chile, Cuba, Ecuador, Eslovaquia, España, Estados Unidos, Francia, Guatemala, Hungría, Japón, Mauricio, México, Noruega, Polonia, Reino Unido, Suiza, Tailandia, Ucrania y Uruguay.

En contra: Angola, Arabia Saudita, Bahrein, Bangladesh, Camerún, Djibouti, Gabón, Ghana, Jordania, Malasia, Maldivas, Mauritania, Moldavia, Nigeria, Pakistán, Qatar, Rusia, Senegal y Uganda.

Abstenciones: Burkina Faso, China y Zambia.

No estuvieron presentes en la votación Kirguizistán y Libia (en este último caso su participación se encuentra suspendida).

Fueron co-patrocinantes de la resolución: Albania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Croacia, Chipre, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Honduras, Islandia, Irlanda, Israel, Italia, Luxemburgo, Holanda, Nueva Zelanda, Noruega, Polonia, Portugal, Rumania, Serbia, Eslovenia, España, Suecia, Suiza, Timor-Este, Reino Unido, USA y Uruguay.

LAS CUARENTA HORAS DELANTE DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO


Una exposición eucarística de importancia es la que lleva el nombre de las Cuarenta Horas por referirse a las cuarenta horas durante las cuales el cadáver de Jesús estuvo en el sepulcro, según lo que escribe San Agustín:
"Ab hora ergo mortis usque ad dilúculum resurrectiónis horæ sunt quadragínta, ut et ipsa hora nona connumerétur". ["En consecuencia, desde la noche de la muerte de Cristo hasta el amanecer de su resurrección, hay cuarenta horas, contada la de nona"]. SAN AGUSTÍN. De Trinitáte, Libro IV, cap. VI, 10.
 
De acuerdo a San Agustín, transcurrieron 40 horas entre la Muerte de Cristo (15:00 del 25 de Marzo/ 33 AD, Viernes Santo) y su Resurrección (07:00 del 27 de Marzo/ 33 AD, Domingo de Pascua)
  
Esta práctica apareció en la primera mitad del 1500. Pero no está excluida la posibilidad de que naciese y se hubiera propagado de la antigua costumbre medieval, por nosotros descrita, de velar en la iglesia, desde el Viernes Santo hasta el nocturno de la noche de Pascua, delante del así llamado sepulcro, donde se colocaban o se sepultaban la cruz y la hostia consagrada. Esta, sin embargo, no era del todo visible, sino que estaba cerrada en la llamada custodia.
  
En el año 1527, en Milán, un fervoroso misionero, Gian Antonio Bellotti, predicando la Cuaresma en la iglesia del Santo Sepulcro, persuadió a los fieles a que permanecieran en oración durante cuarenta horas continuas delante del Santísimo Sacramento con el fin de impetrar de Dios mitigara el azote de la guerra que les oprimía. Y la piadosa práctica quiso que se renovara cuatro veces durante el año: en Pascua, Pentecostés, la Asunción y Navidad. A los dos años fue admitido el rito en la catedral de Milán por obra del dominico español Tomás Nieto, famoso predicador, quien consiguió que en todas las iglesias parroquiales de la metrópoli lombarda se estuviera durante cuarenta horas en oración delante del tabernáculo. El Sacramento no se exponía todavía velado en un ostensorio ni recibía especial obsequio de luces y flores. Del sagrario mural o de la sacristía, donde entonces solía conservarse, era llevado al altar, y permanecía allí hasta la terminación de la oración.
 
Es muy controvertido, sin embargo, cuándo y por obra de quién se comenzó a exponer visiblemente a los fieles en la forma solemne que prevaleció después en todas partes. Hay quien asigna el año 1534, en Milán, como iniciador al barnabita P. Bono de Cremona, compañero de San Antonio M. Zacarías, que instituyó las Cuarenta Horas en Vicenza. Hay quien lo coloca en el año 1537, atribuyendo el mérito al capuchino lombardo P. Giuseppe Piantanida de Fermo, hombre apostólico, que, aprovechando sus misiones, la hizo conocer más tarde en Milán, Pavía, Siena, Arezzo y Gubio. Es cierto de todos modos que fue el último en introducir la feliz novedad de que las Cuarenta Horas, terminando en una iglesia, pasasen inmediatamente a otra, resultando así una oración eucarística ininterrumpida. En el año 1539, la nueva práctica, a instancias del vicario general de Milán, fue reconocida por Paulo III, que le concedió las primeras indulgencias. San Carlos Borromeo en el primer concilio provincial (1565) la confirmaba y la organizaba establemente en Milán.
  
Roma comenzó a practicar las Cuarenta Horas hacia el año 1550 por obra de San Felipe Neri, que lo introdujo como uno de los principalísimos ejercicios de su Cofradía de los Peregrinos, y contribuyó no poco con los cantos con que supo enriquecerla a dar vida a aquellos conciertos musicales sagrados, cuya memoria se perpetúa en los «oratorios» de tantos compositores ilustres. Sin embargo, la organización oficial de las Cuarenta Horas en la Urbe no tuvo lugar hasta el año 1592 con la constitución Graves et diutúrnæ, de Clemente VIII, que decía así:
«Nos hemos decretado el establecer oficialmente en esta ciudad una cadena ininterrumpida de plegarias, por la cuál, en diversas iglesias y en determinados días, se celebre la piadosa y saludable devoción de las Cuarenta Horas, de forma que en cada hora del día y de la noche en todo el año suba continuamente al trono de Dios el incienso de la plegaria»
 
San Felipe Neri (fundador del Oratorio) introdujo la piedad de las 40 Horas en Roma
 
En el mismo documento, el pontífice exponía cuál era el fin de tal devoción, es decir, la concordia entre los príncipes cristianos y la paz entre las naciones. Por esto en la Instructio Clementina, dada por Clemente XII en 1731, como regla rubrical de las Cuarenta Horas se, prescribía que la misa que se debía cantar en el segundo día fuese la votiva Pro pace.
 
