jueves, 18 de enero de 2018

PIETRO PAROLIN, PROBABLE SUCESOR DE BERGOGLIO

Por Sandro Magister para SETTIMO CIELO
  
Pietro Parolin y Francisco Bergoglio
  
El discurso que el Papa dirige siempre al inicio de cada año al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede ha revelado, el 8 de enero, una huella inconfundible: la del secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin.
  
Ha sido el discurso característico de un gran profesional de la diplomacia, en el que estaban totalmente ausentes esas recriminaciones tercermundistas que tanto le gustan a Jorge Mario Bergoglio. Señal que el “desquite” de Parolin, que le ha llevado a reconquistar el pleno control de la curia vaticana, ha hecho mella incluso en Francisco.
  
Al inicio del pontificado las cosas no estaban así. Francisco había formado a su alrededor un gran consejo de ocho cardenales, entre los que no estaba el secretario de Estado; de hecho, la reforma de la curia sobre la que se fabulaba tenía como objetivo precisamente su oficina, que desde los tiempos de Pablo VI concentraba muchísimo poder; demasiado, según dicen muchos en la curia.
  
Y, de hecho, los primeros pasos de la reforma se movieron precisamente en esta dirección. En marzo de 2014, un año después de su elección, Bergoglio creó una novísima secretaría para la economía a la que le asignó el control futuro de todos los patrimonios del conjunto de oficinas vaticanas, incluidas las conspicuas sumas, que nunca han aparecido en los balances públicos de la Santa Sede, administradas por la omnipotente oficina de la secretaría de Estado, a la que obedecía también el APSA (Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica), la caja fuerte de los bienes muebles e inmuebles del Vaticano.
  
El cardenal George Pell, australiano, puesto por Francisco a la cabeza del nuevo organismo, no se anduvo con sutilezas. Mostró públicamente el total del dinero no contabilizado que estaba en posesión de la secretaría de Estado y de otras oficinas vaticanas, 1.4 mil millones de dólares, reivindicó el control de dicho importe y dio por inminente la absorción del APSA en la propia secretaría.
  
Pero nada de todo esto sucedió. Silenciosamente, los centros de poder puestos bajo asedio por Pell resistieron y, después, contraatacaron, mientras el Papa escuchaba y atendía cada vez más a estos que al cardenal australiano. Con Parolin, al que Francisco había incluido en el grupo de ocho cardenales del gran consejo, moviendo los hilos de la contraofensiva.
  
Los resultados están hoy a la vista de todos.
   
Pell está retirado desde hace meses en Australia, involucrado en un proceso en el que parece ser más víctima que culpable, sin que el Papa haya nombrado su sucesor a la cabeza de la secretaría para la economía.

Y desde el mes de junio pasado ha quedado vacante, también, el segundo cargo clave, el de revisor general de cuentas, tras haber expulsado de forma brutal a su primer y último titular, Libero Milone, acusado de investigar donde no debía.
  
El cardenal prefecto del APSA, Domenico Calcagno, ha ocupado el cargo de ambos, con el pleno apoyo de Bergoglio, que lo tiene a menudo como comensal en el refectorio de la Casa Santa Marta.
    
Y Parolin tiene más poder que nunca, gracias también a la predilección del Papa Francisco por eclesiásticos que, como él, pertenecen al cuerpo diplomático.
  
De hecho, hay otros dos cardenales clave de este pontificado que proceden de la diplomacia: Lorenzo Baldisseri, nombrado por Bergoglio secretario del sínodo de los obispos, y Beniamino Stella, puesto por el Papa a la cabeza de la congregación para el clero. No tienen ninguna competencia específica, pero son ejecutores muy obedientes de la voluntad de Francisco para pilotar las cosas en la dirección prefijada: desde la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar, a los sacerdotes casados.
   
En la secretaría de Estado es el “sustituto” Angelo Giovanni Becciu, otro diplomático de carrera, el que hace de ejecutor de los deseos papales y de cortador de cabezas, como ha hecho, por ejemplo, con Milone y los Caballeros de Malta.
  
En este último caso, Parolin incluso se involucró en primera persona para expulsar al Gran Maestro. Pero es raro que él se exponga. Deja que el trabajo sucio lo hagan otros. Él vuela alto. Tan alto que parece que, ahora, es el único candidato a la sucesión de Francisco, con posibilidades serias de ser elegido Papa.

viernes, 12 de enero de 2018

NOVENA EN HONOR A SANTA INÉS, PATRONA DE LA MODESTIA CRISTIANA

Novena basada en el tratado De virginitáte de San Ambrosio de Milán. Los gozos son tradicionales, sin autor ni fecha conocidos. Tomada de RADIO CRISTIANDAD.
  
NOVENA EN HONOR A LA VIRGEN Y MÁRTIR SANTA INÉS, PATRONA DE LA MODESTIA CRISTIANA
  
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mio, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.
 
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh virgen gloriosa Santa Inés!, vos que viviendo bajo la tiranía de la Roma pagana supisteis mantener la pureza bautismal, preservando de este modo el tesoro de la fe cristiana; vos que a los 12 años tuvisteis el valor viril de soportar el martirio para no traicionar vuestro voto de virginidad, conseguidnos la virtud de la templanza para vencer los asaltos de las pasiones y las asechanzas del enemigo en medio de la descomposición del siglo.
 
Procuradnos, os lo suplicamos, mantener viva la llama de la fe, conculcada por la indiferencia y la incredulidad del mundo. Y haced que estemos dispuestos a someternos a cualquier clase de sufrimiento antes que abandonar nuestro deber de estado.
 
Os rogamos, finalmente, por los méritos de vuestro Divino Esposo, ser llevados un día a la Gloria Eterna para cantar junto a vos sus misericordias. Amén.
  
DÍA PRIMERO - 12 DE ENERO
Celebramos hoy el nacimiento para el cielo de una virgen, imitemos su integridad; se trata también de una mártir, ofrezcamos el sacrificio. Es el día natalicio de santa Inés. Sabemos por tradición que murió mártir a los doce años de edad. Destaca en su martirio, por una parte, la crueldad que no se detuvo ni ante una edad tierna; por otra, la fortaleza que infunde la fe, capaz de dar testimonio en la persona de una jovencita.
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, que me conserve puro y limpio en medio de los escándalos del mundo.
 
Rezar 12 Ave Marías en honor de los 12 años que duró la peregrinación de la virgen y mártir Santa Inés.
 
GOZOS EN HONOR DE SANTA INÉS
  
Ya que el célico esplendor
Logró tu martirio santo.
Sé mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
 
Tú, Inés, que en la eterna Roma
Flor naciste peregrina,
De su más bella colina
La más cándida paloma:
Tú, que en tu primer albor
Viste arder el fuego santo.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
  
Ya modesta en tus abriles,
Dar al mísero consuelo
Y elevar preces al Cielo
Son tus goces juveniles:
Tú, a quien próvido fervor
Dio tan joven celo santo.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
  
Casta Inés, ¿a cuál más tan bella
Que tu rostro al vergel humilla?
¿A cuál más espléndida estrella
Que sobre el Tíber brilla?
Para dar a Dios tu amor,
Que otro amor te causa espanto.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
   
Ni suspiros ni hondas penas
Rinden tu pecho, Inés pura.
Y en prisión lóbrega, oscura
Sufres bárbaras cadenas:
Y pues viste con valor
Del tormento el negro espanto.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
  
Ya te arrastran a sus aras
A adorar ídolos vanos.
Mas, ¿que logran los tiranos?
Que en tu fe te acrisolaras.
¡Oh Inés!, tú que allí con fervor
Viste el árbol sacrosanto.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
 
Tú que al verte ya en el seno
De un lugar de culpa impuro,
Con la luz del Nazareno
Llegaste a puerto seguro:
Aquel sitio corruptor
Trocaste en asilo santo.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
  
Procopio en vano te adora
Buscando ofrecer el mayor tesoro.
¿Qué valdrá para ti el oro
Ni la pompa seductora?
Tú, Inés, con cristiano fervor
Despreciaste el mundanal encanto.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
     
De amor ciego ardiendo en ira,
Vil Procopio se adelanta,
Queriendo profanarla, expira,
Humillado ante la santa:
Tú, que orando al Redentor
Enjugaste el triste llanto.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
  
Aquel mísero, ante tu ruego
Levántase cual nuevo Lázaro,
De la fe sintiendo el fuego
Que la puerta abre del Cielo:
Tú, que del Juez sacrosanto
Templaste el duro rigor.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
   
Tú, que al fin por hechicera,
Cuando fe pura proclamas,
Te ves, Virgen, en la hoguera,
Respetada de las llamas:
Por quien un ángel salvador
Al infiel llenó de espanto.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
  
Y ya que al Cielo le plugo
Del martirio darte palma,
Recibiendo pura el alma
Al herir del cruel verdugo:
Aquel seno del candor
Que albergó solo amor santo.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.

De pureza maravilla,
Que alba ciñes la corona,
Pura Inés, a quien la modestia
Tiene por Santa Patrona:
Pues a ti con gran fervor
Se consagra nuestro canto.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
    
Ya que el célico esplendor
Logró tu martirio santo.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
          
V. Ruega por nosotros, bienaventurada mártir Santa Inés.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
  
ORACIÓN
Dios todopoderoso, que elegís en el mundo a los más débiles para confundir a los más fuertes, haced, por vuestra bondad, que, celebrando la solemnidad de vuestra virgen Santa Inés, experimentemos los efectos de su protección junto a Vos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO - 13 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
¿Es que en aquel cuerpo tan pequeño cabía herida alguna? Y, con todo, aunque en ella no encontraba la espada donde descargar su golpe, fue ella capaz de vencer a la espada. Y eso que a esta edad las niñas no pueden soportar ni la severidad del rostro de sus padres, y si distraídamente se pinchan con una aguja, se poner a llorar como si se tratara de una herida.
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, que aborrezca todo cuanto pueda mancillar la pureza de mi alma.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA TERCERO - 14 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.
    
Inés se mantiene impávida entre las sangrientas manos del verdugo, inalterable al ser arrastrada por pesadas y chirriantes cadenas, y ofrece todo su cuerpo a la espada del enfurecido soldado, ignorante aún de lo que es la muerte, pero dispuesta a sufrirla.
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, la fuerza necesaria para nunca vestirme de manera que pueda desagradar a Dios.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA CUARTO - 15 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.

Al ser arrastrada por la fuerza al altar idolátrico, entre las llamas tendía hacia Cristo sus manos, y así, en medio de la sacrílega hoguera, significaba con esta posición el estandarte triunfal de la victoria del Señor; intentaban aherrojar su cuello y sus manos con grilletes de hierro, pero sus miembros resultaban demasiado pequeños para quedar encerrados en ellos.
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, la fuerza necesaria para ser modesto en mis pensamientos, palabras y obras.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA QUINTO - 16 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.

¿Le aplicarían una nueva clase de martirio? No tenía aún edad de ser condenada, pero estaba ya madura para la victoria; la lucha se presentaba difícil, la corona fácil; lo que parecía imposible por su poca edad lo hizo posible su virtud consumada. Una recién casada no iría al tálamo nupcial con la alegría con que iba esta doncella al lugar del suplicio, con prisa y contenta de su suerte, adornada su cabeza no con rizos, sino con el mismo Cristo, coronada no de flores, sino de virtudes.
   
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, que pueda participar también yo un día de la felicidad de que gozáis en el Paraíso.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA SEXTO - 17 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.
   
