viernes, 24 de marzo de 2017

EL ÁNGELUS


Por el rezo del Ángelus, con la contrición debida, hay indulgencia de 100 días cada vez que se reze. Plenaria al mes, con las condiciones de costumbre.
  
In nómine Patris, et Fílii , et Spíritus Sancti. Amen.
  
V. Ángelus Dómini nuntiávit Maríæ.
R. Et concépit de Spíritu Sancto.
Ave María, gratia plena; Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui Jesus. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hóra mortis nostræ. Amen.
   
V. Ecce ancílla Dómini.
R. Fiat mihi secúndum verbum tuum.
Ave María, gratia plena; Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui Jesus. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hóra mortis nostræ. Amen.
  
V. Et Verbum caro factum est. 
R. Et habitávit in nobis. 
Ave María, gratia plena; Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui Jesus. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hóra mortis nostræ. Amen.
  
V. Ora pro nobis, Sancta Dei Génitrix.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
  
Oremus: Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine, méntibus nostris infúnde: ut, qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui Incarnatiónem cognóvimus, per Passiónem ejus et Crucem ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per Chrístum Dóminum nóstrum. Amen.
 
In nómine Patris, et Fílii , et Spíritus Sancti. Amen.
  
Desde las 12:00h del Sábado Santo hasta las 12:00h del Sábado infraoctava de Pentecostés (Sábado de las segundas Témporas), el Ángelus es remplazado por el Regína Cœli:
 
In nómine Patris, et Fílii , et Spíritus Sancti. Amen.
 
V. Regína cœli, lætáre; allelúja.
R. Quia quem meruísti, portáre; allelúja.
  
V. Resurréxit sicut díxit; allelúja.
R. Ora pro nobis Deum; allelúja.
  
V. Gáude et Lætáre, Virgo María; allelúja.
R. Quia surréxit Dóminus vere; allelúja.
  
Orémus: Deus, qui per resurrectiónem Fílii tui Dómini nostri Jesu Christi mundum lætificáre dignátus es, præsta quǽsumus, ut per ejus Genitrícem Vírginem Maríam perpétuæ capíamus gáudia vitæ. Per Chrístum Dóminum nóstrum. Amen.
  
In nómine Patris, et Fílii , et Spíritus Sancti. Amen.

miércoles, 22 de marzo de 2017

BEATO EELKO DE LIDLUM, MÁRTIR

  
Su vida la escribió Leonius Sibrand para el Martirologio Nobertino en 1580. Eelko Liaukama nació en Frisia, de una familia de campesinos acomodados, de niño fue pastor, joven aún entró al monasterio premonstratense de Lidlum, Holanda, donde fue elegido abad por su honestidad, sencillez y austeridad. Se dedicó a recorrer la región, donde había varios solitarios o cenobitas por propia inspiración. En las visitas les exhortaba, corregía o daba normas de vida. A otros los integró a su monasterio, viviendo plenamente la espiritualidad premonstratense. Era un verdadero padre, caritativo, pero inflexible en el cumplimiento de la Regla y la integridad de vida.
  
El monasterio de Lidlum era muy rico, con varias granjas en explotación, donde por razones prácticas vivían monjes-laicos que cuidaban de la granja. Según la costumbre medieval, estos monjes estaban sujetos a la abadía madre y no constituían un monasterio ni priorato aparte. Más de una granja dio dolores de cabeza a las abadías por cuestiones de desobediencias, trapicheos y negocios a espalda del abad. Una de estas granjas díscolas fue la Boxum, perteneciente a la abadía de Lidlum. Los siervos de esta granja le rogaron a Eelko que visitara a los monjes de esta localidad, que vivían una vida relajada y llena de vicios mundanos, esquilmando de impuestos a los campesinos. Eran conocidos por borrachos, vagos y lascivos. Así lo hizo Eelko, llegó a Boxum el Sábado Santo de 1322 (ese año cayó en 22 de Marzo) y encontró a sus monjes de cena y bebiendo vino en grandes cantidades. Fue bien recibido, esperando ganarle a su mundanidad, le sirvieron buena comida y bebida. Eelko solo bebió el vaso de vino rebajado con agua que permitía la Regla, sin comer nada y escondiendo la bebida (suponemos que le darían botas de vino) en la manga del hábito, lo que fue visto por dos monjes que lo interpretaron como que era un avaro y comilón más.
 