Las Cuarenta Horas en la forma precisa de su institución, es decir con un turno anual de adoración ininterrumpida de iglesia en iglesia, son posibles solamente en las grandes ciudades, donde existe abundancia de iglesias y de adoradores. Estas se conservan todavía en Roma, Milán y Génova, así como en Liverpool y Westminster.
 
De una forma, sin embargo, esporádica y menos duradera, excluída siempre la adoración nocturna, florecen en muchísimas parroquias de Italia y de otras naciones, en donde fueron generalmente introducidas desde los siglos XVII y XVIII, fijándolas en los tres días anteriores al Miércoles de Ceniza con la Finalidad particular de oponer una función reparadora a los abusos de carnaval. La iniciativa de este servicio eucarístico partió de Macerata delle Marche en el 1556. En el carnaval de aquel año, queriéndose representar en el teatro una comedia obscena, dos misioneros jesuitas, para retraer y apartar de allí a la gente más sana del pueblo, concibieron la idea de exponer durante Cuarenta horas el Sacramento con todo lujo de flores y luces como expiación y penitencia. La prueba resultó de maravilla; el pueblo, despertada la fe, no dudó en preferir la iglesia a la escena. El piadoso ejercicio encontró buen ambiente; se extendió rápidamente primero en las casas y colegios de la Compañía, después en las iglesias y en las parroquias, en las que todavía actualmente se celebra como acto de amor y de solemne reparación a Jesús Sacramentado.

miércoles, 22 de junio de 2011

LA MASONERÍA VATICANA Y EL PAPA

Conferencia de Monseñor Lefevbre dada a la Asociación San Pío V en febrero de 1976, cuya grabación fue confiada  al Padre Guépin - Cortesía del Padre Basilio Méramo
  
Yo estoy convencido de que esto se va a descubrir cada vez más; que hay dentro del Vaticano una logia masónica, ni más ni menos. Eso se va a descubrir tarde o temprano: se publicarán los nombres, su pertenencia masónica y sus grados; no puede ser posible de otro modo. Ellos hacen muy bien el trabajo en las logias como para que no sean, por lo menos, el soporte de éstas. ¡Esto no puede ser posible!

     
La Masonería tiene en sus planes infiltrar la Iglesia católica para destruirla (y lo está llevando a cabo)
   
Podemos ver que esto sucede en todos los ámbitos. No puede ser posible que el Papa inspirado y sostenido por el Espíritu Santo y por las palabras de Nuestro Señor Jesucristo pueda hacer una cosa semejante. ¡Esto no es posible, es incompatible!

Esta destrucción de la Iglesia, esta destrucción del Reino Social de Nuestro Señor Jesucristo, esta destrucción de la Fe Católica, está presente en todos los ámbitos: en los catecismos, en las universidades, en las escuelas católicas, en las congregaciones religiosas, en los seminarios, por todas partes por donde se mire. Se trata de la destrucción sistemática de toda la Iglesia, buscada por las reformas que han seguido al Concilio Vaticano II; porque es este Concilio el que ha permitido hacer estas reformas, son ellos quienes han hecho las reformas, es el Concilio Vaticano II en términos inequívocos el que ha permitido lanzarse a hacer reformas. Esto es lo que han querido, y el Vaticano II ha sido el trampolín que ha permitido todo eso.
   
El Vaticano II es el causante de la Apostasía que actualmente invade el seno de la Iglesia Católica
    
Entonces puede decirse, en efecto, que no es posible que un Papa pueda hacer algo así, y que en consecuencia quien lo haga no es Papa. Es un razonamiento. No digo que eso sea cierto. Yo planteo varias hipótesis y ésta puede ser una hipótesis válida. Puede ser que sea descubierta, no lo sé. En mi opinión esto no es claro aún. ¿Y si algún día se descubriera? Estas son cosas que no son imposibles. Ya ha habido apariciones que lo han dicho, apariciones reconocidas por la Santa Sede: Fátima, La Salette, que decían que el demonio subiría a lo más alto de la Iglesia; si es la cima, no lo sé. Si sube hasta allí, o si va hasta el Papa o hasta aquel que se dice Papa, no lo sé; pero no es una cosa imposible. Los teólogos han estudiado el problema para saber si es posible que un Papa sea hereje y pueda ser excomulgado, y en consecuencia, todos sus actos fueran declarados ilegítimos e inválidos.
   
Nuestra Señora advirtió que Roma APOSTATARÍA DEL DOGMA DE LA FE, CONVIRTIÉNDOSE EN LA SEDE DEL ANTICRISTO
   
Si, hipotéticamente, no lo sé, se descubre que el Papa está inscrito en una logia masónica antes de su elección, él estaría excomulgado y su elección sería inválida. Él no podría ser Papa y nosotros tendríamos un Papa que no es Papa. Esto es posible. No digo que eso sea así, pero en la situación en la que estamos uno busca soluciones. Nos encontramos frente a un problema casi sin solución; quiero decir desde el punto de vista teológico. Entonces buscamos soluciones.
   
Se quieren destruir todos los Estados Católicos, no se quiere más el Reino de Nuestro Señor, y que la Iglesia se preste a todas estas operaciones gigantescas y demoníacas es incomprensible, es algo realmente horroroso, espantoso.
    