En medio de los suplicios todos lloraban, menos ella. Todos se admiraban de que, con tanta generosidad, entregara una vida de la que aún no había comenzado a gozar, como si ya la hubiese vivido plenamente. Todos se asombraban de que fuera ya testigo de Cristo una niña que, por su edad, no podía aún dar testimonio de sí misma.
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, que no me deje llevar por respetos humanos en mi vestimenta y sea para quienes me vean ejemplo de modestia cristiana.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA SÉPTIMO - 18 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
Resultó así que Inés a pesar de su corta edad, la misma que no le permitía legalmente dar fe de las cosas humanas, por su martirio fue capaz de dar fe de las cosas de Dios, porque el Autor de la naturaleza puede hacer que sean superadas las leyes naturales.
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, gran pureza de corazón, a fin de no cometer nunca ningún pecado.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA OCTAVO - 19 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.

El verdugo hizo lo posible para aterrorizarla, para atraerla con halagos, muchos desearon casarse con ella. Pero ella dijo:
«Sería una injuria para mi Esposo esperar a ver si me gusta otro; él me ha elegido primero, él me tendrá. ¿A qué esperas, verdugo, para asestar el golpe? Perezca el cuerpo que puede ser amado con unos ojos a los que no quiero».
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, la gracia de confesarme y comulgar con las debidas disposiciones, teniéndoos como modelo.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA NOVENO - 20 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.

Inés se detuvo en el cadalso, oró, doblegó la cerviz. Hubieras visto cómo temblaba el verdugo, como si él fuese el condenado; cómo temblaba su diestra al ir a dar el golpe, cómo palidecían los rostros al ver lo que le iba a suceder a la niña, mientras ella se mantenía serena. En una sola víctima tuvo lugar un doble sacrificio: el de la castidad y el de la fe. Permaneció virgen y obtuvo la gloria del martirio.
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, la fortaleza necesaria para confesar mi fe, servir a Dios y merecer el Cielo.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.

martes, 9 de enero de 2018

DILÉXIT VERITÁTEM

   
Ayer, 08 de Enero de 2018, falleció a los 102 años de edad Don Salvador Borrego Escalante, periodista y escritor mexicano destacado como pionero del periodismo mexicano entre los años 40 y 60 del pasado siglo, y por su dedicación personal e investigativa al Revisionismo histórico, especialmente al que concierne a los hechos de la Segunda Guerra Mundial.
   
Fue director técnico de 37 periódicos, varios de ellos fundados o reorganizados por él mismo. Publicó 50 libros abarcando campos tan diversos como la historia militar, política, economía, sociología, periodismo, filosofía y religión. Fue constantemente acusado por el establecimiento y sus áulicos de ser un presunto antisemita toda vez que denunció al sionismo ideológico y económico como causante de la II Guerra Mundial, y como responsable de las crisis políticas en nuestros países. Junto a Joaquín Bochaca, es considerado como uno de los primeros representantes del revisionismo histórico ante la audiencia hispanohablante.
   
Un dato que resaltar: Don Salvador Borrego era un piadoso católico, que abrazó el Sedevacantismo tras estudiar y padecer el Vaticano II en los primeros años de su implementación. Invitamos a todos nuestros lectores a elevar una plegaria a Dios Uno y Trino para que le conceda el eterno descanso a su alma, y que sus obras por la Fe y la Verdad sean reivindicadas.
  
Combatido he con valor, he concluido la carrera, he guardado la fe. Nada me resta sino aguardar la corona de justicia que me está reservada, y que me dará el Señor en aquel día, como justo juez, y no sólo a mí, sino también a los que, llenos de fe, desean su venida. (II Timoteo IV, 7-8).

domingo, 7 de enero de 2018

EN CHIPRE, CAPTURADO JUDÍO QUE LIDERABA RED INTERNACIONAL DE TRAFICANTES DE ÓRGANOS

Noticia tomada de AL MANAR (Líbano).
  
  
Un caso más de un ciudadano israelí acusado de participar en el tráfico de órganos ha salido a la luz en estos días. El ciudadano israelí, Moshe Haral, ha sido acusado de un delito de contrabando de órganos en Kosovo y ha sido arrestado en Chipre, informó el viernes la agencia de noticias Reuters.
  
Las autoridades de Prístina en Kosovo solicitaron la extradición para el juicio, dijo la policía el viernes.
  
Harel está acusado de ser el cerebro de una red de reclutamiento de donantes de órganos en Turquía o las ex repúblicas soviéticas y de llevarlos a Kosovo con la promesa de un pago de 15.000 euros por sus órganos, principalmente riñones para trasplantes.
  
Los riñones se vendieron luego por cantidades entre los 80.000 y los 100.000 euros.
  
Basado en una orden de arresto internacional, el sospechoso fue arrestado hace unos días en Chipre. Él estaba siendo buscado desde 2010”, dijo el portavoz policial, Baki Kelani, a Reuters.
  
Rusia también emitió una orden de arresto internacional contra Harel.
   
Harel fue arrestado en 2012 en Israel como parte de una investigación paralela, pero no fue extraditado a Kosovo y quedó en libertad.
   
El escándalo se reveló en 2008, cuando un ciudadano turco fue arrestado en el aeropuerto de Prístina, visiblemente afectado tras haberle sido extirpado un riñón.
   
La red estaba operando desde la clínica Medicus, en una zona residencial en las afueras de Prístina, la capital de Kosovo. El propietario de la clínica Lutfi Dervishi, su hijo y otros cinco están a la espera de juicio por cargos de tráfico de órganos humanos.
  
En los últimos años han salido a la luz redes de tráfico de órganos dirigidas por israelíes. Algunas de ellas operaban en países de América Latina, como Brasil, donde reclutaban a donantes de órganos.

viernes, 5 de enero de 2018

EXPLICACIÓN DEL “Et ne nos indúcas in tentatiónem” EN LA ORACIÓN DOMINICAL

Jesús tentado en el desierto (Mosaico en la Basílica de San Marcos, Venecia)
  
Pregunta. ¿Qué pedís diciendo: No nos dejes caer en tentación?
Respuesta. Que no nos permita dar consentimiento a las tentaciones del demonio.
  
EXPLICACIÓN: No basta que Dios por su gran misericordia nos perdone nuestros pecados, como se lo suplicamos en la petición anterior, sino que es necesario, además, que su divina mano nos sostenga para no volver a cometerlos; por eso le pedimos en ésta, que no nos deje caer en la tentación. ¿Y qué cosa mas necesaria? La vida del hombre es una tentación sobre la tierra, es una guerra, dice el Santo Job. Tenemos que pelear continuamente con el mundo, el demonio, y la carne, cuyas armas son las tentaciones. El mundo nos tienta con sus riquezas, honras y placeres, con sus malos ejemplos y peores discursos, con sus modas indecentes y lenguaje escandaloso. El demonio nos tienta representándonos con viveza las glorias del mundo, y diciéndonos como a Jesucristo en el desierto: Todo esto to daré, si de rodillas me adorares; provocando nuestra concupiscencia con inclinaciones obscenas, y sugiriéndonos pensamientos malignos de todas clases. Finalmente, la carne nos tienta rebelándose continuamente contra el espíritu; resistiéndole porfiadamente, y trabajando incesantemente en hacer que consienta con sus desordenados deseos.
   
¿Cómo, pues, podremos sostenernos contra enemigos tan peligrosos, tan sagaces y tan porfiados, ni salir con la victoria en una pelea tan desigual, tan empeñada y tan duradera, que no cesa sino cuando cesa la vida? Nuestra ruina será inevitable, si la mano poderosa de Dios no nos sostiene; lo que debemos pedirle con gran fervor e íntimo deseo de ser socorridos. Pero se debe advertir que no se nos ha dicho que pidamos a Dios que nos libre de ser asaltados de la tentación, sino que no nos deje caer en ella; pues el pecado no consiste en padecer la tentación, sino en el consentimiento que desgraciadamente le presta nuestra voluntad. La tentación es una prueba a que somos puestos, permitiéndolo Dios para que le probemos nuestra fidelidad y nuestro amor: si resistimos a ella y la vencemos, somos buenos soldados, buenos siervos, buenos hijos, y crecemos en gracia, en virtud y en merecimiento; pero si cedemos a ella por nuestra debilidad, o le abrimos la puerta por nuestra malicia, caemos en el pecado y nos hacemos enemigos de Dios. Esto es de lo que pedimos a Dios que nos libre, diciéndole: no nos dejes caer en la tentación. También le pedimos que nos libre de ser asaltados de algunas tentaciones que son para nosotros de mucho mayor peligro que otras en que corramos menos riesgo.
  
Canónigo Magistral SANTIAGO JOSÉ GARCÍA MAZO. Catecismo explicado de la Doctrina Cristiana, Parte Segunda. Ciudad de México, imprenta de La Voz de la Religión, año 1852.

miércoles, 3 de enero de 2018

NI ESTANDO MORIBUNDA, LA IGLESIA CONCILIAR ALEMANA SIGUE ENRIQUECIÉNDOSE

Nuestros fieles y asiduos lectores seguramente han seguido los artículos que hemos publicado con respecto de la iglesia conciliar alemana, la cual es el mejor ejemplo de cómo la deuterovaticanidad ha llegado a altas simas (un oxímoron) en cuanto a descenso de fieles, cierres de templos, relajamiento moral y desviación doctrinal hasta el punto de ser una MORIBUNDA a los ojos de los hombres (ya que ante Dios está muerta y condenada). Pero eso sí, ni aún estando ad portas de su final, ¡QUE NO FALTE LA PLATA! La deuterovaticanidad tedesca no deja de pensar en el dinero: siempre recibe millones de euros tanto en subvenciones estatales como por el impuesto-donativo que los bautizados deben pagar so pena de quedar en entredicho ante la iglesia nacional.
  
LA IGLESIA CATÓLICA EN ALEMANIA CUENTA SUS MUCHAS BENDICIONES FINANCIERAS
Una investigación del diario Handelsblatt ha develado que los controversiales impuestos eclesiales llevaron a un récord de 6 millardos de euros el año pasado. La transparencia todavía es tan sujeta a interpretación como la Escritura en las 27 diócesis Católicas alemanas.
  
Equipo de investigación de HANDELSBLATT
1 de Enero de 2018
  
Vista desde el puente Lahn de la Catedral de San Jorge de Limburgo, antigua sede del tristemente célebre “obispo de lujo” Franz-Peter Tebartz-van Elst. (Fotografía de Dan Herrick)
 
En la ciudad occidental alemana de Limburgo, un lujoso complejo crea un contraste difícil con la antigua catedral románica colindante. Ambos son propiedad de la Iglesia Católica en Alemania y una es un venerable monumento histórico, mientras que el otro es una mancha en una bimilenaria institución.
 
Hace cinco años, emergió que Franz-Peter Tebartz-van Elst, conocido también como “el obispo de lujo”, gastó 31 millones de euros (43 millones de dólares en ese entonces) restaurando el complejo episcopal del siglo XVI y erigiendo una fastuosa residencia modernista. Su lujoso mobiliario va desde un baño de diseñador (€15.000), guardarropas (€350.000), un pasillo exterior con piedras calientes (€19.000) y un estanque con carpas koi (€213.000).
  
El prelado actual se niega a vivir allí. Se habla incluso de convertir la mansión en un albergue o como una adición al museo diocesano local. De otro modo, no sería más que un monumento a las crecientes dudas de la sociedad secular alemana sobre el sistema tributario eclesial.
 
Si vives en Alemania y has sido bautizado, eres considerado un contribuyente eclesial. El gravamen de 8 a 9 por cien, dependiendo del Land (estado federado), es deducido automáticamente por el gobierno del ingreso de todos los miembros registrados de la iglesia, sin importar cuán a menudo la gente va a la iglesia. Este arreglo fue establecido legalmente por primera vez en un parágrafo de la Constitución de Weimar de 1919, y fue transferido palabra por palabra en la constitución incumbente luego de la II Guerra Mundial.
  