Al cabo de un rato, Eelko dijo sentirse mal de tan opípara cena y se retiró a su celda. Los monjes continuaron su francachela un rato, hasta que aquellos dos se acercaron a la celda del santo con los demás monjes, para reciminarle su “avaricia” y amor a la bebida. Él les dijo “Hijos míos, ¿cuándo me visteis borracho?”. Ellos le recriminaron que tenía la boca llena de pobreza y austeridad, pero la manga de su hábito era la prueba de su acusación, y para probarlo uno de los monjes le sacudió la manga y ¡milagro! cayeron rosas. Lo acusaron de hechicero y mago. Uno de ellos tomó una vara y le golpeó fuertemente, rompiéndole la cabeza y “salpicando con los sesos y la sangre las paredes encaladas”, según dice Dries van den Akker, jesuita que también recopiló y escribió su vida. Así pues, lo asesinaron y luego arrojaron su cadáver a un canal por la ventana, pensando que podrían quedar impunes cuando la corriente llevase el cadáver. Pero al otro día, mañana de Pascua, una mujer vio su cadáver flotando y lleno de luz en la superficie del río. Dio la voz y los monjes fueron juzgados.
  
Los premonstratenses de Lidlum se llevaron el cuerpo y lo pusieron en veneración, considerándolo santo y mártir. Su culto se conservó hasta el siglo XVI, pero la “reforma” protestante acabó con él, desapareciendo el cuerpo y la devoción.

martes, 21 de marzo de 2017

UN ILLUMINATI MENOS EN LA TIERRA

Mientras dormía en su casa “Hudson Pines” de Pocantico Hills, Nueva York, falleció ayer 20 de Marzo de 2017, el multimillonario estadounidense David Rockefeller Aldrich a los 101 años, de una insuficiencia cardíaca.
 
David Rockefeller era nieto del magnate petrolero John Davidson Rockefeller Sr., y como parte de los trece linajes Illuminati, fue miembro del Club Bildeberg, afín al Consejo de Relaciones Extranjeras y fundador de la Comisión Trilateral, organización que pretende acelerar el establecimiento del Nuevo Orden Judeomasónico-Comunista Mundial a través del dominio de las megacorporaciones sobre la economía y la política, eliminando los Estados nacionales. Él mismo llegó a definir el programa de esa organización en sus memorias, así:
“Algunos incluso creen que somos parte de una cábala secreta que trabaja contra los mejores intereses de los Estados Unidos, calificando a mi familia y a mí mismo como ‘internacionalistas’ y acusándonos de conspirar con otros alrededor del mundo para construir una estructura política y económica global más integrada en un mundo unficado. Si ese es el cargo, me declaro culpable y estoy orgulloso de ello”.
 
QUE SU ALMA ARDA EN EL INFIERNO POR TODA LA ETERNIDAD.
  
Había un hombre rico, cuyas tierras dieron una gran cosecha. El rico se puso a pensar: ‘¿Qué haré? ¡No tengo donde guardar mi cosecha!’ Y se dijo: ‘Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes en los que guardar toda mi cosecha y mis bienes. Luego me diré: Amigo, ya tienes muchos bienes guardados para muchos años; descansa, come, bebe y goza de la vida’. Pero Dios le dijo: ‘Necio, esta misma noche será pedida tu alma: y lo que guardaste, ¿para quién será?Eso le pasa al hombre que acumula riquezas para sí, pero no es rico delante de Dios”. (Lucas 12, 16-21)

lunes, 20 de marzo de 2017

JUAN CALVINO, EL TIRANO DE GINEBRA

   
Juan Calvino adolece del mismo orgullo que el señor Martín Lutero. A los 26 años, sin ninguna formación teológica seria, publica su Institútio Christiánæ Religiónis, en que abraza toda la doctrina necesaria para la salvación y traza la carta de navegación por la cual orientará, en las más sublimes e intrincadas cuestiones del dogma y de la moral, toda su actividad de reformador improvisado. Para este joven de 5 lustros, ¡toda la Iglesia romana, todos los Santos Padres erraron groseramente en la interpretación del Evangelio! Él solo, en tres años de estudio privado y hecho apresuradamente, elevóse al concepto genuino de las grandes verdades ignoradas por el mundo entero. Y el faro luminoso que brilla solitario en la oscuridad universal. Hablando de la satisfacción o reparación de los pecados cometidos, escribe:
“Poco me turba o mueve lo que me encuentro a cada paso de los escritos de los antiguos respecto a la satisfacción. Veo en efecto que muchos de ellos, antes, hablando francamente, casi todas aquellas obras que han llegado a nosotros están desviadas, en este punto, de la verdad” (1). 
  
¡Ay de quien se atreva a discordar del joven doctor! Estultos, locos, frenéticos, sofistas, ebrios, furiosos, sacrílegos, rábulas, sicofantes, bestias fieras, ateos, asnos, cerdos, son los delicados epítetos con que él mima a sus mais venerandos adversarios (2). Todo su estilo está engastado con estas gemas preciosas.
 
Enfermaba en Ratisbona en 1541 el célebre teólogo Juan Eck. Calvino escribió: “Dicen que Eck convalecerá: El mundo aún no merece ser liberado de esta bestia salvaje” (3). ¿Estas palabras propias de un gamberro dicen bien de un restaurador del “cristianismo evangélico”?
 