Es absolutamente inconcebible que los líderes de la Iglesia colaboren con los enemigos del Reino de Dios (Benedicto XVI saluda a Ban Ki-mooon, Secretario General de la ONU)
   

Como consecuencia de todo esto, tengo la convicción absoluta de que son las ideas masónicas las que han entrado al interior de la Iglesia durante el Concilio. El Concilio ha sido equívoco. Ellos han cubierto todo muy bien. Podemos ver que hay textos que son muy fuertes. Podemos ver en Gaudium et Spes cosas que son absolutamente insensatas; por ejemplo, la independencia de la cultura profana. Hay todo un capítulo de la cultura en Gaudium et Spes que dice que la cultura profana es independiente de la religión. De nuevo el Reino de Nuestro Señor no se extiende a la cultura, el hombre puede liberarse de la ley moral cuando hace arte o cosas semejantes; es la liberación, siempre la liberación de Nuestro Señor Jesucristo, y esto se ha aplicado a todo.
   
Cuando el Cardenal Suenens dijo en una reunión con 150 teólogos que el Concilio es el 1789 de la Iglesia, eso es un síntoma, ¡es claro!
   
 
A la manera en que en 1789 se subvirtió el Orden Natural de la sociedad, entre 1962 y 1965 (los años que duraron las sesiones del CV2) se cambió el Orden de la Iglesia
   
Yo sufro cuando veo sacerdotes amigos nuestros que son muy educados y amables diciendo que no hablen mal del Concilio; de las reformas, de las interpretaciones, de lo que quieran, pero no del Concilio. ¡Por favor! Es en nombre del Concilio que hacen las reformas, todas las reformas son públicas. Cuando hablan de la reforma de la misa, cuando hablan de la reforma de la liturgia en nombre de tal o cual constitución o declaración, cuando la transforman en política, lo hacen en nombre de la libertad religiosa. No hay ninguna duda para ellos. Puede ser que no para todos.
   
Es el Concilio el que ha querido todas esas cosas. Son ellos los que han hecho el Concilio. Son ellos los que lo han controlado. ¿Cómo puede pensarse que se publique en todas partes -ya se ha visto en algunas revistas de Alemania e Italia- el pedigree masónico del Cardenal Lienart? En la revista “Chiesa Viva”, revista muy moderada, uno diría de pensamiento católico, se han publicado fotos en Roma mostrando su pertenencia a los diferentes grados, su paso de un grado a otro, las logias a las cuales ha pertenecido. He aquí un hombre que ha dirigido prácticamente el grupo liberal del Concilio y que ha dominado el Concilio. Y estos eran los amigos del Santo Padre, hay que decir las cosas como son.
   
La revista Chiesa Viva ha denunciado desde el comienzo a la masonería y sus planes para destruir a la Iglesia (Portada de la edición 413, ¡Nuestra Señora condena la Masonería!, Febrero de 2009)
   
Los Cardenales Liénart, Frings, Alfrink, Suenens, eran los amigos del Santo Padre. El Cardenal Döpfner fue quien los nombró moderadores del Concilio, no se puede decir lo contrario. Si el Santo Padre lo lamenta o no, no lo sé, yo no estoy en su puesto, pero en todo caso es un hecho que esos eran los amigos del Santo Padre y nosotros hemos sido unos rechazados del Concilio; se puede decir, nosotros que hemos defendido la tradición, los 250 que defendían la tradición, nos hemos quedado prácticamente huérfanos, nunca tuvimos voz delante del Santo Padre.
   
El Cardenal Larraona ha hecho toda una carta que yo tengo y que quisiera publicar pronto con la respuesta del Santo Padre en el momento del Concilio, acerca de su punto de vista sobre la colegialidad, mostrando el peligro de la colegialidad, que es una democratización del episcopado evidentemente muy peligrosa. El Santo Padre ha respondido: “yo no comprendo, no sé lo que quiere decir con eso, en fin y a pesar de todo, la mayoría del episcopado está a favor. ¿Qué significa esto? ¡Esto es espantoso!
   
El Cardenal Larraona fue perseguido por el Santo Padre y murió de tristeza, perseguido como el Cardenal Ottaviani, que fue retirado y debe estar muriendo de tristeza con todo lo que está pasando. Igualmente el Cardenal Palazzini, que fue nombrado también para alejarlo de la congregación del clero.
   
Todos aquellos que son tradicionalistas son separados de sus funciones, y desafortunadamente tengo que decir que hay cardenales amigos que me dicen: “Espere, calle, esto va a cambiar. ¿Por qué debe usted manifestar su desaprobación si en este instante usted está detrás de su escritorio?; no es difícil esperar dos o tres años y después esto cambiará. Usted está tranquilamente en su despacho de Presidente de la firma apostólica”. Y mientras tanto un millón de almas se pierde, las almas van al infierno a causa de este abandono de los Cardenales y Obispos, incluso de los tradicionalistas que no dicen nada; como Monseñor Graber, que me ha escrito hace quince días diciéndome: “Monseñor, por favor acepte el Nuevo Ordo, se lo pido, no se resista, es muy grave, usted mismo se está colocando fuera de la Iglesia”. Yo le respondí diciendo: “Si yo juzgo según sus palabras que me piden silencio, usted que es mucho más severo que yo respecto del Concilio, usted que habla de influencias masónicas en el Concilio (yo jamás hablé de esto, sólo hasta ahora porque comienzan a descubrirse las cosas); ¿cómo puede usted hablar de aceptar las reformas del Concilio que usted mismo dice están influidas por la masonería?”. ¡Es inaudito!
   
Los amigos de siempre me piden someterme, ir a ver al Santo Padre y decir que yo acepto todo, ir a la tumba de San Pedro a hacer una oración y que entonces ya veré cómo todo se arregla. Como me ha dicho monseñor Benelli: “Monseñor, usted firma y dice que se ha equivocado y que usted acepta todas las reformas postconciliares, que usted acepta todas las directivas de Roma, que usted acepta la nueva misa-entonces el puso en mis manos un misal del Novus Ordo-y que usted acepta llevar consigo a todos los adeptos que lo siguen”, a lo que yo le respondí que yo no tengo adeptos, ellos no me siguen, ellos están en la misma situación que yo. Ellos encuentran una situación intolerable en la iglesia, situación que es inaceptable. Nosotros no vamos a perder la fe, no vamos a volvernos protestantes.
    