Los ciudadanos alemanes requieren firmar documentos estatales para formalmente abandonar una comunidad religiosa y dejar de ser contribuyentes. Aquellos que no pagan no pueden recibir la comunión u otros servicios religiosos, según la Conferencia Episcopal Alemana. La iglesia incluso ha sido señalada de revisar en los registros de los hogares de los expatriados para determinar si han sido honestos en sus declaraciones de impuestos sobre si son bautizados o no.

Porcentajes de abandono oficial de la iglesia en Alemania.
  
Este proceso claramente tiene sus ventajas. Una investigación del diario Handelsblatt ha revelado que la Iglesia Católica recaudó en impuestos 6 millardos de euros (7,1 millardos de dólares) el año pasado, cifra que es un nuevo récord. Aunque desde el año 2000, más de 2,2 millones de alemanes se dieron de baja formalmente de la iglesia, la robusta economía doméstica ha sido una bendición. Según cálculos de Handelsblatt, las 27 diócesis alemanas tienen una fortuna de al menos 26 millardos de euros, convirtiéndose en la institución Católica más rica de Europa después del Vaticano mismo.

Las diócesis más ricas de Alemania
   
¿Dónde está el dinero? Más de 15 millardos están en inversiones financieras y 20 millardos están marcados como activos fijos e invertidos en patrimonio o bienes raíces donados por la antigua nobleza, particularmente en Alemania occidental. Hay también un generoso fondo pensional por la friolera de 5 millardos de euros, reservado para dignatarios eclesiásticos de alto rango, pero ese monto puede ser más alto puesto que varios de los reportes financieros episcopales no proporcionan información exacta.
   
A algunos enojará el contraste entre la riqueza de la iglesia y las penurias de los hospitales bajo su administración. Recientemente, el personal hospitalario en el estado de Sarre se fue a huelga en protesta por sus condiciones laborales. Tim Umhofer, enfermero en la clínica Marienhaus (supervisada por la Iglesia Católica), atiende personalmente a 15 pacientes durante el día y es responsable de otros 30 pacientes en el turno de noche. Se queja del poco tiempo destinado a las necesidades interpersonales de sus pacientes graves en el pabellón donde labora. “Nos dicen que actúan como Cristianos, pero eso no es posible porque no tenemos suficiente personal en el hospital”, dijo a Handelsblatt. Él gana €3.000 mensuales sin deducir los impuestos.
 
La diócesis de Trier, responsable de Marienhausklinik, es una de las comunidades religiosas más ricas de Alemania, con activos de 1 millardo de euros. La diócesis dijo que el recorte de enfermeros a nivel nacional “no es específicamente un problema eclesiástico”, sino que es causado por la política gubernamental. El señor Umhofer y sus colegas han escrito a los parlamentarios y al obispo de Trier, Stephan Ackermann, pidiéndoles que visiten el hospital para que vean por sí mismos la dura situación del hospital. Todavía esperan una respuesta.
 
Luego de que el “obispo de lujo” fue suspendido y enviado de regreso al Vaticano en 2013, la Iglesia Católica alemana prometió que sería más transparente. Pero como cada sacerdote tiene su interpretación personal de la Biblia, así cada diócesis interpreta la transparencia a su manera. Varias de ellas no desclasifican sus reportes financieros, o sólo revelan unas cuantas cifras. Los datos no son recogidos centralizadamente por la Conferencia Episcopal Alemana, aunque prometieron que todo cambiaría en 2018.
 
La historia no termina en los impuestos. La Iglesia Católica también se beneficia de los subsidios estatales, como compensación a las expropiaciones que se remontan a 1803, cuando Napoleón impuso a los príncipes alemanes reparaciones de guerra. Tanto la iglesia Católica como las Protestantes reciben también descuentos tributarios exclusivos que no se gozan otros grupos religiosos en Alemania.
  
La controversia sigue sobre cómo se gastan ese dinero. La iglesia alemana es el segundo mayor empleador después del gobierno, manejando numerosas guarderías y escuelas junto a uno de cada tres hospitales. Los críticos dicen que la riqueza de la iglesia debería ser dirigida más hacia su fuerza de trabajo que a preservar edificios históricos.

Porcentaje de asistencia a los servicios litúrgicos en Alemania
  
El dinero permanece guardado y con llave, aún cuando se alcen las controversias. El “obispo de lujo” limburgués se benefició de una cuenta especial paralela accesible a muchos obispos alemanes y sus más cercanos consejeros. Estos ahorros dioccesanos no son objeto de tributación o de informe. En 2013, se decía en Limburgo que la “cátedra del obispo” como es conocida aquí, valía 92,5 millones de euros.
   
La diócesis de Limburgo responsabilizó al obispo errante por daños y perjuicios, pero en el 2015 el Vaticano decidió no realizarle juicio canónico. Para ese mismo tiempo, los medios italianos reportaban que el clérigo estaba viviendo en un ático en el distrito de Piazza Navona, en el centro de Roma. Un vocero de Limburgo declinó comentar sobre si el señor Tebartz-van Elst aún recibía una pensión mensual de €7.000 de su antigua jurisdicción, en adición al estipendio de €3.000 por su nuevo puesto en el Vaticano como delegado para la Catequesis en el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización.
  
Leon Göllner, Jan Keuchel, Alina Liertz y Milena Merten contribuyeron para este artículo.

martes, 2 de enero de 2018

DIALOGAR CON MASONES, IDIOTEZ TOTAL

Traducción del artículo publicado en LA NUOVA BUSSOLA QUOTIDIANA.
 
  
Ha suscitado muchos interrogantes y perplejidad la iniciativa promovida por la Masonería siciliana de organizar un encuentro el pasado 12 de Noviembre con un obispo y un teólogo para discutir sobre puntos de cercanía y de lontananza entre el Gran Oriente y la Iglesia Católica. Pero no es la primera vez que los mandiles intentan pedir un diálogo con la Iglesia. Sucedió por ejemplo en 1977 y aún antes, en 1937, como está documentado por este escrito del Padre Paolo Siano para LA NUOVA BUSSOLA QUOTIDIANA. En entrambos casos la Iglesia refutó de plano una propuesta que preveía con arrogancia e intimidaciones, cierto morigeramiento del Papa frente a los Masones. Porque la doctrina masónica es inconciliable en todo aspecto con el Cristianismo. He aquí lo que sucedió entonces, para entender que este diálogo buscado por los grandes maestros en realidad esconde un abrazo mortal.
 
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Hace cuarenta años (1977), en la ciudad de Palermo, la Editorial de “Il Vespro” publica la primera y única traduccióne en lengua italiana de la “Carta” (en realidad un libro) dirigida al Papa Pío XI en 1937 por el masón Albert Lantoine (1869-1949), miembro de la Gran Logia de Francia y grado 33 y último del Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA) de Francia.
  
La edición italiana tiene un Prefacio del masón Giordano Gamberini (1913-2003), que entre 1961 y 1970 fue Gran Maestro del Gran Oriente de Italia – Palazzo Giustiniani (GOI), y en 1966 director de «Rivista Massonica» (órgano del GOI). Fue uno de los compiladores de la «Bibbia Concordata» (Mondadori, 1968) traduciendo el Evangelio de San Juan. Se empeñó en obtener para el GOI el reconocimiento de parte de la Gran Logia Unida de Inglaterra, que se obtuvo en 1972. Gamberini fue también “obispo” de la Iglesia Gnóstica de Italia con el nombre iniciático de «Tau Julianus» y 33° grado del REAA.
  
Como Lantoine, Gamberini 33º también propone un extraño armisticio entre la Iglesia y la Masonería, o sea, pretende que la Iglesia no hable más de la incompatiblidad entre el ser católico y el ser masón. Gamberini concluye su Prefacio haciendo suya una frase sibillina de Lantoine 33º, el cual afirma que en el día en que Hiram (el héroe y prototipo de los Maestros Masones) sucumba por segunda vez, también Cristo afrontará por segunda vez el ultraje de la turba... (cfr. G. Gamberini, Prefacio en A. Lantoine, Carta de un Masón al Papa. Giuseppe Mannino (editor). Editorial de “Il Vespro”, Palermo 1977, págs. 7-9).
  
Según Gamberini, Lantoine «da testimonio de la Masonería auténtica» (pág. 8) y es «el profeta» (pág. 9) sobre las relaciones entre la Masonería y la Iglesia. El libro de Lantoine 33º está permeado de la lógica iniciática de la “conciliátio oppositórum” (unión-identidad de los opuestos) por la cual Hiram & Cristo, la Masonería & la Iglesia, Lucifer & Dios, serían necesarios el uno al otro… Del texto de Lantoine se desprende que el futuro y la supervivencia de la Iglesia dependen de aceptar la propuesta masónica, de mandarle a los sacerdotes y eclesiásticos de bajar el tono frente a la Masonería…
  
Lantoine pronostica una tregua entre la Masonería y la Iglesia Católica a fin que entrambas no caigan bajo los golpes de los enemigos comunes: el comunismo y el nazismo (cf. A. Lantoine, Carta de un Masón al Papa, cit., pág. 29). Sin embargo, la “súplica” de Lantoine es extraña, ilógica, intimidatoria, amenazante; además parece que busca insinuar en Pío XI escrúpulos y complejos de culpa en el caso de no acoger el apelo masónico (cf. pág. 32).
  
Aunque pidiendo paz, Lantoine continúa acusando a la Iglesia de abusos de poder y de pecado grave contra la espiritualidad (cf. págs. 25-26)… Lantoine se revela como relativista: «Nosotros somos los exaltadores de una verdad que muta, vosotros los propagandistas de una verdad inmutable. Todo nos separa o parece separarnos» (pág. 32).
 
Luego Lantoine afirma que los masones y los católicos no deben ser enemigos, pero poco antes muestra una profunda aversión, suya y de la Masonería, ante la Iglesia en cuanto Dios no perdonó al Ángel rebelde y este no se rendirá jamás: «[…] ¿Debemos insistir aún en ser adversarios? ¡Quizá! Quizá… ¡toda vez que vuestro Dios no pudo perdonar al Ángel Rebelde, ni el Ángel Rebelde se rendirá jamás! ¿Debemos nosotros insistir aún en ser enemigos? ¡Ciertamente no!» (pág. 41, negrillas mías).
  
El espíritu de Lantoine está de parte de aquel Ángel, como se evidencia también en cualquier otro pasaje de su libro. Según Lantoine, la «élite» masónica y la católica deben aliarse «para el rescate de la belleza» y acantonar «divergencias de opiniones», «sectarismos» (cf. pág. 55). Pero después Lantoine admite que la Iglesia no puede aceptar el relativismo masónico: «No me hago soberbias ilusiones sobre el resultado de esta mi petició que quisiera hacer convivir la Duda y la Certeza. Pedir a la Iglesia dejar un poco al lado su intolerancia, significa creer contra toda lógica que Ella pueda abandonar el Monopolio de la verdad. Un sacrificio de tal género puede ser alguna vez más fácil para nosotros, para nosotros los masones que hacemos nuestro este pensamiento de [Gotthold Ephraim] Lessing: “El valor del hombre no se define, simplemente, por la verdad en cuya posesión cualquiera está o puede estar, sino en el esfuerzo honrado que ha realizado para llegar hasta la verdad. Así pues, no es por la posesión de la verdad sino por la constante investigación en pro de la verdad como se amplían sus fuerzas, y sólo en ellas consiste su siempre creciente perfeccionamiento”. Esta “búsqueda de la verdad”, que es el objetivo de nuestros trabajos, nos veta el orgullo de creerla inmutable» (págs. 55-56).
  