Pero los excesos de su intolerancia no se quedaban en palabras. Él, que para impugnar la Iglesia Católica reclamó todas las libertades y todas las licencias, mal que firmó su poder en Ginebra, instituyó una inquisición ante la cual empalidecen los mayores rigores del Santo Oficio español. Penas severísimas a quien volviese al catolicismo, a quien no asistiese a los sermones de los nuevos predicantes, a quien osase proferir palabra contra sus doctrinas o a su intangible persona:
“Il faisait soigneusement enregistrer, depuis des années, les moindres propos tenus contre lui ou contre sa doctrine de la prédestination, avec laquelle il s’etait tellement identifié, qu’il était aussi dangereux de parler contre ce dogme que contre lui. Les pauvres étaient traînés dans les cachots, fouettés, bannis, promenés par la ville en chemise et nu-pieds, une torche à la main, pour expier ce qu’il lui plaisait d’appeler des blasphèmes” [Por años, hizo que la gente reportara detalladamente la menor palabra contra él o contra su doctrina de la predestinación, con la cual se identificó a tal punto que era tan peligroso hablar contra este dogma que contra él. Los pobres eran arrojados a prisión, azotados, avergonzados, paseados por las calles descalzos y vistiendo cilicio y cargando una antorcha en la mano para expiar lo que él arbitrariamente llamaba blasfemias] (4).
  
Sebastián Castellion, rector del Collège de Genève [actual Collège Calvin, N. del T.] y otrora amigo del reformador, porque de él discordó en algunos puntos de doctrina, fue acusado, destituido de su cargo y expulsado de Ginebra. Pedro Ameaux, senador, por haber proferido en un banquete, entre las alegrías del vino, algunas palabras contra Calvino, fue encarcelado y condenado a la más humillante de las reparaciones (5). El carmelita apóstata Jerónimo Hermes Bolsec, por el gran delito de haber juzgado como falsa la doctrina calvinista de la predestinación, después de varias semanas de prisión, fue condenado al destierro. Otros, más infelices, pagaron con la vida la imperdonable osadía de contrariar al tiranete de Ginebra. Jaime Gruet, por haber acusado al reformador, después de ser sometido a tortura, fue decapitado en 1547. Miguel Servet, médico español, por haber negado la Trindad y censurado algunas opiniones del amo, a pesar de protestar que no había cometido ningún crimen en Ginebra y de pedir en vano se le concediese un abogado, fue preso y mandado a la hoguera. En un opúsculo especial, intentó Calvino justificar su proceder ante la Europa. Sus colegas Felipe Melanchton, Enrique Bullinger y Wolfgang Músculo aplaudieron la energía de su actitud (6). De una pena semejante a la de Servet se escapó el italiano Juan Valentín Gentile, mediante humildes súplicas; más tarde, sin embargo, fue decapitado en Berna.
 
Causa horror revisar los procesos criminales de Ginebra, durante el gobierno de este “sacerdote tirano que sometió a Ginebra a la más infame servidumbre” (7). “En cuanto al número de estos autos de fe que pudieran haber normalmente al año en una ciudad era fácilmente sobrepasado en un mes, o puede decirse que en una semana, bajo el reinado de Calvino. A menudo habían muchos espectáculos de este género en un mismo día” (8). Más aún, “dos años de reinado de Calvino produjeron 414 procesos criminales... Hubo cientos de procesos de esta clase por año en esta épocas que algunos se atreven a llamar las más bellas páginas de nuestra historia” (9). El mismo autor en otra obra, hablándonos de las penas capitales, dice: "Estas ejecuciones, de las cuales 30 fueron de hombres y 28 de mujeres, se reparten también según la naturaleza del suplicio: 13 personas colgadas, 10 decapitados, 65 descuartizados por demás, y 35 quemados vivos después de la amputación de su mano derecha, y otros tras ser atenazados con pinzas ardientes al rojo vivo” (10). “Nosotros pensamos que fue así para edificar al lector sobre la dulzura, la integridad y las pretendidas altas luces de la justicia calvinista, en una época donde ella todavía tenía, en su propio interés, los miramientos para conservar. Uno puede, después de esto, hacerse una de idea de lo que ella fue hasta que su jefe se vio como señor de la situación, hasta que el verdugo le ordenó tener siempre su espada en la mano, a la época en fin, donde la media de procesos, en vez de ser de 40 a 50 por año, era de 200 a 300” (11).