Entonces todo el mundo reacciona. Evidentemente ellos encuentran un obispo, un seminario, algo así como un faro en el camino. La gente que piensa un poco como nosotros se reagrupa en Ecône, que se ha vuelto un signo. Pero no soy yo que los ha hecho pensar así, ellos son lo suficientemente inteligentes para saber que no pueden someterse a lo que pasa actualmente en la Iglesia.
   
Marcel Lefebvre y Antonio de Castro-Mayer hicieron todo lo que estuvo en sus manos para reagrupar a la Resistencia Católica dispersa 
  
Nosotros vemos que lo que nos viene de Roma actualmente está envenenado, que pasa algo grave y que quieren reducir nuestras almas a la nada y perdernos; nosotros no lo queremos, no queremos una religión universal, no queremos una religión sincrética, no queremos una religión mitad masónica y mitad sentimental que uniría a todos los hombres de todas las religiones, no lo queremos a ningún precio.

martes, 21 de junio de 2011

FRANCO, FRANCO, FRANCO

Desde La Comedia Humana (en serio)



Me da igual si se trata de una obsesión personal de nuestro mezquino presidente del gobierno, cuyo nombre prefiero no mentar para evitar las nauseas, me importa un pito si es fruto de la ilimitada estupidez de la pandilla de guarras y sinvergüenzas a los que reparte ministerios, secretarías de estado o lo que le pete, me resbala si se trata o no de una maniobra para distraer eso que llaman la opinión pública, como si a tenor de los resultados electorales pudiese afirmarse que el “público” tiene opinión, y por supuesto no me inmuta la tibieza culpable de los burgueses conservadores o liberales.

Estoy más que harto de escuchar sandeces sobre Francisco Franco y la fatídica segunda república española.

En política, como en todo lo demás, soy antes que nada católico, sencillamente porque es lo único serio que se puede ser en este mundo, a poco que uno se informe.

Aunque me considere de pensamiento carlista, o tradicionalista, o como lo quieran ustedes llamar, y en consecuencia defienda para mi amada España el restablecimiento de sus instituciones históricas, desde la Monarquía Católica Tradicional hasta las Cortes de sus Reinos y sus Fueros, pasando por los gremios y el resto de asociaciones sociales auténticas, y a pesar de que el Generalísimo Franco decidiese otorgar la sucesión en la Jefatura del Estado a Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, hijo, nieto y bisnieto de quién es, a pesar de todo, sé que en el periodo que va del 1 de abril de 1936 al 20 de noviembre de 1975, España gozó del mejor gobierno y la mayor mejora de sus condiciones de vida que nadie hubiera podido imaginar.

Y cuando me refiero a Francisco Franco, y eso hace que los que me escuchan suelan poner los ojos como platos, coloquialmente digo simplemente “el Caudillo”, cuando no Caudillo de España por la Gracia de Dios.

El régimen del 18 de julio fue una bendición divina para nuestra Patria, reinstauró un Estado Español Confesional Católico, la máxima aspiración de los patriotas cabales, nos devolvió el orgullo de ser españoles, y sobre todo nos regaló la paz, en todos los sentidos.

Francisco Franco (con todo y la dinastía isabelina), logró rescatar la Unidad, la Catolicidad, la Grandeza y la Libertad para España

Si, claro que soy franquista, no veo porque no habría de serlo. Si a alguien le parece que no se puede ser franquista y requeté, es su problema. Pero yo sé que de no ser por el Alzamiento Nacional del 18 de julio de 1936 y la Cruzada de Liberación Nacional, España y los españoles hubiesen sufrido durante años interminables la barbarie marxista, como en Rusia. Y me importa un rábano lo que me cuenten los mamarrachos que escriben en los periódicos, publican libelos, hablan por la radio o salen en la tele, sin formación alguna, ni fundamento conocido. La segunda república fue un régimen ilegítimo desde su nacimiento, que sumió a la Patria en el caos, el crimen y la barbarie. Negarlo es estar ciego, o ser un mentiroso.

Tras su muerte por edad y enfermedad, sus enemigos, que como él mismo aclaró en su testamento no son otros que los que lo son de España, han osado destruir sus estatuas, símbolos, recuerdos y homenajes, e incluso han retirado su nombre de El Ferrol del Caudillo. Ahora sacarán pérfidamente sus restos de la Basílica del Valle de los Caídos, y luego transformarán el sagrado recinto en una mamarrachada más de las suyas. Pero no podrán arrancar de nuestros corazones agradecidos, a aquel que fue el general más joven de Europa, el héroe de África, el fundador de la Academia General Militar, el salvador indiscutible de la Patria y su fiel servidor y custodio hasta la muerte.