Lantoine espera que la Iglesia no se inmiscuya con los poderes políticos y que no ayude a tales poderes a perseguir a los masones… Después, coherente con la lógica de la unión de los opuestos, Lantoine observa: «El día en que Hiram sucumba por segunda vez bajo los golpes de sus hermanos malvados, vuestro Cristo afrontará, aunque Él por segunda vez, los ultrajes de la turba. Y la misma sepultura cerrará in ætérnum los restos de nuestro esplendor asesinado» (pág. 61).
 
Más adelante, Lantoine ribadisce la necesidad y unión de los opuestos: «Presionados como estamos por el instinto de examen, nosotros somos los servidores de Lucifer. Vosotros, los detentadores de la verdad, vosotros sois los servidores de Dios. Los dos maestros se completan. El uno tiene necesidad del otro. ¡No empujéis al Poder a exterminar a la Masonería! ¡Atended! Aquél día, para decirlo con Meleagro, vuestras vocinas de muerte explotarán: la muerte de Lucifer firmará la agonía de vuestro Dios» (pág. 65, negrillas mías).
 
Y luego Lantoine le pide al Papa silenciar a los sacerdotes que tienen aversión a la Masonería. Lantoine los describe como irascibles ante la paz, y presenta en cambio a los masones como pobres víctimas (cf. pág. 76)… Lantoine hace notar a Pío XI que mientras no silencie a aquellos sacerdotes, se acercará en la noche el cuchillo del matador: «Quizá todavía estamos a tiempo. ¡Papa! ¿No veis, en la oscuridad de la noche que se avecina, relucir el cuchillo del matador?» (pág. 76). No precisa cuál es el matador… Extraño modo de dialogar y de pedir la paz. ¿Pero qué tipo de paz? Hela aquí: ¡el no predicar más la incompatibilidad entre la Iglesia y la Masonería! ¿Pero qué verdadera paz, cuál auténtica cooperación es posible construir con quienes rechazan la Verdad inmutable y creen que Dios y Lucifer tienen necesidad el uno del otro?
  
P. Paolo María Siano FI.

lunes, 1 de enero de 2018

MENSAJE DE PÍO XII

Mensaje Urbi et Orbi del Santo Padre Pío XII (Pascua de 1958) - Traducción y observación final, del ing. Patricio Shaw. Tomado de CATÓLICOS ALERTA.
  
Interior de la Basílica de San Pedro (Giovanni Panini)
  
Movidos por la sed ardiente de luz sobrehumana, amados hijos e hijas de Roma y del mundo, habéis venido, con la presencia o en espíritu, a este lugar, donde más vívido parece renovarse con la solemnidad de los ritos el fulgor de la Resurrección, para alcanzar de Cristo, Fuente de verdad y de vida, la onda restauradora de su luz y de su gracia. Cristo es Aquel que, erradicadas las tinieblas de muerte, resplandece como astro sereno sobre la entera humanidad:
«Ille, qui regréssus ab ínferis, humáno géneri serénus illúxit» — «Él, que regresado de los infiernos, brilla sereno para el linaje humano[1].
  
Dispensadora perenne de luz es la Pascua cristiana, desde aquel alba afortunada, vaticinada y esperada durante largos siglos, que vio la noche de la pasión convertirse en día refulgente de alegría, cuando Cristo, destruidos los vínculos de muerte, salió a relucir, cual Rey victorioso, del sepulcro a nueva y gloriosa vida, liberando la humana progenie de las tinieblas de los errores y de los cepos del pecado. Desde aquel día de gloria de Cristo, de liberación para los hombres, nunca más cesó el acudir de las almas y pueblos hacia Aquel que, resucitando, confirmó con el divino sello la verdad de su palabra: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue, no camina a oscuras, sino que tendrá la luz de la vida»[2]. De cada región a Él convergen, sedientos y confiados, todos los que aman y creen en la luz; aquellos que sienten pesar sobre sus espíritus la angustia de la duda y de la incertidumbre; aquellos que están cansados del eterno errar entre opuestas doctrinas, los extraviados en las vanas sombras del siglo, los mortificados de las culpas propias y ajenas. En todos aquellos que, como vosotros, han abierto la mente y el corazón a la divina luz de Cristo, se ha renovado el prodigio de la resurrección a nueva vida, en el gozo y en la íntima paz. El «aleluya», que hoy la Iglesia canta por doquier en la tierra, y al que vosotros, exultantes, os asociáis, es el vivo testimonio de que Cristo es todavía «Luz del mundo», y tal será hasta la consumación de los siglos: luz de verdad, de unidad, de vida para las humanas generaciones. Como al alba de la creación la luz, brotada por primera vez de las manos del todopoderoso Ordenador del cosmos, todavía informe, caótica y tenebrosa [3], fue puesta al umbral de todo ordenamiento y ornamentación, al origen de todo desarrollo y de toda vida; así en la obra de restauración, comparada por el Apóstol a una nueva creación[4], la luz de Cristo es el elemento primero, fecundo, indispensable del nuevo orden restablecido por el Hijo de Dios. Esto significa que el hombre sólo por Cristo y en Cristo, conseguirá su perfección personal; por Él sus obras serán vitales, las relaciones con sus semejantes y con las cosas estarán alineadas, sus dignas aspiraciones serán colmadas; en una palabra, por Cristo y a partir de Cristo el hombre tendrá plenitud y perfección de vida, aún antes de que surjan sobre los eternos horizontes un nuevo cielo y una nueva tierra[5]. El mismo Verbo de Dios, que presidió la creación de todas las cosas visibles e invisibles, se encarnó para llevar a cabo la obra iniciada al principio de los tiempos, de modo que, así como «sin Él no se ha hecho cosa alguna de cuantas han sido hechas» y «En Él estaba la vida, y la vida era la luz»[6] , así no puede darse verdad, bondad, armonía ni vida, que no se inclinen a Cristo, maestro, apoyo y ejemplo de los hombres. ¡Oh, si estos reconocieran la realidad de la palabra de Cristo «Yo soy la luz del mundo», y aceptaran toda su amplitud, que no comporta límites ni recintos, exponiendo la mente y corazón a sus divinos rayos, cuánta vida, cuánta serenidad y esperanza florecerían en este nuestro valle! Al contrario, si internas tragedias dilaceran los espíritus, si el escepticismo y el vacío resecan tantos corazones, si la mentira se convierte en arma de lucha, si el odio estalla entre las clases y los pueblos, si guerras y revueltas se suceden de un meridiano a otro, si se perpetran crímenes, se oprime a débiles, se encadena a inocentes, si las leyes no bastan, si las vías de la paz son inaccesibles, —si, en una palabra, este nuestro valle está todavía surcado por ríos de lágrimas, no obstante las maravillas ejecutadas por el hombre moderno, sabedor y civil; es signo de que algo está sustraído a la luz de Dios que aclara y fecunda. El fulgor de la Resurrección sea entonces una invitación a los hombres a restituir a la luz vital de Cristo, a conformar a las enseñanzas y designios de Él el mundo y todo lo que éste abraza; cuerpos y almas, pueblos y civilizaciones, sus estructuras, sus leyes, sus proyectos. No prevalezcan en retenerlos ni el insensato orgullo, ni el vano temor de que el dejarse inspirar por Cristo menoscabe su libertad o la autonomía de sus obras. Dios, que desde los orígenes mandó al hombre someter la tierra y trabajar en ella[7], no retira su palabra, ni tiene intención de reemplazar al hombre, sino de conducirlo y sostenerlo, para que se cumplan a la perfección sus designios, ya que ni Dios ni el hombre estarían pagos con cualquier existencia del mundo, sino sólo de una vida suya en constante progreso hacia la plenitud de la verdad, la justicia, la paz.
  
¿Pero dónde encontrarán los hombres concretamente y con certeza la luz de Cristo? ¿Por qué visible medio ella se convierte en luz a los ojos mortales, norma práctica de acción y fecundidad inmediata de obras? Vosotros, dilectos hijos, lo sabéis: de la luz de Cristo es depositaria la Iglesia por Él fundada y asistida, por lo tanto en sentido verdadero «lumen de lumine» realidad visible y perenne, al mismo tiempo humana y divina, temporal y eterna. A esta «ciudad edificada sobre un monte» [8] Cristo ha confiado «el testimonio más firme que el nuestro que es el de los profetas, al cual hacéis bien en mirar atentamente, como a una antorcha que luce en lugar oscuro»[9]. Fijadas pues vuestras miradas en ella, con la sinceridad y el sabio discernimiento de los hijos de la luz, no ya con la malsano complacencia de los hijos de las tinieblas que prefieren, con daño propio, detenerse en las inevitables sombras que acompañan toda realidad en parte también humana. La sombra del hombre no apaga la luz de Dios, sino que la pone de resalto más claro. Es luz de Dios encendida en el mundo la atenta vigilancia de la Iglesia sobre las doctrinas, su asiduidad en difundir y defender la verdad, su no apresurada prudencia para con las novedades y cambios, la imparcialidad en las contiendas entre clases y naciones, la inflexibilidad en proteger los derechos de cada individuo, la intrepidez frente a los enemigos de Dios y de la sociedad. Pregúntese cada uno de vosotros: ¿qué se haría del mundo en la actualidad si faltara tanta luz? ¿Acaso él podría gloriarse de ese complejo de conquistas materiales y morales indicado con el nombre de «civilización»? ¿Estaría aún vivo en las conciencias el sentido, tan ampliamente difundido, de justicia, de verdadera libertad, de responsabilidad, que anima la mayoría de los pueblos y los gobernantes? ¿Que decir, pues, de la conciencia de unidad de la familia humana en consolador progreso en las mentes y en las concretas realizaciones? ¿Quién, si no Cristo, puede recoger y fusionar en un solo pálpito de fraternidad hombres tan distintos por estirpe, lengua, costumbres, cuales sois todos vosotros que Nos escucháis mientras os hablamos en su nombre y por su autoridad? Él es realmente Aquel que, erradicadas las tinieblas de muerte, resplandece como astro sereno sobre la entera humanidad. Empero, en un modo del todo particular, Cristo resplandece sobre la inmensa familia de los creyentes, sobre vosotros, que os gloriáis del nombre de Cristo hasta el punto de haceros partícipes de su divina prerrogativa. A las multitudes que lo rodeaban les dijo: «Vosotros sois la luz del mundo»[10]. Esta identidad de misión, derivada de Cristo a sus seguidores, mientras constituye en estos un título de excelso honor, impone graves responsabilidades de acción. «Brille así vuestra luz ante los hombres —añadió— de manera que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos»[11]. ¿Pero qué «buena obra» más útil al mundo puede hacerse al presente por la entera cristiandad, si no promover con todas las fuerzas el firme restablecimiento de la justa paz? Individuos y pueblos, naciones y Estados, institutos y grupos, están invitados por el Rey de la Paz a insistir con confianza en esta difícil y urgente obra de gloria divina. A ella se deberá dedicar toda la imponente reserva de inteligencia, prudencia, y si fuera necesario de sólida firmeza, de que dispone el mundo cristiano, coadyuvado por todos los demás que lealmente aman la paz. La sinceridad en querer la paz, la prontitud en realizar todas las razonables renuncias que ella exige, la honestidad en discutir sus problemas, deben naturalmente disipar las sombras de la desconfianza; pero, si —Dios no lo quiera— así no ocurriera, se sabría finalmente a quien atribuir las responsabilidades de las presentes disarmonías. ¡Sed, pues, luz de paz en este mundo entenebrecido, y Dios estará con vosotros en cada suceso! He aquí, queridos hijos e hijas de Roma, de Italia y del mundo, el mensaje que la presente Pascua os lleva: creed en la luz de Cristo y de la Iglesia, amad y defended infatigablemente estos sumos dones prodigados por Dios al mundo. Os repetimos tanto con los acentos de los siglos lejanos, pero con la urgencia requerida por un presente todavía incierto: «Hay, pues, una luz que ha hecho esta luz: amémosla, ansiemos entenderla, sintamos sed de ésa, para que, bajo su guía, alguna vez lleguemos a ella misma y vivamos en ella sin morir absolutamente jamás. […] Porque en ti, Señor, está la fuente de la vida, y en tu luz veremos el eterno esplendor»[12]. ¡Así sea!
  