En la ceguera de su orgullo, el jefe del protestantismo suizo cayó en las más extravagantes ridiculeces. He aquí una muestra de sus prohibiciones moralizantes: “Se prohíben en los banquetes de bodas, todas las confituras, excepto las almendras, con pena de 60 soles ginebrinos” (12). “Toda especie de esparcimiento fue proscrita como invención del diablo, bajo penas muy severas, y sobre todo el juego, las canciones y la danza” (13). “Llegó a destruir toda especie de libertad, que incluso prohibió beber de una fuente en la montaña, que tenía la reputación de curar las fiebres, creyendo que era una forma de idolatría. Hubo muchas denuncias e interrogatorios contra personas que fueron arrestadas por curarse de esta manera (año 1556)” (14). Calvino, como también los demás reformadores, fue un gran supersticioso. Y este es el hombre que el señor Eduardo Carlos Pereira de Magalhães [pastor presbiteriano brasileño autor de O problema religioso na América Latina, contra el cual se dirige el libro A Igreja, a Reforma e a Civilização del padre Franca, N. del T], en una comparación cuya irreverencia raya con la blasfemia, no duda en asemejar al “Pablo del cristianismo restaurado, del que Lutero era su Pedro”, p. 53. g 7 (15).
  
PADRE LEONEL FRANCA SJ. A Igreja, a Reforma e a Civilização (Séptima edición). En Obras Completas, tomo II. Livraria Agir Editôres, Río de Janeiro, 1958, págs. 188-191. Imprími Potest del Padre José da Frota Gentil SJ, 24-IX-1957.
  
NOTAS DEL ORIGINAL PORTUGUÉS
1. Juan Calvino, Institución de la Religión Cristiana, Libro Tercero, cap. IV, n. 38; Opera Omnia, tomo II, p. 489.
2. El calvinista e ilustrado Rousseau se pregunta:
“Quel homme fut jamais plus tranchant, plus impérieux, plus décisif, plus divinement infaillible, à son gré, que Calvin, pour qui la moindre opposition qu’on osait lui faire était toujours un œuvre de Satan, un crime digne du feu?” [¿Hubo jamás un hombre más incisivo, más imperioso, más decisivo, más divinamente infalible, en su opinión, que el mismo Calvino, para quien la menor oposición que se osara en levantar contra él era siempre una obra de Satán, un crimen digno del fuego?] (Jean Jacques Rousseau, Lettres de la Montagne, tomo I. Ámsterdam, 1764, p. 103).
Observe el lector cómo todos estos enemigos de la infalibilidad constituida por Jesucristo se van trepando a las alturas de oráculos divinos en nombre del libre examen. ¡Qué ironía! ¡Qué terrible castigo infligido a la soberbia por la justicia inmanente de las cosas, que es la expresión de la Providencia en el gobierno de la humanidad!
3. Opera Omnia, tomo II, p. 217.
4. Jacques Augustin Galiffe, Notices génealogiques sur les familles genévoises, tomo III. Ginebra, 1836, p. 545. Es de advertir que el autor es protestante.
5. He aquí los términos de la sentencia oficial, proferida el 8 de Abril:
“Qu’il soit condamné à devoir faire le tour à la ville en chemise, tête-nue, une torche allumée à la main, et puis, devant le tribunal, venir crier merci à Dieu et à la justice, les genoux en terre, confessant avoir mal et méchamment proféré les dites paroles vilaines, en étant déplaisant d’icelles avoir dites, le condamnant aussi à tous les dépens et que la sentence soit proférée publiquement” [Que sea condenado a caminar alrededor de la ciudad en camisa, con la cabeza descubierta, portando una antorcha encendida en su mano, y después, ante el tribunal, deberá suplicar misericordia a Dios y a la justicia, de rodillas y confesanr haber proferido impía y maliciosamente haber dicho las dichas palabras viles, y de estar arrepentido de haberlas dicho. Sea condenado también a pagar las costas procesales y que la sentencia sea públicamente anunciada]. (Jean Barthélemy Galiffe, Nouvelles pages d’histoire exacte soit le procès de Pierre Ameaux, 1863, p. 60).
6. Citemos apenas a Melanchthon, el "manso" Melanchthon que escribía a Calvino: “La Iglesia, hoy y siempre, te debe y deberá eterna gratitud” (Corpus Reformatórum, tomo VIII, pág. 362); a Bullinger en 1555: “fue justa la sentencia contra Servet... y admírome como haya todavía quien repruebe su severidad” (Ibíd., tomo VIII, pág. 523); y dos años más tarde, en 1567: “condenando a Servet, los magistrados de Ginebra dejan a los postreros memorable ejemplo de piedad” (Ibíd., tomo IX, p. 133).
7. Jacques Augustin Galiffe, Notices génealogiques..., tomo III, p. 338.
8. Jean Barthélemy Galiffe, Nouvelles pages d’histoire exacte..., pp. 105-106.
9. Jacques Augustin Galiffe, Notices génealogiques..., tomo III, p. 344.
10. Jean Barthélemy Galiffe, Nouvelles pages d’histoire exacte, p. 100. “Entre 1542 y 1546, que fue el periodo más blando de su gobierno, contamos 58 ejecuciones, 76 destierros y 900 arrestos” (Louis Jeantet, Histoire de la persécution religieuse à Genève. Ed. Lecoffre, París 1879, p. 473).
10. Jean Barthélemy Galiffe, Nouvelles pages d’histoire exacte, p. 105.
12. Canónigo François Fleury, Calvin à Genève, Quelques pages de sa vie à l’occasion du 300me anniversaire de sa mort, par un genevois. Ginebra, 1864, art. 141.
13. Jacques Augustin Galiffe, Notices génealogiques..., tomo III, p. 381. A pesar de estas medidas severas de la policía reformadora, la inmoralidad caló en Ginebra como en todos los lugares donde prevaleció la Reforma: “Al final de la carrera del reformador... la inmoralidad..., de pronto, tuvo su apogeo. El sistema de represión había tenido un mal suceso” (Jean Barthélemy Galiffe, Quelques pages d’histoire exacte sur les procès criminels intentés à Genève, en 1547. Ginebra, 1862, p. 95). “Jamás la inmoralidad secreta fue tan grande en Ginebra, como lo fue precisamente en la época que debía ser más que las otras como piedra de toque para este mismo sistema, aplicado exclusivamente a quienes estuvieran censados y se sometieran voluntariamente a él” (Ibíd., p. 96. Cfr. Jean Barthélemy Galiffe, Nouvelles pages d’histoire exacte, pp. 96-98).
14. Jacques Augustin Galiffe, Notices génealogiques..., tomo III, p. 328. Sobre los excesos y tiranía de Calvino en Ginebra, cfr. J. B. Galiffe, Quelques pages d’histoire exacte sur les procès criminels intentés à Genève, en 1547, contre Ami Perin et Laurent Maigré. Memorias del Instituto Nacional Ginebrino, 1862; En Nouvelles pages d’histoire exacte soit le procès de Pierre Ameaux, Memorias del Instituto Nacional Ginebrino, 1863; Franz Wilhelm Kampschulte, Johann Calvin, seine Kirche und sein Staat in Genf, Leipzig, 1869; Canónigo François Fleury, Calvin à Genève, Quelques pages de sa vie à l’occasion du 300me anniversaire de sa mort, par un genevois. Ginebra, 1864.
15. De los colaboradores de Calvino me contentaré con la observación de Galiffe: “Muchos de los colegas del reformador tienen historias muy escandalosas cuyos detalles no pueden entrar en una obra destinada a los dos sexos: yo podría publicar algunas historias en latín para la edificación de los tartufos”. Notices génealogiques..., tomo III, p. 381, nota.