Que alguien, de hecho muchos, tengan la desfachatez de atreverse a comparar el gobierno de Don Francisco Franco Bahamonde, con esto que sufrimos hoy, tiene bemoles. Y yo, me parece que se ha notado, estoy más que harto.

sábado, 18 de junio de 2011

LA EUCARISTÍA, LA BIBLIA Y LOS PROTESTANTES

Desde Crónica del Fin de los Tiempos

Lo que hoy llamamos Misa o Eucaristía, en la Biblia se llama la fracción del pan (Hechos 2, 42; 20, 7, 12;). San Pablo dice: "Yo recibí del Señor lo mismo que transmití a vosotros": que el Señor Jesús, la noche que iba a ser entregado, tomó pan, y habiendo dado gracias, lo partió y dijo: "Este es mi Cuerpo, que se da por vosotros; haced esto en memoria mía". Asimismo tomó el cáliz, después de haber cenado diciendo: "Éste cáliz, es el Nuevo Testamento en mi Sangre; haced esto, cuantas veces beberéis, en memoria mía" (I Cor 2, 23-25). Lo que Nuestro Señor mandó, los Apóstoles lo hicieron y lo transmitieron a la Iglesia. La Iglesia Católica recibió y siempre afirmó que la Eucaristía, o sea, el pan consagrado en la Misa es el Cuerpo, Alma, Sangre y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. Si no fuera así ¿porqué entonces San Pablo dice: "El que comiere el pan y bebiere el cáliz del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor; porque el que come y bebe, no haciendo distinción del Cuerpo del Señor, come y bebe su propia condenación" (I Cor 11, 27)?

El Santo Sacrificio de la Misa es la institución más antigua y solemne de la Iglesia Católica (pues fue instituida por NADIE MÁS QUE EL MISMO SEÑOR JESÚS) 
  
En el año 1521 después de Cristo, un mal sacerdote, Martín Lutero, fabricó la herejía protestante para negar la Eucaristía. Todas las sectas actuales (Mormones, Testigos de Jehová, los "supuestos" Cristianos, La "Luz del Mundo"), son invenciones de los siglos XIX y XX. Hacen decir a la Biblia lo que ellos quieren. Pero, Cristo habiendo previsto que el demonio mediante la Biblia robada y adulterada engañaría a los hombres, encargó a los Apóstoles y sus sucesores (Papa y Obispos) para explicarnos correctamente la Biblia y defenderla. 
 

El diablo, a través del heresiarca Martín Lutero (y todos los que le siguieron), al negar el Santo Sacrificio de la Misa, falsificaron la enseñanza de la Biblia

La Iglesia que recibió la fe de viva voz, desde hace 2000 años afirma que la Eucaristía es Cristo presente entre nosotros para alimentarnos, aconsejarnos y fortalecernos. Nuestro Señor dijo: "En verdad os digo: si no comiereis la carne del hijo del hombre y no bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi Carne y bebe mi Sangre, en Mí permanece y Yo en él" (San Juan 6, 49- 57)

En la Sagrada Eucaristía, Jesús ofrece Su Cuerpo y Sangre como alimento espiritual para los creyentes

Es curioso: los protestantes que pretenden tomar la Biblia al pie de la letra rechazan estas afirmaciones tan claras de Cristo. Seleccionan lo que les gusta y rechazan lo demás. San Pablo nos dice: "Pero aún cuando nosotros mismos, o un ángel del cielo, si posible fuese, os predique un Evangelio diferente del que nosotros os hemos anunciado, sea anatema. Os lo he dicho ya, y os lo repito: Cualquiera que os anuncie un Evangelio diferente del que habéis recibido, sea anatema" (Gal. 1, 8-9).

Por anunciar un Evangelio diferente y seguir iglesias fundadas por hombres, los protestantes se privan de la Eucaristía que es Cristo vivo entre nosotros. Toda iglesia que se fundó después de la muerte de los Apóstoles es necesariamente humana, falsa, ilegítima, fundadas por falsos profetas que robaron la Biblia a la única Iglesia encargada de predicarla e interpretarla. El hecho de seguir a las sectas protestantes es equivocarse de camino, es repudiar la herencia del Cristo verdadero. Los protestantes no tienen nada: ni sacerdocio, ni Cuerpo de Cristo, ni sacrificio, ni perdón de los pecados, ni legitimidad, ni Biblia verdadera, ni jefes legítimos. Tienen un libro robado, pero sellado al cual no entienden nada (Lucas 24, 45). Se alimentan de la cáscara, nunca llegan a la médula.

martes, 14 de junio de 2011

¿TAN PROFANADO HA QUEDADO EL SANTO SACRIFICIO?

Lamentablemente, desde Colombia nos llega esta noticia que muestra el odio que se tiene a Jesús Sacramentado.

Así quedaron las Hostias consagradas luego de tan barbárico sacrilegio

El sacerdote Rodrigo Hurtado, párroco del templo San Isidro al que pertenece la capilla Cristo Salvador, del barrio Los Cámbulos de Dosquebradas (Colombia), denunció una acto sacrílego que se presentó en esta última capilla, en la madrugada del lunes.

Según la denuncia, desconocidos ingresaron al templo, hurtaron elementos avaluados en dos millones de pesos, además de dinero producto de la colecta de la capilla y a esto se suma que los delincuentes abrieron el Sagrario, sacaron las hostias y las derramaron en el piso; posteriormente les rociaron cerveza y las pisotearon.

Cabe destacar que hace cuatro años, esa misma capilla había sido blanco de otro acto sacrílego, cuando desconocidos quebraron las manos de una imagen de la Virgen María y hurtaron elementos de la capilla.

La Diócesis de Pereira ordenó el cierre del templo y retirar el Santísimo así como la excomunión para los responsables del hecho. La normalidad retornará a la capilla de Cristo Salvador sólo dentro de un mes cuando se realice un acto de desagravio, como lo ordena la justicia canónica.

INSISTIMOS EN EL DEBER DE REPARAR POR LAS MÚLTIPLES PROFANACIONES QUE SE COMETEN CONTRA EL SANTÍSIMO SACRAMENTO DEL ALTAR.