OBSERVACIÓN FINAL PERTINENTE A LOS TIEMPOS PRESENTES, DEL TRADUCTOR
En este maravilloso mensaje que hecha intensos haces de luz sobre varias realidades, llama la atención que el último Vicario de Cristo, infalible, presenta como definición esencial y como propiedad inseparable de la Santa Iglesia Católica el ser «luz de luz», de manera análoga a lo que el Credo niceno-constantinopolitano predica de Dios Hijo respecto de Dios Padre. La Iglesia Católica es luz fluida de manera homogénea y en nada perturbada ni entrecortada, de Cristo, y además, de la misma luz que ella en tiempos anteriores tomó de Cristo por medio de los Papas Intérpretes del Depósito de la Fe, luz que ella no sólo tomó, sino que además fue, es y será.
 
Ahora bien, aún antes de la conclusión del conciliábulo roncalliano-montiniano, en su pseudoencíclica «Ecclésiam suam» del 6 de agosto de 1964, Pablo VI, afirmó:
«La Iglesia debe ir hacia el diálogo con el mundo en que le toca vivir. La Iglesia se hace palabra; la Iglesia se hace mensaje; la Iglesia se hace coloquio».
 
El más elemental conocimiento objetivo de las cosas basta para comprender que ni la luz natural sensitiva, ni la natural intelectiva, ni la sobrenatural intelectiva, jamás se hacen coloquio, por cuanto la luz jamás recibe ni absorbe elemento alguno ajeno a ella: es un prerrequisito para ver y conocer, absolutamente independiente de lo visto y conocido, y del vidente y cognoscente.
 
Y esto aparece bien claro en estas palabras de Santo Tomás de Aquino sobre la luz tomada en sentido figurado, que es el sentido obvio de Su Santidad Pío XII para definir la Iglesia:
De un nombre cualquiera conviene tener presente dos aspectos: su sentido original y el sentido con el que se usa. Un ejemplo claro lo tenemos en la palabra visión, cuyo sentido original indicaba el sentido de la vista; pero por la dignidad y certeza de ese sentido, la palabra se ha extendido, con el uso, para indicar todo conocimiento que se tiene por los sentidos. (Así decimos: Mira cómo sabe, mira cómo huele, mira qué caliente está); y también para indicar el conocimiento intelectual. Dice Mt 5,8: Bienaventurados los limpios de corazón porque verán a Dios. Algo parecido puede decirse de Luz. Pues, primero, dicho nombre fue instituido para indicar lo que permite que la vista vea; después se empleó para indicar todo aquello que permite cualquier tipo de conocimiento. Por lo tanto, si se toma el nombre Luz en el primer sentido, entonces, y tal como dice Ambrosio, se aplica metafóricamente a los seres espirituales. Si se toma en el segundo sentido, entonces se aplica con propiedad.[13]
 
Concluimos con este simplísimo polisilogismo:
PREMISA 1: La Santa Iglesia Católica es luz de Cristo y de la Tradición
PREMISA 1: Ninguna luz se hace coloquio
CONCLUSIÓN 1 y premisa mayor 2: La Santa Iglesia Católica no se hace coloquio
PREMISA MENOR 2: La iglesia montiniana se hace coloquio
CONCLUSIÓN 2 Y FINAL: La Santa Iglesia Católica no es la iglesia montiniana
  
NOTAS
[1] Pregón Pascual.
[2] Jn 8,12.
[3] Cf. Gen 1,2-3.
[4] Cf. Gal 6,15; 2Cor 5,17.
[5] Cf. Apoc 21,1.
[6] Jn 1, 3-4.
[7] Cf. Gen 1,28; 3,23.
[8] Cf. Mt 5,14.
[9] 2Pe 1,19.
[10] Mt 5,14.
[11] Mt 5,16.
[12] Cf. San Augustín, Tratado 34 sobre Juan, Nº 3-4
[13] Suma teológica, Parte I, qu. 67, art. 1, co. 

MENSAJE DE AÑO NUEVO

  
Amados hermanos en Jesús y María, salud y bendición.
  
Por inmérita gracia de Dios hemos tenido en el año 2017 mucho que hacer y orar. Y con esta misma resolución queremos responder al don que nos ha sido concedido de llegar a un nuevo año. Ante esto, conviene pues tomar cuentas del anterior: Además de las tribulaciones y angustias que se viven en muchos países (y quizá también algunos de nosotros hemos tenido algún inconveniente), en el ámbito Católico tradicional, el 2017 ha sido un año de grandes triunfos y caídas estrepitosas. Triunfos porque se ha trabajado bastante en la Misión, con el respaldo que a pesar de nuestra indignidad nos diera Nuestra Señora del Rosario de Fátima (a quien personalmente consagramos el año anterior) para continuar en este apostolado que llevamos desde hacía varios años desde este medio. Pero también hemos debido presenciar caídas estrepitosas porque hubo quienes habiéndonos antecedido en la lucha contra el error, tristemente acabaron defeccionando y cayendo en apostasía. Otros, en cambio, cedieron a cavilaciones extravagantes que en nada ayudan en la Causa de la Verdad. Y en este aspecto, Nos vemos la advertencia apostólica: Quien se crea firme, vele sobre sí, no sea que caiga.
  
Por lo anterior expuesto, y porque queremos que vosotros también estéis firmes en el fundamento de nuestra Fe Católica, este año 2018 lo titulamos Apostolado doctrinalmente dirigido. Dios mediante, los artículos de nuestro blog se enfocarám principalmente en la exposición del Magisterio Legítimo y la Doctrina Católica Tradicional, porque la defensa de la Catolicidad pasa por el conocimiento y aceptación de las verdades de Fe y la Disciplina eclesiástica. No por ello se dejará de denunciar al mundo corrupto y a la pseudoiglesia del Vaticano II, que el año anterior llegaron a un punto más allá del no retorno en cuanto a su impiedad y odio a Dios y a la Iglesia, y en aberraciones que no conviene referir.
  
Un episodio lamentable es que algunos de nuestros hermanos se han inflamado de celo contrario a razón, criticando por lo más mínimo y respondiendo con insultos a los argumentos mejor planteados. Incluso hubo quienes llegaron al expediente límite de acusarnos de haber claudicado o (¡líbrenos Dios!), de buscar componendas. A ellos se les olvida que si no se tiene conocimiento, lo mejor es callar y preguntar a otros más discretos, en lugar de impugnar la verdad conocida por mero partidismo. Más todavía, que si vivimos peleándonos entre nosotros, el enemigo deuterovaticano seguirá incólume esparciendo sus herejías y arrastrando a las almas hacia la condenación eterna. No queremos que este apelo a la unidad se tome como que hemos adoptado el restauracionismo antiapocalíptico o que pensamos en un hipotético cónclave, sino como un llamado a la unidad orante y expectante, puesto que está cercana nuestra única y verdadera esperanza: el glorioso Segundo Advenimiento, por medio de María Santísima, de Jesucristo nuestro Señor, en quien serán restauradas todas las cosas.
   
A los hermanos colombianos que nos leen, unas cuantas palabras: Este es año electoral en vuestro país. La amenaza comunista y LGTBIQ...XYZísta está buscando completar la invasión, apoyada por la deuterovaticanidad. Ya ellos plantaron la cabeza de puente con los “Acuerdos de Paz” impuestos fraudulentamente y a la cañona, a pesar de que habéis manifestado vuestro rechazo frente a ello, para no hablar de la bendición que les diera el portador de maldición que osó poner sus plantas en vuestra nación. Con vuestras oraciones (y votos), podréis derrotarlos y plantarle cara al mundo manifestándoles que aún entre vosotros la Moral Cristiana orienta vuestras vidas y vuestra sociedad.
  
Rogamos a la Santísima Virgen María, Nuestra Señora del Segundo Advenimiento, que este nuevo año, en el cual vemos más cercana la Parusía de lo que estaba el año anterior, nos conceda perseverar en la Fe y la Caridad, a fin de merecer un día estar eternamente en las santas moradas.
  
Frater Jorge Rondón Santos
1 de Enero de 2018.
Circuncisión de Nuestro Señor y Octava de la Navidad.

sábado, 30 de diciembre de 2017

PRESBÍTERO CONCILIAR: «NO CREO EN EL CREDO»

«No debería tolerarse curas o confesores que estén tildados de herejía; y a los convencidos en ella habríase de despojar en seguida de todas las rentas eclesiásticas; que MÁS VALE ESTAR LA GREY SIN PASTOR, QUE TENER POR PASTOR A UN LOBO». (San Ignacio de Loyola, Carta a San Pedro Canisio, 13 de Agosto de 1554)
  
Traducción de la noticia publicada por Andrea Zambrano para LA NUOVA BUSSOLA QUOTIDIANA.
  
Crónicas de la neoiglesia: «Yo en el Credo no creo». Los fieles de la iglesia de San Roque en Turín, congregados para la misa de medianoche dejaron fugar una risotada de complicidad. Y así el párroco, don Chiaffredo Olivero, ha anunciado en sustitución la canción Dolce sentire, que en resúmen es un canto inspirado en el Cántico de las creaturas como sustituto del Credo que representa el fundamento de la fe de todo bautizado. 
   
Chiaffredo Olivero,
 
Ahora, se podría también refutar diciendo: «Bueno, con estas premisas, él salió vencedor. Años y años de intentar camuflar artículos incómodos o partes de la misa demasiado complicadas, y luego llega él con la solución gordiana: ¿Por qué no suprimirlos del todo?». Chapeau! (Para quitarse el sombrero), efectivamente… La mala teología que se come la doctrina ha llegado a un punto alto la otra noche durante una misa que sería eufemístico definirla como show: liturgia eucarística modificada sobre la marcha, comunión distribuida solo por los ministros extraordinarios, que también fue tomada por las manos de los fieles que personalmente la han mojado en el cáliz, un Padre nuestro compartido con la canción españolizante más profana calcada de Sound of silence de Simon & Garfunkel. Liturgia años ’70 en estado puro, faltando solamente los animadores de canto con pantalones de campana.
  
En cambio es el año del Señor 2017 que nos muestra la última frontera de la misa bricolaje, presentada con el rostro fresco y tranquilo de un párroco con 50 años de misa a sus espaldas (fue ordenado el 25 de Junio de 1967) que se proclama muy activo en lo social y que en aquellas latitudes es llamado en terminología eclesialmente correcta “un cura de calle”, porque se encarga de los migrantes y porque también ha dicho recientemente que quiere modificar el concepto de transubstanciación.
  
Obviamente criticarlo no se puede, un poco porque no se puede criticar a los clérigos que se dedican a lo social, también si en el tratar las cosas divinas utilizan azadón y pala, y también porque hoy, en la neoiglesia, no se puede poner la mira a quienes atentan contra la doctrina. Si acaso, se necesita punir a quienes sumisamente hacen notar que algo no marcha bien, como lo testifican las providencias tomadas frente a don Alessandro Minutella; o frente a una verdad inmutable de Dios sobre el hombrque no cambia, como a don Massimiliano Pusceddu.
   
La sorpresa arriva al minuto 26:50, luego de una homilía apostando a invitar a los padres a transmitir la fe a los hijos, pero «evitando hablarles del Infierno, que no aprovecha a nadie y hace mal».
  