LA EDAD Y LA DIMENSIÓN DEL UNIVERSO NO SON UNA OBJECIÓN A DIOS, TAMPOCO

Tomado de RADIO SPADA. Traducción nuestra.
  
Creación de las estrellas (Mosaico de la catedral de Monreale)

Nota del original italiano:Encontramos en el sitio Unión de Cristianos Católicos Racionales este interesante artículo. Si bien de este sitio nos separa un océano ideal, queremos republicarlo para nuestros lectores. Al mismo tiempo remitimos –sobre un tema que afianza ineludiblemente estos argumentos– al libro DIOS accesible a todos. Prueba de su existencia que racchiude todas las otras, desde la del movimiento local hasta la de los frutos de la santidad. EL MÁS NO VIENE DE LO MENOS, del P. Reginald Garrigou-Lagrange OP.
   
El Universo ha aparecido hace millardos de años y la existencia humana parece verdaderamente un simple blip (destello) sobre el calendario cósmico, existen un gran número de galaxias, enorme cantidad de estrellas, planetas y otras entidades astronómicas, la tierra misma tiene millardos de años pero los seres humanos han iniciado a existir solo por un período relativamente reciente de tiempo.
   
Estas evidencias científicas son estadísticamente las más recurridas por las personas de fe atea cuando justifican su posición existencial. Pero, es a través de la investigación científica que se puede replicar: John Barrow y Frank Tipler, en su tesis intitulada “El principio antrópico” (Adelphi 2002), han explicado bien que las dimensiones y la edad del Universo son precisamente lo que deberíamos observar. De hecho, un universo correspondiente a fechas diferentes habría quedado vacío y deshabitado porque en un tiempo más breve de 15 millardos de años los elementos pesados (oxígeno y carbono), indispensables tanto para la constitución de la tierra como para los compuestos orgánicos de los que está conformada la materia viviente, no habrían tenido el tiempo y el espacio necesarios para formarse en cantidad suficiente en las nucleosíntesis estelares.
   