"Debéis tener en claro que el Santo Sacrificio de la Misa será cesado pronto, mi Hijo os aniquilará por vuestros muchos sacrilegios. REPARAD, REPARAD, REPARAD ahora que estáis a tiempo." (Palabras de Nuestra Señora, Madre y Adoratriz Perpetua de Jesús Sacramentado al mundo)

LOS LÍMITES HUMANOS COMENTARIOS AL ELEISON CCIV DE MONS. RICHARD WILLIAMSON


El descubrimiento a principios de Abril, después de una búsqueda de dos años, de los restos del Airbus de Air France que se desplomó en medio del Atlántico el 1 de Junio del 2009, y la recuperación subsecuente de los sistemas de grabación de la aeronave mejor conocidos como "cajas negras", han lanzado una luz inquietante acerca del desastre, bastante misterioso hasta ahora. ¡Qué drama! Parece que el Airbus 330-200 entró en perdida a una altitud de 11,500 metros y enseguida, por un espacio de tres minutos y medio, cayó vertiginosamente hasta estrellarse contra el océano, ocasionando que instantáneamente las 228 almas a bordo se presentaran ante el tribunal de Dios.

El problema inicial para el vuelo AF 447 pudo bien ser el terrible tiempo nocturno presente muy por encima del océano, a dos horas de Río de Janeiro en Brasil, en su travesía a París. Las conclusiones que se desprenden de la evidencia arrojada por las cajas negras aún no son definitivas, pero el siguiente problema pudo haber sido que los indicadores de la velocidad de la aeronave, información que se obtuvo de ductos externos, arrojaron falsas mediciones a los pilotos. Cuando la aeronave comenzó a entrar en pérdida, en lugar de posicionar la nariz hacia abajo para recuperar la velocidad que era necesaria para que el avión volviera a volar, parece que los pilotos aceleraron los motores, que es otra manera normal de salir de una situación de pérdida, pero también colocaron la nariz de la aeronave hacia arriba. Más avisos automáticos de pérdida se generaron hasta que el avión entró en pérdida definitiva, y una vez que empezó a caer parece que los pilotos no pudieron hacer ya nada para prevenir el desastre.

¿Era su intención subir más arriba de la tormenta en lugar de precipitarse abajo en ella? ¿Dependían demasiado de sus indicadores electrónicos, aparentemente más y más dominantes en las cabinas de mando de los aviones? ¿Acaso entraron en pánico? (¡Completamente comprensible si de hecho sucedió así !) Se esperan los resultados finales de la investigación de Air France en cuanto a la causa raíz de la colisión, pero tenemos la certidumbre de algunas cosas en conexión con esto. 

Cualquiera de nosotros puede morir en cualquier momento, por una variedad de razones o causas. ¿Tendremos en ese momento el tiempo, la gracia y la lucidez mental para hacer un acto de contrición suficiente para salvar nuestras almas? El temor de una muerte inminente puede borrar de nuestra mente todo ante la urgencia instintiva de supervivencia. Hoy en día millones de pasajeros internacionales son trasladados sin riesgo sobre los océanos por nuestras brillantes maquinas voladoras, pero estas son cosas fragilísimas cuando se comparan a las fuerzas de la naturaleza. "¡Alto! " dijo la tormenta, "no son los maestros de los elementos como ustedes piensan". Y los pasajeros y la tripulación, llamados violentamente a retornar a la realidad después del confort de sus películas durante el vuelo y sus comidas en los asientos, seguramente fueron arrebatados en pánico durante la mayoría de los 210 segundos que precedieron a la zambullida a su muerte, una vez que la ley de gravedad de la naturaleza se apoderó de la maquina a pesar de todo el ingenio del hombre desarrollado para volar.

Aún después de 672 días en el fondo del mar, las cajas negras funcionaron perfectamente y ahora están arrojando sus secretos de los últimos minutos del vuelo AF 447. ¡Ingeniosa idea! ¡Ingenioso diseño! Pero ¿cuántas almas a bordo de esa extraordinaria máquina estaban preparadas para ingresar a la eternidad ? Y ¿cuántas más podrían haberlo estado si tan solo los hombres le dedicaran a la salvación de sus almas una pequeña parte de la inteligencia y esfuerzo que bien usan para construir sus máquinas materiales?

Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores para que ni la distracción ni el pánico nos prevengan de poner y mantener nuestras almas en orden, "ahora y en la hora de nuestra muerte."


Kyrie eleison.

domingo, 12 de junio de 2011

PNETECOSTÉS: LA VENIDA DEL DIVINO ESPÍRITU SANTO

Pentecostés


Exposición dogmática

Pascua y Pentecostés, con los 50 días intermedios, se consideraban como una sola fiesta continuada a que llamaban Cincuentenario1. Primero se celebraba el triunfo de Cristo; luego su entrada en la gloria, y por fin, en el día 50, el aniversario del nacimiento de la Iglesia. La Resurrección, la Ascensión y Pentecostés pertenecen al misterio pascual. «Pascua ha sido el comienzo de la gracia. Pentecostés su coronación» «Espíritu vivificador». Mas para eso debe tomar primero posesión del reino que se ha conquistado: «El Espíritu Santo no había sido dado porque Jesús aún no había sido glorificado». dice S. Agustín, pues en ella consuma el Espíritu Santo la obra por Cristo realizada. La Ascensión, puesta en el centro del tríptico pascual, sirve de lazo de unión a esas otras dos fiestas. Cristo, por virtud de su Resurrección, nos ha devuelto el derecho a la vida divina, y en Pentecostés nos lo aplica, comunicándonos el

Y en efecto, la Ascensión del Salvador es el reconocimiento oficial de sus títulos de victoria, y constituye para su humanidad como la coronación de toda su obra redentora, y para la Iglesia el principio de su existencia y de su santidad. «La Ascensión, escribe Dom Guéranger, es el intermedio entre Pascua y Pentecostés. Por una parte consuma la Pascua, colocando al hombre-Dios vencedor de la muerte y jefe de sus fieles a la diestra del Padre; y por otra, determina la misión del Espíritu Santo a la tierra». «Nuestro hermoso misterio de la Ascensión es como el deslinde de los dos reinos divinos acá abajo; del reino visible del Hijo de Dios y del reino visible del Espíritu Santo».