El animador anuncia el canto del Credo: «Dolce sentire, página 39». Don Fredo ataca primero: «¿Sabéis por qué no digo el Credo? Porque no lo creo». Risotadas de los fieles. Luego reprende: «Si alguno lo entiende…, pero despues de tantos años concluí que es algo que no entiendo y que no puedo aceptar. Cantemos alguna otra cosa que diga las cosas esenciales de la fe».
  
En Turín las cosas no andaban tan mal. En Génova, por ejemplo, otro cura de frontera, pero con rúbrica fija en La Repubblica, don Paolo Farinella, ha anunciado en su columna del diario que canceló por este año las celebraciones de la Navidad, del 1 de Enero [Santa María Madre de Dios -en el calendario montiniano-] y del 6 de Enero (la Epifanía). En la práctica, dijo NO a las fiestas de precepto. ¿Por qué? Porque -dixit- la Navidad se ha convertido en «una fábula de pesebres con canciones de cuna y zampoñas, exclusivo apoyo de una economía capitalista y consumista, transformando por entero al Cristianismo en “religión civil”».
  
Curioso. También hace diez años, un pasado no muy lejano, un presbítero que se negaba a afirmar las verdades principales de la Fe Católica, o que aboliera a su placer las fiestas de precepto habría sido suspendido a divínis. Hoy, en cambio, quieren hacerle monseñor. O muchas veces no le sucederá nada. Quizá su obispo levante los brazos y suspire: «Sí, lo conozco, le he reclamado veinte veces, pero él procede así. En el fondo él es también un hijo mío». Humanamente comprensible, pero ¿seguros que no lo es del otro? En cambio el problema es tremendamente serio y no sólo para este pobre clérigo que admitiendo no aceptar las verdades de la Fe Católica reconoce simplemente que no tiene fe.
  
Pero también para las ovejas que le son confiadas: ¿Qué enseñar a los niños de catecismo si él admite primero que no tiene esta fe? ¿Y cuál fe? ¿De qué estamos hablando? ¿De un sentimiento vago y melifluo en la enseñanza de que amemos el bien?
  
La cuestión del Credo a su vez está estrechamente ligada con la Fe. Y no es casual que la Iglesia Católica dedique la primera parte del Catecismo al Símbolo de la Fe. Porque el Credo es “la respuesta del hombre a Dios”. Una respuesta que es la fe con la cual el hombre se somete plenamente a Dios, y que el primer artículo del Credo exhorta a la obediencia de la fe al ejemplo de Abrahán y de María. Creer en un solo Dios, en Jesucristo Hijo de Dios, en el Espíritu Santo. Y luego creer en todas las otras verdades bajo la forma de profesión de fe, desde la Encarnación a la Resurrección hasta la Comunión de los Santos y la Vida eterna.
  
¿Don Fredo y don Farinella quieren renunciar a toda esta colección orgánica de verdades que están bajo el nombre de Símbolo? Que lo hagan, pero ¿por qué utilizar el papel de pastores de almas para esto? Una vez se dijo: “ciegos que guían a otros ciegos”. ¿Qué le queda a un sacerdote que públicamente desconoce todo esto? Queda probablemente sólo su narcisista voluntad de poder imponer una religión en forma ideológica, que sin embargo es tremendamente humana, pero con el candor y el pacífico vigor del buen párroco tan comprometido. Es de lobos de este tenor travestidos cual cándidos corderitos que el fiel debe evitar. Porque están lentamente cortando la rama en la cual está sentado con ellos.
 
ACTUALIZACIÓN (12 de Enero de 2018): En ese mismo servicio litúrgico, Don Olivero inventó una nueva Plegaria Eucarística, y modifica arbitrariamente la Narración de la Institución (minuto 39 del vídeo, las novedades en cursiva): «mientras cenaba con sus discipulos aquella tarde tomó un pan, lo partió (Don Olivero fracciona el pan en este exacto momento) y lo dio diciendo: Tomad y comed todos: este es mi cuerpo, mi vida dada por vosotros» y: «Después de la cena tomó también una copa de vino, la dio a todos diciendo: Bebed, este cáliz es mi sangre para la nueva y eterna alianza: la he derramado por vosotros y por todos para el perdón de los pecados. Cuando os reunáis, haced este signo en memoria de mí». Prueba inequívoca de que el Novus Ordo es un servicio anticatólico e inválido.

BERGOGLIO: «¡DEJAD DE CORREGIRME!»

Traducción de la NOTA CÓMICA procedente de ECCLES IS SAVED.
  
«En estos días no puedo decir nada sin que algún tonto trate de corregirme», dijo Francisco Bergoglio en su discurso anual Odi et Omnes («Odio a todos») a los Católicos de todo el mundo. Una voz detrás suyo inmediatamente manifestó: «¡Sí, Vd. puede!».
  
«Santo Padre, debo recordarle que 2+2=5».
  
«Esto se está volviendo muy enervante. Cartas, llamadas telefónicas, e-mails, mensajes de texto, faxes, trinos, ladrillos que rompen la ventana con notas adheridas a ellos, tambores enviando “correcciones” en código Morse..., y todos con el mismo mensaje: que estoy haciendo algo mal. He recibido cinco grandes sacos de correspondencia esta mañana», continuó.
   
Un gangazo en las tiendas Gammarelli.
  
«Digo, esta mañana en el desayuno yo dije: “Se ve que lloverá luego”, y cinco minutos después, [Antonio] Spadaro se levantó...». «Diez minutos después», le acotaron. «Diez minutos después, con una corrección filial me dio el pronóstico del tiempo para Roma».
   
«Ahora no es el tiempo para la paz». Un cuervo y una gaviota se unen a atacar las palomas papales.
  
«Por supuesto que hace años estoy acostumbrado a recibir notas en tinta verde de personas como [Arturo] Sosa, [James] Martin, [Massimo] Faggioli, etc. Por ejemplo, dije algo en mi sermón sobre el rol de Jesús como el Mesías, y el P. James Martin me envió un mensaje de texto explicando que “Muchos estudiosos del Nuevo Testamento” creen ahora que Juan el Bautista era el Mesías. Pero estoy acostumbrado a eso».
   
En ese momento una flecha voló hacia el balcón del Vaticano y empaló el brazo del MC Guido Marini. Atada a la flecha estaba una nota: «No digas algo infaliblemente, tú estás obligado a hacerlo mal». Guido Marini, un hombre hecho a las crisis, calmadamente removió la flecha de su brazo y dijo: «Pienso que es para Vd., Santo Padre», antes de desplomarse al pavimento.
  
«Sólo es un rasguño, Santo Padre».
  
«Ha sido un año muy raro. Cardenales enviando Dúbia, afiches en los muros de Roma, correcciones filiales, ese libro The Dictator Pope, ...cualquiera pensaría que estaban tratando de decirme algo», concluyó.

jueves, 28 de diciembre de 2017

EL VALOR DE SAN ESTEBAN

«En estos tiempos de tanta flaqueza de energías, de tantos compromisos de consciencia, y de tantas consideraciones por motivos de conveniencia y de respeto humano, qué ejemplo de fortaleza cristiana nos ofrece el ejemplo de San Esteban, que de pie frente al sanedrín, sabe decir a los judíos las verdades más ardientes e, impertérrito prosigue hasta el fin una larga búsqueda, sellándola con su sangre». (Cardenal Alfredo Ildefonso Schuster OSB)

UN SERMÓN PROFÉTICO

El cardenal Clemente Augusto von Galen, opuesto a la política del régimen nazi y también a las exacciones de los Aliados sobre la Alemania vencida en la Segunda Guerra Mundial (lo que le valió el apodo de “León de Münster”), pronunció este sermón en la iglesia de San Lamberto en Münster el 3 de Agosto de 1941, denunciando la expropiación de bienes eclesiásticos, la política de eugenesia y el plan de eutanasia que fue impuesto por Adolfo Hitler para la mejora de la raza aria y la eliminación de la “vida indigna de la vida”. Un sermón que, más allá de su contexto histórico, es de contenido profético, ya que describe no sólo la creciente imposición del aborto, la eutanasia y la inmoralidad en nuestros países, sino también el ambiente de persecución a la Iglesia Católica por parte de una sociedad liberalizada y modernista que es acolitada por la pseudoiglesia vaticana.
 
SERMÓN DEL CARDENAL CLEMENTE AUGUSTO VON GALEN, PRONUNCIADO EL 3 DE AGOSTO DE 1941
 
Clemente Augusto von Galen, Arzobispo de Münster y Cardenal-presbítero de San Bernardo en las Termas
  
Lamentablemente debo comunicaros que también durante esta semana, la Gestapo ha continuado con su lucha por destruir la Iglesia Católica. El día miércoles 30 de julio, la Gestapo ha tomado posesión de la casa provincial de las Hermanas de Nuestra Señora en Mühlhausen, región de Kempen, que alguna vez perteneció a la diócesis de Münster. Las hermanas, muchas de las cuales provienen de nuestra diócesis de Münster, fueron desterradas en gran número y obligadas a abandonar su región el mismo día. Según noticias fidedignas, el día 31 de julio fue ocupado y desalojado también por la Gestapo el convento de los Misioneros de Hiltrup en Hamm. Los padres que lo habitaban fueron expulsados.
  
Ya el día 13 de julio, después de la expulsión de los Jesuitas y de las Misioneras Clarisas de Münster yo declaré públicamente aquí en la iglesia de San Lamberto que ninguno de los habitantes de estos conventos es culpable de alguna falta, o ha sido llevado a los tribunales, o acusado, o condenado.
  
Como he escuchado, se difunden actualmente rumores aquí en Münster asegurando que, especialmente los Jesuitas, se han hecho culpables por actuar contra la ley, incluso, que por haber traicionado a la patria han debido ser acusados y transportados a otro lugar. Declaro públicamente que eso es una calumnia infame de parte de otros conciudadanos en contra de nuestros hermanos y hermanas, que no podemos tolerar. Contra un muchacho que se atrevió a declarar estas cosas ante testigos he presentado una querella ante el magistrado. Quiero manifestar mi esperanza de que esta persona sea prontamente llamada a responder de sus actos y que nuestros tribunales tengan la valentía de hacer responsables y de castigar a quienes se atrevan a manchar la honra de ciudadanos inocentes, luego de haber padecido la expropiación de sus bienes. Animo a todos los que me escuchan, a todas las personas decentes a partir de hoy, a registrar inmediatamente el nombre y la dirección de los difamantes y de los testigos presentes cuando en su presencia se divulguen tales culpas en contra de los religiosos y religiosas expulsados. Espero que todavía haya aquí en Münster hombres que tengan el valor de colaborar para aclarar jurídicamente tales inculpaciones que envenenan a la comunidad, mediante la denuncia pública y personal, dando a conocer su nombre y, si es necesario haciendo la denuncia bajo juramento. A ellos les pido que si se llevan a cabo en su presencia tales inculpaciones contra nuestros religiosos, den aviso inmediato al párroco o al obispado, entregando una declaración escrita. Es algo que yo le debo a la honra de nuestros religiosos, de nuestra Iglesia católica, y también a la honra de nuestro pueblo alemán y de nuestra ciudad de Münster, preocuparme de hacer aclarar jurídicamente estos hechos y obtener el castigo de los calumniadores de nuestros religiosos.
  
[Seguía el Evangelio del 9º domingo post-Pentecostés, Lucas 19, 41–47: En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, lloró sobre ella y dijo: “Si tú hubieras reconocido en este día lo que te ayuda a vivir en paz! Pero ha permanecido oculto a tus ojos. Vendrán días sobre ti en que tus enemigos te rodeen con un muro, te encierren y te opriman por todos lados. Te derribarán junto a tus hijos y a tus muros y no quedará de ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo de la gracia”. Entonces, entró en el Templo y expulsó a los ladrones y comerciantes diciendo: “Está escrito: Mi casa es casa de oración, pero vosotros la habéis convertido en una cueva de ladrones”; y enseñaba diariamente en el Templo].
  