Como ha escrito Owen Gingerich, docente de Astronomía e Historia de la ciencia en la Universidad de Harvard, «en vez de denunciar el carácter marginal y absolutamente efímero de la humanidad al interior de un universo inmenso y antiquísimo, se necesitaría explicar que en un universo más pequeño y más joven nuestra presencia no sería posible, porque no habría el tiempo para “cocer” a fuego lento los elementos necesarios para la vida» (O. Gingerich, “Buscando a Dios en el Universo”, Lindau 2007, p.17).
  
Esta explicación, como es comprensible, hace surgir una segunda pregunta: ¿por qué Dios ha escogido un tal universo más bien que producir milagrosamente las estrellas y los planetas, el hombre y la naturaleza en un solo instante? Quienes salen del campo científico y buscan entrar en la mente de Dios, de todos modos es posible que respondan como ha hecho el filósofo William Lane Craig, de la Talbot School of Theology de Los Angeles, observando que probablemente el Creador ha querido a propósito crear un pasado no ilusorio a nuestro mundo. Se podría también agregar que un universo surgido improvisamente, ya formado, sin su natural evolución, habría irremediablemente comprometido la libertad de los seres vivientes, constreñidos y forzados a creer en Él. ¿Cuál Padre estaría satisfecho si obligase a su hijo a amarlo? Sin la libertd de reconocer o no a Dios, el Creador habría forjado una marioneta, no un hombre.
  
Por esto el conocido físico inglés Paul Davies ha comentado: «Según mi opinión y la de un creciente número de científicos, descubrir que la vida y el intelecto han emergido como parte de la ejecución natural de las leyes del universo es una fuerte prueba de la presencia de un objetivo más profundo en la existencia física. Invocar un milagro para explicar la vida es exactamente lo que no se requiriendo para tener la prueba de un objetivo divino en el universo» (P. Davies, Conferencia pronunciada en Filadelfia por invitación de la John Templeton Foundation y difundida por Meta List on “Science and Religion”).
  
A quienes denuncian la poca eficiencia de un tal universo, observando el derroche de espacio y de tiempo, se necesitaría recordar -como ha hecho justamente el ya citado filósofo americano- que la eficiencia es un valor solo para quien tiene un tiempo y/o recursos limitados, una condición que es inaplicable a Dios. Él es considerado más bien como un artista, «que rocía su tela cósmica de colores deslumbrantes y creaciones. La vastedad y la belleza del universo me hablan de la majestuosa grandeza de Dios y de su maravillosa condescendencia en el amor y en el cuidado de nosotros». Efectivamente es solamente observando un Universo general -finamente sintonizado a la aparición de la vida y dominado por el orden, no por el caos- que puede surgir el estupor y la humildad del hombre, que lo lleva a decir: «Si miro el cielo, obra de tus manos, la luna y las estrellas que tú has hecho, ¿qué cosa es el hombre para que te acuerdes de él, el hijo del hombre para que lo cuides?» (Salmo 8).
   
Es solamente observando nuestro Universo que Albert Einstein pudo afirmar: «Nos estamos en la situación de un niño que entra en un inmensa biblioteca plena de libros escritos en muchas lenguas. El niño sabe que algo debe haber escrito en los libros, pero no sabe cómo y no conoce las lenguas en cui que fueron escritos. Sospecha, sin embargo, que hay un misterioso orden en la disposición de los volúmenes, pero no sabe cuál es. Me parece que esta es la situación del ser humano, incluso del más inteligente, frente a Dios. La creencia profundamente apasionante de la presencia de un poder superior racional, que se revela en el incomprensible universo, funda mi idea sobre Dios» (citado en Isaacson, “Einstein: His Life and Universe”, Simon y Schuster, pag. 27). Un Universo diferente, no habría hecho volver al cielo los ojos del pastor errante del Asia, descrito por Leopardi, ninguno hubiera sentido la desproporción de su finitud con la inmensidad del Universo del cual es parte, preguntándose el significado de esto y qué sentido tenía él mismo, su misma existencia. Ninguno, para concluir, habría comprendido la demanda infinita de sentido que habita en nosotros, seres finitos.
   
Por tanto, es necesario desmentir la idea que la vastidad del espacio y la edad del Universo sean una válida objeción a Dios. Eso es todo lo contrario, como ha expuesto el célebre evolucionista Kenneth R. Miller, docente de Biología en la Brown University: «nuestro mundo es infinitamente más vasto, más complejo, más variado y creativo de lo que creíamos antes, en un cierto sentido esto profundiza nuestra fe y nuestra estimación para el Autor de tal obra, el autor de este universo físico».

domingo, 19 de marzo de 2017

OFICIO PARVO DE SAN JOSÉ

Tomado del libro "Cœléste Palmétum", escrito por el Padre Wilhem Nakatenus SJ.
 