Jesús dijo a sus Apóstoles: «Si Yo no me voy, el Paráclito no vendrá a vosotros; mas si me voy, Yo os le enviaré». El Verbo encarnado ha concluido ya su misión entre los hombres, y ahora va a inaugurar la suya el Espíritu Santo; porque Dios Padre no nos ha enviado solamente a su Hijo encarnado para reducirnos a su amistad, sino que también ha enviado al Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo, y que apareció en este mundo bajo los signos visibles de lenguas de fuego y de un impetuoso viento. Vino al mundo para obrar nuestra santificación. «El Padre, dice S. Atanasio, lo hace todo por el Verbo en el Espíritu Santo»; y por eso, cuando el poder de Dios Padre se nos manifestó en la creación del mundo, leemos en el Génesis que el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas, para prestarlas fecundidad (Bendición de la Pila).

Toda la obra de la salvación, y la santificación de las almas, se opera por la virtud del Espíritu Santo. Él fue asimismo quien habló por boca de los Profetas, y su virtud cubrió con su sombra a la Virgen María, para hacerla Madre de Jesús. Él es, por fin, el que en figura de paloma bajó sobre Cristo al ser bautizado; Él quien le condujo al desierto y le guió en toda su vida de apostolado.

Pero sobre todo ese Espíritu de santidad inaugura el imperio que en las almas va a ejercer el día de Pentecostés, al llenar a los Apóstoles de fortaleza y de luces sobrenaturales. En este Espíritu es bautizada la Iglesia en el Cenáculo, y su soplo vivificador viene a dar vida al cuerpo místico de Cristo, organizado por Jesús después de su Resurrección. Por eso había dicho el Salvador a sus discípulos al soplar sobre ellos: «Recibid el Espíritu Santo.»

Y esto mismo siguen haciendo los sacerdotes cuando administran el Bautismo2.

Este aniversario de la promulgación de la Ley mosaica sobre Sinaí venía a ser también para los cristianos el aniversario de la institución de la Ley nueva, en que se nos da «no ya el Espíritu de siervos, sino el de hijos adoptivos, el cual nos permite llamar a Dios Padre nuestro».

Pentecostés celebra no sólo el advenimiento del Espíritu Santo, sino también la entrada de la Iglesia en el mundo divino3, porque, como dice San Pablo, «por Cristo tenemos entrada en el Espíritu para el Padre».

Esta festividad nos recuerda nuestra divinización en el Espíritu Santo. Así como la vida corporal proviene de la unión del cuerpo con el alma, así la vida del alma resulta de la unión del alma con el Espíritu de Dios por la gracia santificante (S. Ireneo y Clemente Alejandrino). «El hombre recibe la gracia por el Espíritu Santo», escribe Santo Tomás4.

La gracia es la sobrenaturalización de todo nuestro ser y «cierta participación de la divinidad en la criatura racional» (id.). «Cristo se difunde en el alma por el Espíritu Santo»5, el cual tiene por misión consumar la formación de los Apóstoles y de la Iglesia. «Él os enseñará todas las cosas y os recordará todo cuanto Yo os llevo dicho».

De Él dimanará esa maravillosa fuerza doctrinal y mística, que en todos los siglos se echa de ver, y que estaba personificada en el Cenáculo por Pedro y por María.

El Espíritu Santo que inspiró a los Sagrados Escritores (Pet. 1, 21) garantiza también al Papa y a los Obispos agrupados en torno suyo el carisma de la infalibilidad doctrinal, mediante el cual podrá la Iglesia docente continuar la misión de Jesús, y Él es quien presta eficacia a los Sacramentos por Cristo instituidos. El Espíritu Santo suscita también fuera de la jerarquía almas fieles, que, como la Virgen María, se prestan con docilidad a su acción santificadora. Y esa santidad, triunfo del amor divino en los corazones, se atribuye precisamente a la tercera persona de la Santísima Trinidad, que es el amor personal del Padre y del Hijo. La voluntad, en efecto, es santa cuando sólo quiere el bien; de ahí que el Espíritu, que procede eternamente de la divina voluntad identificada con el bien, sea llamado Santo. Fundiendo nuestro querer con el de Dios, nos va poco a poco haciendo Santos.

Por eso el Credo, después de hablar del Espíritu Santo, menciona a la Iglesia santa, la Comunión de los Santos y la Resurrección de la carne que es fruto de la Santidad y su manifestación en nuestros cuerpos y, por fin, la vida eterna, o sea, la plenitud de la santidad en nuestras almas.

El torrente de vida divina invade como nunca nuestros corazones en estas fiestas de Pentecostés, que nos recuerdan la toma de posesión de la Iglesia por el Espíritu Santo, y que cada año van estableciendo de un modo más cumplido el reino de Dios en nuestras almas.

Exposición histórica
Jesús, antes de subir a los cielos, había encargado a sus Apóstoles no se alejasen de Jerusalén, sino que esperasen allí la promesa del Padre, o sea, la efusión del Espíritu Santo.

De ahí que al volver los 120 discípulos del monte de los Olivos, «recluidos en el Cenáculo, perseveraron todos juntos en oración con las mujeres y María la Madre de Jesús».

Después de esta novena, la más solemne de todas, tuyo lugar el suceso milagroso que coincidió por especial providencia el día mismo de la Pentecostés Judía, para la cual hallábanse reunidos en Jerusalén millares de Judíos nacionales y extranjeros que afluían a celebrar «ese día muy grande y santísimo» (Lev. 23, 21), aniversario de la promulgación de la Ley sobre el Sinaí; por donde muchos de ellos fueron testigos de la bajada del Espíritu Santo.