¡Mis amados hijos de la diócesis! Es un acontecimiento estremecedor el que anuncia hoy el Evangelio del domingo: ¡Jesús llora! ¡El Hijo de Dios llora! Quien llora, padece dolores, dolores en su cuerpo o en su corazón. Jesús no estaba padeciendo dolores en su cuerpo, y sin embargo lloraba. ¡Qué grande ha de haber sido el dolor del alma, el dolor del corazón, de éste el más valiente de los hombres para llegar a llorar! ¿Y por qué lloraba? Lloraba por Jerusalén, por la ciudad de Dios, santa y amada, la principal ciudad de su pueblo. Lloraba por sus habitantes, sus compatriotas, porque no querían reconocer lo que podía apartarlos del castigo determinado sólo por la sabiduría y la justicia divinas: “¡Si tú quisieras reconocer lo que te permite vivir en paz!”. ¿Y por qué no lo reconocen los habitantes de Jerusalén? Poco antes ya lo había dicho Jesús: “¡Jerusalén, Jerusalén, cuántas veces quise reunir a tus hijos como una gallina cobija a sus polluelos. Pero tú no has querido!” (Lucas 13, 34).
  
Tú no has querido. Yo, tu rey, tu Dios, yo sí quería! Pero tú no has querido. Cuán cobijado, cuán protegido está el pollito bajo las alas de la gallina; ella lo abriga, lo alimenta, lo defiende. Así quería protegerte yo a ti, cuidarte, defenderte contra toda adversidad. ¡Yo quería! ¡Tú no lo has querido!
  
Por eso llora Jesús, por eso llora este hombre fuerte, por eso llora Dios. Por la necedad, por la injusticia, por el crimen de no querer. Y por todo el mal que surge de esto, todo el mal que su sabiduría infinita ve venir, que su justicia debe permitir, cuando el hombre contrapone a los mandamientos de Dios, a las advertencias de su conciencia, a todas las invitaciones de su divino amigo, del mejor de los padres, su no–querer: “¡Si tú hubieras conocido hoy, en este día, lo que te ayuda a vivir en paz! ¡Pero no lo has querido!”. ¡Es espantoso, es algo increíblemente injusto y dañino que el hombre ponga su voluntad en contra de la de Dios! ¡Yo quería! ¡Tú no has querido! Por eso llora Jesús a la vista de Jerusalén.
  
¡Atentos cristianos que me escucháis! En la carta pastoral del episcopado alemán del 26 de junio de 1941 que fue leída en todas las iglesias católicas de Alemania el día 6 de julio de este año, se dice entre otras cosas:
“Ciertamente hay en la doctrina moral católica mandamientos positivos que son prescindibles cuando su cumplimiento está condicionado por dificultades muy grandes. Pero también hay obligaciones de conciencia que son santas, de las cuales nadie puede liberarse y que todos debemos cumplir cueste lo que cueste, incluso la vida. No, por ningún motivo y en ninguna circunstancia puede el hombre que no se encuentra en la guerra obligado a defenderse, matar vidas inocentes”.
 
El mismo día 6 de julio tuve razones para ilustrar de la siguiente manera las palabras de esta carta episcopal:
“Desde hace algunas semanas escuchamos noticias de que por orden de Berlín los pacientes de las clínicas de enfermos mentales y otros hospicios que ya están hace mucho tiempo enfermos y son seguramente incurables, son arrestados arbitrariamente. Con regularidad reciben luego los parientes, después de poco tiempo, el aviso de que el enfermo ha fallecido, de que su cadáver ha sido cremado y de que es posible pasar a recoger las cenizas. Es una sospecha generalizada y casi segura que estas innumerables muertes inesperadas de enfermos mentales no ocurren espontáneamente, sino que son producidas intencionalmente siguiendo una enseñanza que asegura que está permitido eliminar vidas así llamadas inútiles, es decir, matar personas inocentes si se piensa que su vida no vale nada para el pueblo y el país. ¡Una enseñanza espantosa, que pretende justificar el crimen de inocentes, que permite libremente la matanza de inválidos incapaces de trabajar, de tullidos, de enfermos incurables, de ancianos!”.
  
He escuchado de fuentes fidedignas que ahora en todas las instituciones que albergan a estas personas en la provincia de Westfalia, hay que hacer listas de estos pacientes, los así llamados “compatriotas improductivos”, para que sean trasladados y eliminados a la brevedad posible. Esta misma semana ya salió el primer transporte de la institución Marienthal, ¡cerca de Münster!
 
¡Hombres y mujeres alemanes! Todavía tiene validez el párrafo 211 del código penal que determina: “Quien mata premeditadamente a una persona, si ha llevado a cabo el crimen concientemente, será castigado con la muerte por este crimen”. Entonces, para proteger frente a este terrible castigo a quienes matan premeditadamente a estas pobres personas, miembros de nuestras familias, se organizan los transportes de determinados enfermos que lejos de su hogar son asesinados en otras instituciones. Se da como causa de la muerte cualquier enfermedad. Y como el cadáver se incinera inmediatamente, los parientes no pueden pedirle a la policía de investigaciones que compruebe si realmente la muerte ha sido a causa de una enfermedad y que determine la verdadera causa de la muerte.
  
Me han asegurado que ni de parte del ministerio del Interior, ni del ministro de Salud se disimula el hecho de que un gran número de enfermos mentales en Alemania son premeditadamente asesinados y que esta práctica continuará en el futuro.
  
El código penal dice en el artículo 139: “Quien se entere de que se planea un crimen con conocimiento de causa y omite dar cuenta de esto a las autoridades y a los afectados, será castigado”. Cuando supe del propósito de transportar enfermos de la institución de Marienthal para matarlos, escribí una carta certificada el día 28 de julio a la Fiscalía del Tribunal de Münster y al presidente de la policía de Münster en los siguientes términos:
“He recibido información de que en el curso de esta semana (se habla del 31 de julio) un gran número de pacientes de Marienthal, cerca de Münster, considerados “compatriotas improductivos”, serán transportados al sanatorio de Eichberg y luego, como ya se sabe con seguridad que ha ocurrido con pacientes de otras instituciones, serán premeditadamente asesinados. Puesto que un procedimiento así no sólo viola la ley divina y la ley natural, sino también debe ser castigado como crimen con la pena de muerte según el párrafo 211 del código penal, doy cuenta, como es mi deber, de acuerdo al párrafo 139 del código penal y solicito que se proteja irrestrictamente a los compatriotas amenazados, con medidas que impidan el transporte y el asesinato y que posteriormente se me dé cuenta de las medidas tomadas”.
 
No he recibido ningún informe de parte de la Fiscalía, ni de la policía.
  
Ya el 26 de julio yo había presentado la más seria protesta por escrito ante la administración provincial de la provincia de Westfalia, a cargo de las instituciones de los sanatorios a los cuales les han sido confiados los enfermos. ¡Mi protesta no ha servido de nada! El primer transporte de los inocentes condenados a muerte ya ha tenido lugar en Marienthal. ¡Y del sanatorio de Warstein ya han sido evacuados, como me han dicho, 800 enfermos!
  
Por eso debemos contar con que estos pobres e indefensos enfermos sean eliminados en breve tiempo. ¿Por qué? No porque hayan cometido un delito que amerite su muerte, no porque hayan atacado a sus cuidadores y enfermeros, de manera tal que a éstos no les haya quedado otra solución que atacar violentamente en defensa propia. Esos son casos en los cuales junto con matar al enemigo armado de la patria, está permitido en una guerra justa aplicar la violencia incluso hasta matar.
  
No, no es por estas razones que estos desgraciados enfermos deben morir, sino porque según un determinado servicio público, con el beneplácito de una determinada comisión, se han transformado en seres con una vida “sin valor”, puesto que según ese beneplácito pertenecen a los compatriotas considerados “improductivos”. Se juzga que: no son capaces de producir bienes, son como una máquina vieja que ya no funciona, como un caballo viejo incurablemente paralítico, como una vaca que ya no da leche. ¿Qué se hace con una tal máquina obsoleta? Se la reduce a chatarra. ¿Qué se hace con un caballo paralítico, con una res que ya no produce? No, no quiero concluir esta comparación – ¡así de terrible será hacerlo y utilizar su evidencia!
  
¡Aquí no se trata de máquinas, no se trata de un caballo, o de una vaca, cuya única finalidad es servir a los hombres, producir bienes para los hombres! Ellos se pueden eliminar, se pueden reducir cuando ya no cumplan esta finalidad. No, aquí se trata de seres humanos, de nuestros prójimos, ¡nuestros hermanos y hermanas! Pobres personas, personas enfermas, sí, improductivas, si se quiere. ¿Pero han perdido por eso su derecho a la vida? ¿Tenemos tú y yo derecho a vivir sólo mientras seamos “productivos”, sólo mientras seamos considerados como tales?
  
Pobres de nosotros si se llega a aceptar como principio fundamental que está permitido matar a las personas “improductivas”; ¡pobres de nosotros, cuando seamos viejos y débiles! Si está permitido matar a las personas “improductivas”, entonces, ¡pobres de los inválidos, que habiendo entregado sus fuerzas, sus huesos sanos a los procesos de la producción, quedaron ahí mismo inválidos! Si se puede eliminar violentamente a nuestros prójimos improductivos, entonces, ¡pobres de nuestros valientes soldados que regresan del campo de batalla como inválidos, y gravemente heridos!
 
Cuando se comienza a aceptar que los hombres tienen derecho a matar vidas “improductivas” –y cuando esto sucede con pobres e indefensos enfermos mentales– entonces se despenaliza básicamente el crimen frente a todos los que puedan parecer improductivos, es decir, los enfermos incurables, los inválidos imposibilitados de trabajar, los inválidos a causa de las guerras o de accidentes laborales, y todos nosotros cuando seamos ancianos y débiles, y por lo mismo incapaces de producir. Entonces sólo se necesita una orden secreta diciendo que lo que se decide respecto de los enfermos mentales hay que extenderlo a todos los otros improductivos, ya sean ellos enfermos del pulmón incurables, ancianos débiles, inválidos por causas de su trabajo, soldados gravemente heridos en la guerra. Entonces ninguno de nosotros, nadie, puede estar seguro de poder seguir viviendo. Cualquier comisión está facultada para ponernos en la lista de los improductivos, juzgándonos indignos de vivir, porque nuestra vida ya no vale nada. ¡Y ninguna policía podrá protegernos, y ningún tribunal se encargará del crimen buscando y castigando a los asesinos!
  
Si es así, ¿quién puede seguir confiando en los médicos? Tal vez ellos declaran al enfermo como “improductivo” y reciben la orden de matarlo. No podemos imaginarnos en qué medida se corromperán las costumbres, en qué medida va a crecer la desconfianza entre las personas, incluso en las familias, si se tolera esta práctica espantosa, si se la acepta y se la lleva a cabo. ¡Ay de las personas, ay de nuestro pueblo alemán si se viola el santo mandamiento de Dios: ”No matarás”, proclamado por Él como nuestro Dios y Creador e inscrito en la conciencia de los hombres en la teofanía del Sinaí, y si esta violación se tolera y se practica impunemente!
  