OFFÍCIUM PARVUM DE SANCTE JOSEPH
        
AD MATUTÍNUM (Maitines, antes de 06:00h)
  
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
   
Salve Patriarchárum decus, et Ecclésiæ sanctæ Dei Œcónome, cui panem vitæ et fruméntum Electórum conservásti.
    
V. Dómine , lábia mea apéries.
R. Et os meum annuntiábit laudem tuam.
 
V. Deus , in adjutórium meum inténde.
R. Dómine, ad adjuvándum me festína.
    
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelúja, decir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
  
Magne Joseph, Fili David,
Custos date Vírginis,
Quem et Virgo nuncupávit
Patrem Christi Dómini;
Qui fidélis Servus Dei
Datus es famíliæ,
Precor velis curam mei
Tamquam Pater gérere.
   
Antiphonam: Constítuit eum Dóminum Domus suæ, et Príncipem omnis possessiónis suæ. (Ps. 104, 21)
   
V. Ora pro nobis, beatíssime Joseph.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
   
Orémus
Sanctíssimæ Genetrícis tuæ sponsi, quǽsumus, Dómine, méritis adjuvémur, ut quod possibílitas nostra non obtínet, ejus nobis intercessióne donétur. Qui cum Patre et Sancto Spíritu vivis et regnas, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
 
V. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
     
V. Benedicámus Dómino.
R. Deo grátias.
   
V. Fidélium ánimæ per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.
    
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
          
AD PRIMAM (A la primera hora, 07:00h)
    
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
   
Salve Patriarchárum decus, et Ecclésiæ sanctæ Dei Œcónome, cui panem vitæ et fruméntum Electórum conservásti.
    
V. Deus , in adjutórium meum inténde.
R. Dómine, ad adjuvándum me festína.
     
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelúja, decir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
  
Cum feréntem castam Matrem,
Conspexísses úterum,
Et nescíres tamen Patrem,
Cor gerébas ánxium;
Sed de cœlo mox instrúctus,
Posuísti dúbium.
Fac ut omnis meus luctus
Tránseat in gáudium.
  
Antíphonam: Joseph fili David, noli timére accípere Maríam conjúgem tuam, quod enim in ea natum est, de Spíritu Sancto est. (Matth. 1, 20)
   
V. Ora pro nobis, beatíssime Joseph.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
       
Orémus
Sanctíssimæ Genetrícis tuæ sponsi, quǽsumus, Dómine, méritis adjuvémur, ut quod possibílitas nostra non obtínet, ejus nobis intercessióne donétur. Qui cum Patre et Sancto Spíritu vivis et regnas, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
  
V. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
     
V. Benedicámus Dómino.
R. Deo grátias.
   
V. Fidélium ánimæ per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.
    
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
       
AD TERTIAM (A la hora tercia, 09:00h)
   
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
   
Salve Patriarchárum decus, et Ecclésiæ sanctæ Dei Œcónome, cui panem vitæ et fruméntum Electórum conservásti.
    
V. Deus , in adjutórium meum inténde.
R. Dómine, ad adjuvándum me festína.
  
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelúja, decir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
 
Dum in Bethléhem profectúrus,
Pergéres cum Vírgine,
Deus nobis par futúrus,
Natus est in témpore.
Quem in fæno collocátum,
Coluísti gráviter:
Nunc in cœlo elevátum:
Ora pro me júgiter.
 
Antíphonam: Ascéndit Joseph a Galilǽa de Nazáreth, in Judǽam in civitatám David, quæ vocátur Bethléhem, cum María desponsáta sibi uxóre prægnánte. (Luc. 2, 4)
   
V. Ora pro nobis, beatíssime Joseph.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
       
Orémus
Sanctíssimæ Genetrícis tuæ sponsi, quǽsumus, Dómine, méritis adjuvémur, ut quod possibílitas nostra non obtínet, ejus nobis intercessióne donétur. Qui cum Patre et Sancto Spíritu vivis et regnas, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
  
V. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
     
V. Benedicámus Dómino.
R. Deo grátias.
   
V. Fidélium ánimæ per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.
    
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
       
AD SEXTAM (Al medio día, 12:00h)
                 
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
   
Salve Patriarchárum decus, et Ecclésiæ sanctæ Dei Œcónome, cui panem vitæ et fruméntum Electórum conservásti.
    
V. Deus , in adjutórium meum inténde.
R. Dómine, ad adjuvándum me festína.
   
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelúja, decir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
   
Vim Heródis evasísti,
Mónitus ab Ángelo,
In Ægýptum cum duxísti
Vírginem cum párvulo.
Per mœrórem, quem tulísti,
Isto in exílio,
Cum gravábor hora tristis
Mihi sis auxílio.
  