Eran como las nueve de la mañana, cuando «de repente sobrevino un estruendo del cielo como de un recio vendaval. Y se les aparecieron lenguas repartidas como de fuego que reposaron sobre cada uno de ellos. Y viéronse todos llenos del Espíritu Santo, comenzando a hablar en otras lenguas, a impulsos del Espíritu Santo».

«Revestida así la Iglesia por la virtud de lo alto», comienza ya en Jerusalén la empresa de evangelización que Jesús le encomendara. Pedro, cabeza del Apostolado, empieza por hablar a la multitud y, convertido ya en «pescador de hombres», la primera vez que echa las redes da casi tres mil neófitos a la Iglesia naciente.

Esas lenguas de fuego simbolizan la ley de amor, que será propagada por el don de lenguas, y que, al encender los corazones, los alumbrará y purificará.

Los días que siguieron, reúnense los Doce Apóstoles en el Templo, en el pórtico de Salomón, y, a imitación del divino Maestro, predican el Evangelio y sanan enfermos, «creciendo pronto el número de varones y de mujeres que creyeron en el Señor»6. Luego, desparramándose los Apóstoles por Judea, anunciaron a Cristo y llevaron el Espíritu Santo a los Samaritanos7 y en seguida a los Gentiles8.

Exposición litúrgica
El día cincuenta después de bajar el Ángel Exterminador y del paso del mar Rojo, acampaba el pueblo Hebreo a la falda del Sinaí, y Dios le daba solemnemente su Ley. Por donde las fiestas de Pascua y de Pentecostés, que recuerdan ese doble acontecimiento, eran las más importantes de todo el año. 

Seiscientos años después se señalaba la fiesta Pascual por la Muerte y la Resurrección de Cristo y la de Pentecostés por la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles. 

Entrambas pasaron a ser cristianas siendo las más antiguas de todo el Ciclo litúrgico, que a ellas debe su origen. Se las llama Pascua blanca y Pascua roja.

Pentecostés es la fiesta más grande del año después de Resurrección. De ahí que tenga vigilia y octava privilegiada. En ella se leen los Actos de los Apóstoles, porque es la época de la fundación de la Iglesia que en ellos vemos historiada.

En la misa del día de Pentecostés y en la de su Octava, la Antigua Ley y la Nueva, las Escrituras y la Tradición, los Profetas, los Apóstoles y los Padres de la Iglesia hacen eco a la palabra del Maestro en el Evangelio. Todas esas partes se vienen a juntar como se juntan las piedrecitas de un vistoso mosaico, presentando ante los ojos del alma un bellísimo cuadro, que sintetiza la acción del Espíritu Santo en el mundo a través de los siglos.

Y para poner todavía más de resalto esa obra primorosa, la liturgia la encuadra en medio del aparato externo de sus sagradas ceremonias y simbólicos ritos.

Al sacerdote se le ve revestido de ornamentos encarnados, que nos recuerdan las lenguas de fuego y simbolizan el testimonio de la sangre que se habrá de dar al Evangelio, por la virtud del Espíritu Santo.

Antiguamente, en ciertas iglesias se hacía caer de lo alto de la bóveda una lluvia de flores, mientras se cantaba el Veni Sancte Spiritus, y hasta se soltaba una paloma, que revoloteaba por encima de los fieles. De ahí el nombre típico de Pascua de las rosas, dado en el siglo XIII a Pentecostés. A veces también, para añadir todavía otro rasgo más de imitación escénica, se tocaba la trompeta durante la Secuencia, recordando la trompeta del Sinaí, o bien el gran ruido en medio del cual bajó el Espíritu Santo sobre los Apóstoles.

El cristiano respira ese ambiente especial que caracteriza al Tiempo de Pentecostés y recibe una nueva efusión del Espíritu divino. Y para que nada le distraiga del pensamiento de este misterio, la liturgia lo sigue celebrando durante 8 días, excluyendo en ellos toda otra fiesta.

La intención bien definida de la Iglesia es que en estos días leamos y meditemos en cosas relacionadas con el misterio de Pentecostés, empleando para nuestra piedad individual las fórmulas litúrgicas.

¿Qué más hermosa preparación a la Comunión, qué mejor acción de gracias podrá darse que la del atento rezo de la Secuencia de Pentecostés? Es también tiempo muy a propósito para leer los Hechos de los Apóstoles.

El Tiempo Pascual que había empezado el Sábado Santo, expira con la Hora de Nona del Sábado después de Pentecostés.

ORACIÓN

Oh Dios, que enseñasteis en este día a los corazones de los fieles con la ilustración del Espíritu Santo: haced que, guiados por este mismo Espíritu, saboreemos la dulzura del bien, y gocemos siempre de sus divinos consuelos. Por J. C. N. S.


Fuentes:  Misal Diario y Vesperal por Dom Gaspar Lefebvre, O.S.B.

NOTAS
1. La palabra Pentecostés tomada de la lengua griega significa 50.
2. Sobre el altar del bautisterio se solía colgar antiguamente una paloma de oro o de plata, imagen del Espíritu Santo, el cual se posó sobre Jesús en el día de su bautismo. En las paredes se veía representada la creación y al Espíritu de Dios fecundando las aguas.
3. «El que no renazca en el Espíritu Santo no puede entrar en el reino de Dios» (Joan. 3).
4. Summa 1a 2ae Q. 112.
5. San Gregorio, Comentario al Cantar de los Cantares.
6. Epístola del Miércoles de Pentecostés.
7. Epístola del Martes y Jueves de Pentecostés.
8. Epístola del Lunes de Pentecostés.