Quiero daros un ejemplo de lo que ocurre actualmente. Había en Marienthal un hombre de unos 55 años, campesino de una aldea del territorio de Münster –podría nombrarlo–, quien desde hacía algunos años padecía trastornos mentales y que por esa razón había sido llevado por el servicio provincial de salud al sanatorio de Marienthal para que lo cuidaran. No era un enfermo mental, recibía visitas y siempre se alegraba cuando sus parientes iban a verlo. Hace recién 14 días recibió la visita de su señora y de uno de sus hijos, quien es soldado y estaba de vacaciones en su casa. Este hijo ama profundamente a su padre enfermo, por eso la despedida fue muy difícil. Quién sabe si el soldado volverá alguna vez y podrá volver a ver a su padre, porque es posible que, luchando por su pueblo, caiga en el campo de batalla. El hijo, el soldado no volverá a ver seguramente a su padre en esta tierra, puesto que éste se encuentra en la lista de los improductivos. A un pariente que quiso visitarlo esta semana en Marienthal, le fue negada la visita con el argumento de que por orden del ministerio el enfermo ha sido evacuado. A dónde, no es posible saberlo. Dentro de pocos días les llegará un aviso a sus parientes. ¿Y qué dirá este aviso? ¿Nuevamente, como en otros casos, que el hombre ha muerto, que su cadáver ha sido cremado, que se pueden rescatar sus cenizas pagando una fianza? Entonces el hijo soldado que lucha por el pueblo alemán arriesgando su propia vida, no volverá a ver a su padre en esta tierra, ¡porque sus propios compatriotas alemanes lo han asesinado en su propia tierra!
 
Los hechos de los cuales yo hablo son reales. Puedo citar el nombre del enfermo, el de su señora, el de su hijo soldado, y también el lugar donde viven.
 
“¡No matarás!”. Dios ha escrito este mandamiento en la conciencia de los hombres mucho antes de que un código penal amenazara el crimen con la pena máxima, mucho antes de que la fiscalía estatal y los tribunales investigaran y castigaran el crimen. Caín, quien mató a su hermano Abel, fue declarado criminal mucho antes de que existieran la institución del estado y de los tribunales. Y él, acosado por su propia conciencia, reconoció: “Mi falta es más grande que el perdón que yo pudiera obtener…todo el que me encuentre me matará por criminal” (Gen. 4, 13).
 
“¡No matarás!” Este mandamiento de Dios, el único Señor que posee el derecho de decidir acerca de la vida y de la muerte, ha sido inscrito en el corazón de los hombres desde el principio, muchísimo antes de que el mismo Dios les anunciara a los hijos de Israel en el Sinaí su código moral con esas breves sentencias lapidarias, grabadas en la piedra, que la Biblia ha conservado, que nosotros aprendimos en el catecismo siendo todavía niños.
 
“¡Yo soy el Señor, tu Dios!”. Así se introduce este mandamiento inamovible. “¡No tendrás otros dioses junto a mí!”. El Dios único, supramundano, todopoderoso, sapientísimo, infinitamente santo y justo es quien nos ha dado estos mandamientos, ¡nuestro Creador y único Juez! Por amor a nosotros ha inscrito Él estos mandamientos en nuestro corazón y nos los ha dado a conocer, porque ellos responden a la esencia de nuestra naturaleza creada por Él, son las normas indispensables para llevar una vida personal y comunitaria según la razón, agradable a los ojos de Dios, que procure la salud de todos y sea santa.
  
Dios nuestro Padre quiere reunirnos a nosotros, sus hijos, mediante estos mandamientos como la gallina reúne a sus pollitos bajo sus alas. Y si nosotros los hombres seguimos estas órdenes, estas invitaciones, este llamado de Dios, entonces estamos protegidos, cuidados, defendidos del mal y de la perversidad amenazante, tal como los pollitos bajo las alas de la gallina.
  
“¡Jerusalén, Jerusalén, cuántas veces he querido reunir a tus hijos como la gallina reúne a sus pollitos bajo sus alas. Pero tú no has querido!” ¿Acaso esto debe repetirse nuevamente en nuestra patria Alemania, en nuestro terruño de Westfalia, en nuestra ciudad de Münster? ¿Cómo es la situación en Alemania? ¿Cómo estamos nosotros comportándonos respecto de nuestra obediencia a los mandamientos divinos?
  • El octavo mandamiento: “¡No darás falso testimonio, ni mentirás!”. ¡Tan frecuentemente transgredido, con desvergüenza y públicamente!
  • El séptimo mandamiento: “¡No robarás!”. ¿Quién tiene la seguridad de poder conservar sus bienes, viendo cómo se expropia caprichosamente y sin consideración a nuestros hermanas y hermanos pertenecientes a Órdenes religiosas? ¿Qué propiedad está hoy protegida, si lo que se ha expropiado ilegalmente no se devuelve?
  • El sexto mandamiento: “No cometerás adulterio”. Pensad en las indicaciones y garantías de la tristemente célebre Carta abierta del hoy desaparecido Rudolf Heβ, publicada en todos los diarios, acerca de la libertad para las relaciones sexuales y la maternidad fuera del matrimonio. ¡Y qué más en cuanto a desvergüenza y perversidad se puede leer, observar y saber acerca de esto también en Münster! A cuánta desvergüenza en el vestir ha debido acostumbrarse la juventud. ¡Es la preparación para los posteriores adulterios! Porque se destruye el pudor, que es el muro protector de la pureza.
  • Y ahora se sepulta también el quinto mandamiento: “No matarás”, y se lo pasa a llevar ante los ojos de quienes deben preocuparse por la protección de la legalidad y de la vida, puesto que se toman atribuciones para matar prematuramente a gente inocente, enferma, sólo porque esas personas son improductivas, y no pueden contribuír en la producción de bienes.
  • ¿Y qué sucede con el cumplimiento del cuarto mandamiento, que exige respeto y obediencia a los padres y superiores? Ya se ha resquebrajado ampliamente y se sacude cada vez más la autoridad de los padres, mediante todas las exigencias que se imponen a la juventud en contra de la voluntad de los padres. ¿Creéis acaso que se va a mantener el respeto y la obediencia conciente ante la autoridad del Estado si se continúa violando los mandamientos de Dios, la autoridad suprema, si se continúa atacando y destruyendo la fe en el Dios único y soberano, Señor del cielo y de la tierra?
  • En Alemania y también aquí en Münster ya se ha suspendido ampliamente en la opinión pública el seguimiento de los tres primeros mandamientos. ¡Cuántos son los que desacralizan el domingo y los días de fiesta y reniegan del servicio a Dios! ¡Y de qué manera se burla, se abusa y se deshonra el Nombre de Dios!
  • Y el primer mandamiento: “¡No tendrás otros dioses fuera de mí!”. En lugar del Dios único, verdadero y eterno, se fabrican según su capricho ídolos propios, para adorarlos: ya sea la naturaleza, o el Estado, o el pueblo, o la raza. ¡Y cuántos hay cuyo dios es, según las palabras de San Pablo en Filipenses 3, 19 el propio bienestar, al cual sacrifican todo, incluso la honra y la conciencia, cuyo dios es la satisfacción de los placeres, la ambición del dinero, la ambición del poder! Entonces es cuando cada uno cree poder convertirse en señor y dueño de la vida y de la muerte de su prójimo.
  
Cuando Jesús llegó a Jerusalén y vio la ciudad, lloró sobre ella diciendo: “Si tú conocieras todavía hoy, en este día, lo que te sirve para vivir en paz. Pero está oculto a tus ojos. Mira, vendrán días sobre ti en que tus enemigos te pisotearán a ti y a tus hijos, en que nodejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has reconocido el día de tu visitación”.
  
Con sus ojos corporales Jesús vio entonces sólo los muros y las torres de la ciudad de Jerusalén, pero su divina sabiduría vio más allá, más profundamente y reconoció la verdadera situación de la ciudad y de sus habitantes: “¡Jerusalén, cuántas veces he querido recoger a tus hijos como la gallina reúne a sus pollitos bajo sus alas, pero tú no has querido!”. Este es el gran dolor que oprime el corazón de Jesús, que arranca lágrimas a sus ojos. ¡Yo quería para ti lo mejor. Pero tú no quieres!
   
¡Jesús ve el pecado, el horror, la delincuencia, la maldición que esta negativa trae consigo! ¡El hombre pequeño, la creatura falible se opone con su voluntad de creatura a la voluntad de Dios! ¡Jerusalén y sus habitantes, que son su pueblo escogido y predilecto, oponen su voluntad contra la voluntad de Dios! ¡Se enfrentan necia y perversamente a la voluntad de Dios! Y por eso Jesús llora, llora por el abominable pecado y por el inevitable castigo. ¡Dios no permite que se burlen de Él!
  
¡Cristianos de Münster! En su eterna sabiduría, ¿vio en ese entonces el Hijo de Dios solamente a Jerusalén y sus habitantes? ¿Lloró sólo por Jerusalén? ¿Es el pueblo de Israel el único que recibe el amor paternal y maternal de Dios, el único al cual Dios protege y atrae hacia sí? ¿Es él el único pueblo que no ha querido? ¿Que ha rechazado la verdad de Dios, despreciando sus mandamientos y lanzándose así al abismo? ¿Acaso Jesús, Dios sapientísimo, no vio entonces también a nuestro pueblo alemán, nuestra tierra de Westfalia, nuestra región de Münster, la zona del bajo Rin? ¿Lloró acaso también por nosotros? ¿Por Münster? Desde hace más de mil años, Él ha enseñado a nuestros antepasados y a nosotros su verdad, nos ha guiado con su ley, nos ha alimentado con su gracia, nos ha cobijado como la gallina cobija a sus pollos bajo sus alas. Vio el omnisapiente Hijo de Dios en ese entonces que en nuestros tiempos también tendría que pronunciar sobre nosotros el juicio: “¡Tú no has querido! Mirad, ¿también los hogares vuestros serán aniquilados?”. ¡Qué terrible sería esto!
  
¡Amados cristianos! ¡Espero que todavía sea tiempo, pero es ya la última hora! Que reconozcamos, hoy, en este día, lo que nos sirve para vivir en paz, lo único que puede salvarnos y preservarnos del castigo divino: que sin dudas y sin excepciones aceptemos y confesemos mediante nuestra vida la verdad revelada por Dios. Que hagamos de los mandamientos divinos los hilos conductores de nuestra vida y que tomemos muy en serio las palabras: ¡antes morir que pecar! Que en la oración y en la penitencia sincera supliquemos el perdón y la misericordia de Dios para nosotros, nuestra ciudad, nuestra tierra, nuestro amado pueblo alemán. Pero quien quiera continuar desafiando al castigo divino, quien se burla de nuestra fe, quien desprecia los mandamientos de Dios, quien hace causa común con aquellos que apartan a nuestra juventud del cristianismo, que les roban a nuestros religiosos y los destierran, que entregan a la muerte a personas inocentes, nuestros hermanos y hermanas, con esa gente no queremos tener contacto, y queremos alejarnos nosotros y los nuestros de su influencia, a fin de que no nos contagiemos con su manera de pensar y de actuar adversa a Dios, para que no nos hagamos también culpables y dignos del castigo que el Dios justo debe impartir y va a impartir a todos los que igual como la desagradecida ciudad de Jerusalén no quieren lo que Dios quiere.
 
¡Oh Dios, permite que todos nosotros hoy mismo, antes de que sea demasiado tarde, reconozcamos lo que nos ayuda a vivir en paz! ¡Oh Sagrado Corazón de Jesús, afligido hasta las lágrimas por la ceguera y los crímenes de los hombres, ayúdanos con tu gracia a aspirar siempre a lo que a Ti te agrada, a renunciar a lo que te desagrada, a fin de que podamos permanecer en tu amor y encontrar la paz para nuestras almas! Amén.
  
Fuente original: Diócesis de Münster. Traducción: Sor Úrsula Tapia Guerrero OSU, Santiago de Chile.