Antiphona: Surge, et accípe Púerum et Matrem ejus, et fuge in Ægýptum, et esto ibi usque dum dicam tibi; futúrum est enim, ut Heródes quǽrat Púerum ad perdéndum Eum. (Matth. 2, 13)
   
V. Ora pro nobis, beatíssime Joseph.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
       
Orémus
Sanctíssimæ Genetrícis tuæ sponsi, quǽsumus, Dómine, méritis adjuvémur, ut quod possibílitas nostra non obtínet, ejus nobis intercessióne donétur. Qui cum Patre et Sancto Spíritu vivis et regnas, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
  
V. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
     
V. Benedicámus Dómino.
R. Deo grátias.
   
V. Fidélium ánimæ per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.
    
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
       
AD NONAM (A la hora nona, 15:00h)
        
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
   
Salve Patriarchárum decus, et Ecclésiæ sanctæ Dei Œcónome, cui panem vitæ et fruméntum Electórum conservásti.
    
V. Deus , in adjutórium meum inténde.
R. Dómine, ad adjuvándum me festína.
   
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelúja, decir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
    
Ex Ægýpto cum deféssus,
Galilǽam petéres,
Es in Nazáreth digréssus,
Ut secúrus degéres.
In floréntis hortum mentis,
Amas Jesum ducére:
Da, floréscat et mitéscat,
Hortus ánimæ.
 
Antiphona: Et consúrgens ex Ægýpto, accépit Púerum et Matrem ejus, et venit in terram Israël, et habitávit in civitáte, quæ vocatur Nazáreth. (Matth. 2, 23)
   
V. Ora pro nobis, beatíssime Joseph.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
        
Orémus
Sanctíssimæ Genetrícis tuæ sponsi, quǽsumus, Dómine, méritis adjuvémur, ut quod possibílitas nostra non obtínet, ejus nobis intercessióne donétur. Qui cum Patre et Sancto Spíritu vivis et regnas, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
  
V. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
     
V. Benedicámus Dómino.
R. Deo grátias.
   
V. Fidélium ánimæ per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.
    
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
       
AD VÉSPERAS (Vísperas, 18:00h)
        
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
   
Salve Patriarchárum decus, et Ecclésiæ sanctæ Dei Œcónome, cui panem vitæ et fruméntum Electórum conservásti.
    
V. Deus , in adjutórium meum inténde.
R. Dómine, ad adjuvándum me festína.
   
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelúja, decir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
   
Quam dolébas, cum quærébas,
duodénnem Jesúlum!
Sed invéntus et reténtus,
Auxit illi gáudium.
Jesum, Lumen oculórum,
Fac me núnquam perdére:
Semper puritáte morum,
Menti adsit íntegræ.
  
Antiphona: Fili! quid fecísti nobis sic? Ecce Pater tuus et ego doléntes quærebámus Te. (Luc. 2, 48)
  
V. Ora pro nobis, beatíssime Joseph.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
       
Orémus
Sanctíssimæ Genetrícis tuæ sponsi, quǽsumus, Dómine, méritis adjuvémur, ut quod possibílitas nostra non obtínet, ejus nobis intercessióne donétur. Qui cum Patre et Sancto Spíritu vivis et regnas, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
  
V. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
     
V. Benedicámus Dómino.
R. Deo grátias.
   
V. Fidélium ánimæ per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.
    
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
       
AD COMPLETORIUM (Completas, 21:00h)
          
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
    
Salve Patriarchárum decus, et Ecclésiæ sanctæ Dei Œcónome, cui panem vitæ et fruméntum Electórum conservásti.
    
V. Convérte nos, Deus salutáris noster.
R. Et avérte iram tuam a nobis
   
V. Deus , in adjutórium meum inténde.
R. Dómine, ad adjuvándum me festína.
  
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelúja, decir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
   
Inter Jesu et Maríæ
Manus integérrimas,
Spíritum emíttis pie,
Hinc ad sedes supéras.
Eja, Jesu et María,
Te conjúnge tértium,
Quándo me supréma die
Mors citábit ánxium.
    
Antiphona: In pace in idípsum dórmiam et requiéscam: quóniam Tu, Dómine, singuláriter in spe constituísti me. (Ps. 4, 9)
  
V. Ora pro nobis, beatíssime Joseph.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
        
Orémus
Sanctíssimæ Genetrícis tuæ sponsi, quǽsumus, Dómine, méritis adjuvémur, ut quod possibílitas nostra non obtínet, ejus nobis intercessióne donétur. Qui cum Patre et Sancto Spíritu vivis et regnas, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
  
V. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
     
V. Benedicámus Dómino.
R. Deo grátias.
   
V. Fidélium ánimæ per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.
    
Commendátio (Encomienda del alma, después de las Completas)
Cliens tibi dedicátus,
Solvit hoc Offícium,
Ejus votis tu vocátus,
Redde benefícium;
Ut post hujus vitæ metam,
Tuo patrocínio,
Tecum vivam vitam lǽtam
Cœli in palátio. Amen.
    
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.